Lucha épica en las cercanías de la posición de Kudia Tahar: Fue el combate de las nueve Laureadas y una de las acciones guerreras más famosas de la Historia Militar de España en África

Entre los días 3 y 13 de septiembre de 1925 tuvo lugar una lucha épica en las proximidades de la posición de Kudia Tahar, en la zona Occidental, cerca de Tetuán, donde se concedieron nueve Cruces Laureadas de San Fernando, cuatro a los heroicos defensores y cinco a los no menos heroicos liberadores.
De las concedidas a los defensores, dos fueron a los héroes caídos cuyas historias relatamos.
Capitán de Infantería (fallecido), José Gómez Zaracibar, se hizo acreedor a ingresar en la Orden Militar de San Fernando (O. de 22 de junio de 1933, D.O. n.º 144 de 23 de junio), por su heroico comportamiento en la defensa de la posición de Kudia-Tahar (territorio de Tetuán), los días 3, 4 y 5 de septiembre de 1925, perteneciendo al disuelto regimiento de Infantería del Infante n.º 5.
El mencionado día 3, el enemigo puso asedio a dicha posición rompiendo, al amanecer, intenso fuego de fusil y de cañón, por lo que se aprestó, el capitán Gómez Zaracibar, a su defensa; dio las órdenes oportunas a las necesidades del momento y dispuso desalojar el depósito de municiones que corría riesgo de hacer explosión.
En la mañana del mismo día, el enemigo se lanzó al asalto de la posición consiguiendo llegar hasta la alambrada, siendo rechazado enérgicamente con bajas vistas, y, a pesar de haber destruido con el fuego de su artillería el parapeto e incendiado las tiendas, se consiguió conservar la posición, no logrando el enemigo expugnarla, a despecho de sus redoblados asaltos. La noche de ese día, y todo el 4, mantuvo el enemigo su hostilidad.
Los defensores se quedaron sin agua y víveres, y, a consecuencias del fuego y ataque enemigos, sufrieron numerosas bajas, entre muertos y heridos, no pudiendo estos ser curados, toda vez que, cortadas como quedaron las comunicaciones, se carecía de medios para ello.
En la imposibilidad de enterrar los muertos, los coloraron entre el parapeto y la alambrada, permaneciendo la guarnición de continuo en la trinchera, extremando la defensa.
En la tarde del 5, un proyectil enemigo privó de la vida al citado capitán cuando, como siempre, recorría a pecho descubierto la trinchera exterior de la posición en que organizó tan brillante resistencia.
Catalán, nacido en Tarragona en 1886. Ingresó en la Academia de Infantería en 1903 (D.O. n.º 151 de 12 de julio de 1903) y fue promovido al empleo de segundo teniente de Infantería en 1906 (D.O. n.º 148 de 14 de julio de 1906) y destinado al Regimiento de Mahón n.º 63 (D.O. n.º 152 de 19 de julio de 1906).
En 1909 es promovido al empleo de primer teniente (D.O. n.º 163 de 14 de julio de 1909), interviene con su Regimiento en los sucesos de Barcelona de 1909. En agosto de este año fue trasladado del Regimiento Mahón al Regimiento del Príncipe n.º 3 (D.O. n.º 179 de 13 de agosto de 1909). Poco después el regimiento fue enviado a Melilla y el teniente Gómez combatió en Taxdirt y en el Zoco el Had de Beni Sicar, siendo condecorado por sus méritos con Cruces de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo rojo (D.O. n.º 21 de 28 de enero de 1910).
De regreso a la península, sirvió en varios regimientos hasta su ascenso al empleo de capitán el 7 de junio de 1913 (D.O. n.º 145 de 4 de julio de 1913), y fue destinado al Regimiento Galicia n.º 19. Sirviendo en el Regimiento de Otumba, pasó a la Zona Occidental en 1922 con el Batallón expedicionario del Regimiento. En septiembre es trasladado del Regimiento de Otumba al del Infante n.º 5 (D.O. n.º 217 de 27 de septiembre de 1922). Dos años más tarde se incorporó al Batallón Expedicionario en Ceuta donde sirvió hasta su muerte gloriosa, en los primeros días de septiembre de 1925, mandando la posición de Kudia Tahar.
Fue condecorado a título póstumo con la Medalla Militar (D.O. n.º 234 de 21 de octubre de 1925) por su defensa de la posición de Kudia Tahar.
Teniente de Artillería (fallecido en acción de guerra), Joaquín Fuentes Pila, se hizo acreedor a ingresar en la Real y Militar Orden de san Fernando (R.O. de 2 de enero de 1930, D.O. n.º 2 de 3 de enero), por su comportamiento el día 3 de septiembre de 1925 al frente de un equipo compuesto por un sargento, dos cabos y 21 artilleros de la Comandancia de Ceuta, organizado para que, con toda urgencia, acudiera a la posición de Kudia Tahar a servir la batería de la posición, de la que había sido bajas el oficial, un sargento y todos los artilleros menos uno.
Sin corresponderle este servicio, tomó voluntariamente el mando del equipo, emprendiendo la marcha desde la posición de Ben Karrich, a las dieciséis horas de dicho día, protegido por una columna de 100 hombres, pertenecientes a las fuerzas del Majzén. Al llegar al collado de Vázquez se hizo dificilísimo el avance hacia Kudia Tahar, pues el enemigo tenía cortado el camino y se hallaba perfectamente parapetado, incluido en los blocaos que aquella mañana habían caído en su poder, y ante la imposibilidad de continuar, el jefe de la columna de protección recibió orden de desistir del intento y replegarse. En estas circunstancias, el teniente Fuentes Pila, aun apreciando lo comprometido y peligroso que resultaba subir a la posición, pues era necesario atravesar las líneas enemigas, continuó decidido la marcha, y con un valor temerario, bajo constante fuego enemigo, que le produjo diez bajas, logró llegar a ella con el resto del equipo, y con la única pieza útil que quedaba en la batería abrió fuego contra el enemigo, hasta que inutilizada durante la noche, y cuando a la mañana siguiente se dedicaba a recomponerla, un proyectil enemigo le causó la muerte.
Cántabro nacido en 1896. Ingresó en la Academia de Artillería en 1918 (D.O. n.º 156 de 13 de julio de 1918). Alférez alumno en 1922, ascendió a teniente de Artillería con antigüedad de 9 de agosto de 1923 (D.O. n.º 215 de 28 de septiembre de 1923) y fue destinado al Tercer Regimiento de Artillería de Montaña (D.O. n.º 217 de 30 de septiembre de 1923). Posteriormente fue destinado a la Comandancia de Artillería de Ceuta donde servía en el momento de su muerte gloriosa. Su cuerpo fue recogido y entregado a su hermano. Fue ascendido al empleo superior por méritos de guerra. Fue condecorado con la Medalla Militar por su comportamiento en la defensa de Kudia Tahar (D.O. n.º 234 de 21 de octubre de 1925.)
Además de los dos héroes caídos, entre los defensores fueron condecorados con sendas Laureadas:
Teniente de Ingenieros (hoy capitán), Ángel Sevillano Cousillas, se hizo acreedor a ingresar en la Orden Militar de San Fernando (R. de 31 de enero de 1935, D.O. n.º 27 de 1º de febrero), por su comportamiento en la defensa de la posición de Kudia Tahar desde el día 3 al 13 de septiembre de 1925.
El mencionado oficial, a la muerte del capitán de Infantería José Gómez Zaracibar, jefe de la expresada posición, asumió el mando de su guarnición, no obstante haber sido gravemente herido los días 3 y 4; siguió las mismas medidas de defensa que las tomadas por el fallecido capitán Zaracibar, y desde el momento no descansó un instante, encontrándose en los sitios de mayor peligro, a pesar de las heridas recibidas, distribuyendo hielo a los heridos y dando a todos gran valor y ánimo para rechazar los continuos ataques y sobrellevar con elevado espíritu los efectos producidos por el enemigo y lo difícil de la situación, no solo por las bajas sufridas, sino por los grandes estragos producidos por el hambre y la sed y el insoportable hedor de la descomposición de los cadáveres.
Durante todo el asedio, el teniente Sevillano, con su valor sereno y ánimo esforzado y como jefe de la posición de Kudia Tahar conservó la disciplina y la moral de sus tropas, no obstante, lo angustioso de la situación, y prolongar la defensa, con brillantez y heroísmo hasta dar lugar a que en su auxilio llegasen las tropas liberadoras.
Andaluz, nacido en San Fernando, Cádiz, en 1897, en el seno de una familia militar, su padre era general de Infantería de Marina. Soldado voluntario en el primer Regimiento de Infantería de Marina, en 1915 ingresa en la Academia de Ingenieros (D.O. n.º 172 de 7 de agosto de 1915). En julio de 1921, el alférez alumno Sevillano es promovido al empleo de teniente de Ingenieros (D.O. n.º 151 de 10 de julio de 1921) y es destinado a las compañías expedicionarias en Melilla del 5º Regimiento de Zapadores Minadores (D.O. n.º 162 de 27 de julio de 1921). Se incorpora a la 1ª compañía del 1er Batallón y participa en las operaciones de recuperación del territorio de la Comandancia perdidos después de la retirada de Annual, hasta la repatriación del Batallón Expedicionario del 5º Regimiento, a finales de 1922, cuando es destinado a la Comandancia de Ingenieros de Melilla.
Después de servir en diversos destino en el Protectorado y en la Península, en 1923 es destinado al Cuadro Eventual de Ceuta donde queda incorporado a la 2ª compañía del 6º Regimiento de Zapadores Minadores, donde serví el día 3 de septiembre de 1923 cuando, siguiendo órdenes, se dirigió con una sección a la posición de Kudia Tahar para reparar los destrozos causados por el ataque enemigo.
Fue condecorado con la Medalla Militar por su comportamiento en la defensa de Kudia Tahar (D.O. n.º 234 de 21 de octubre de 1925) y ascendido a capitán por méritos de guerra con antigüedad de 1 de octubre de 1925 (D.O. n.º 232 de 15 de octubre de 1926), en mayo de 1927 de le concede la Cruz de 1ª clase de la Orden de María Cristina (D.O. n.º 100 de 5 de mayo de 1927). En 1930 conmuta su ascenso a capitán por méritos de guerra por la Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo (D.O. n.º 289 de 23 de diciembre de 1930).
Sargento de Infantería, Mariano Azcoz Cabañero, se hizo acreedor a ingresar en la Real y Militar Orden de San Fernando (R.O. de 18 de enero de 1929, D.O. n.º 16 de 20 de enero), por su actuación, en los días 3 al 5 de septiembre de 1925, como jefe del puesto de Nator núm. 3.
Al iniciarse la presión del enemigo en el frente de Gorgues, Kudia Tahar, Nator, Ben-Karrich, el día 3 de septiembre de 1925, el blocao Nator núm. 3, del sector Vázquez – Nator, guarnecido por cinco cabos y 17 soldados a las órdenes del sargento Mariano Azcoz, fue atacado con fuego de fusil, a las dos de la mañana, por numeroso enemigo.
El ataque fue rechazado, sosteniendo su guarnición un intenso combate, recrudecido a las pocas horas por violento fuego de cañón, cayendo dos proyectiles dentro del blocao, por lo que el sargento dispuso que la fuerza saliera de él y se situara en unas peñas fuera de la alambrada, en las que continuó la resistencia, hasta que al anochecer, por haber disminuido la intensidad del fuego, volvió la guarnición al puesto, dedicándose durante la noche, con los escasos medios de que se disponía, a reparar los numerosos desperfectos.
Al amanecer del día 4, reanudó el enemigo el ataque con mayor intensidad, intimando a la rendición del puesto, y en vista del decidido propósito de defenderlo y por la escasez de municiones y de tener siete heridos y cuatro enfermos, se solicitaron refuerzos de la posición de Nator principal, que le envió nueve hombres, transcurriendo la noche con continuos ataques del enemigo. En los combates de ese día, el sargento Azcoz resultó herido en la mano derecha, y en la pierna y costado del mismo lado, por un tiro de fusil y casco de metralla.
En la madrugada del día 5, el enemigo intensificó sus ataques con fuego de fusil y cañón, consiguiendo los valientes defensores alejarlo, empleando las granadas de mano de que disponían, pero agotadas estas y con pocas municiones de fusil, con 11 muertos y nueve heridos, entre ellos el sargento Azcoz, que en este combate sufrió nuevas heridas en distintas partes del cuerpo y en el pómulo y ojo izquierdo, con pérdida de la visión, pudo el enemigo acercarse nuevamente al puesto y quitar la alambrada de un frente.
Considerando materialmente imposible continuar la defensa, ordenó la evacuación, siendo el sargento Azcoz el último en abandonarlo, con un cabo y un soldado, intensamente perseguidos por los disparos enemigos, hasta que fueron recogidos por la guarnición de un blocao próximo.
Ingresó en el ejército en 1817. Durante años combatió con el ejército español en el Protectorado, fue condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando por su defensa del blocao de Nator núm. 3 y con la cruz de plata al Mérito Militar. Continuo en el ejército y se retiró con el grado de capitán de la Escala de Complemento.
Sirviendo de sargento en el Regimiento de Órdenes Militares n.º 77, fue recompensado con sendas Cruces de Plata al Mérito Militar con distintivo rojo (D.O. n.º 165 de 28 de julio de 1926 y 244 de 29 de octubre de 1926).
Entre las fuerzas liberadoras del asedio a la posición de Kudia Tahar, fueron condecorados con la Cruz Laureada de San Fernando los cinco héroes siguientes:
Teniente de Infantería D. Bartolomé Muntané Cirici se hizo acreedor a ingresar en la Real y Militar Orden de San Fernando (R.O. de 6 de diciembre de 1928, D.O. n.º 270 de 7 de diciembre de 1928), por su heroico comportamiento al frente de un grupo de 50 soldados indígenas, para llevar un convoy de socorro a la posición de Kudia-Tahar, el día 7 de septiembre de 1925.
El mencionado día, ante la resistencia que el enemigo ofrecía a la columna encargada de romper el cerco que tenía puesto a la referida posición y que determinaron diarios combates desde el día 3, y al conocerse la angustiosa situación en que por falta de agua se encontraba la guarnición que resistía el constante ataque del numeroso enemigo que la rodeaba, el general encargado del mando, dispuso se organizase un grupo de 50 soldados indígenas voluntarios que, con un oficial, atravesando las líneas enemigas socorriese la referida posición.
Formado este grupo con gente voluntaria, los demás oficiales judgaron imposible el éxito de la empresa y manifestaron que iría gustoso el que se designase, y al presentarse entonces el teniente Muntané e indicársele el propósito, aun jugándolo también de difícil realización, se ofreció voluntario, y, a fin de aprovechar los momentos de entusiasmo de su gente, distribuyó entre ella cuanto había que llevarse, y con armas y municiones salieron inmediatamente para las líneas más avanzadas, desde las que, al comenzar la noche y previas acertadísimas disposiciones para la marcha, en los momentos en que el enemigo, empeñado en un ataque a la posición, había descuidado la vigilancia, se logró llegar sin baja alguna y entregar el convoy al jefe de aquella en las primeras horas de la madrugada del día 8.
Terminado su cometido y al salir de la posición para incorporarse a la columna, el enemigo, que les descubrió, rompió fuego sobre ellos y les obligó a refugiarse en la posición Tienda Fortificada, en la que fueron cañoneados, ocasionando la muerte de dos de sus áscaris y heridas a otros nueve y al caíd, y, viéndose forzados a salir para evitar más bajas, se ocultaron entre las peñas próximas hasta la noche, en que, reunidos, continuaron la marcha.
No obstante, las precauciones adoptadas, fueron descubiertos, atacados y obligados a retroceder, si bien antes se lanzaron en decidida ofensiva para retirar las nuevas bajas, un sargento y un áscari muertos y otros dos heridos.
Nuevamente se refugiaron en unas piedras, en las que, atrincherados, se defendieron durante dos días, decidiendo salir en la noche del primero, pero tuvieron que regresar, pues, creyéndoles enemigos, fueron tiroteados por nuestras tropas.
Al amparo de una aguada que próxima encontraron, siguieron hasta la madrugada del día 13, teniendo durante la noche anterior que resistir intenso ataque, más al advertir que este cesaba y que el enemigo se retiraba, emprendieron nuevamente la marcha, llegando a Tuab, donde fueron atendidos los heridos, y continuando a Gorgues, se incorporaron a la columna.
Catalán, nacido en 1899 en Igualada (Barcelona). Ingresó en la Academia de Infantería en 1918 (D.O. n.º 156 de 13 de julio de 1918), fue promovido al empleo de alférez de Infantería en julio de 1921 (D.O. n.º 149 de 8 de julio de 1921) y destinado al Regimiento de Vergara n.º 57 (D.O. n.º 167 de 31 de julio de 1921).
Promovido al empleo de teniente en julio 1923 (D.O. n.º 163 de 28 de julio 1923) mientras estaba destinado en las Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas n.º 5.
En 1925 estaba destinado en el Mehal-la Jalifiana de Tetuán n.º 1 (D.O. n.º 134 de 19 de junio de 1925), con la que condujo el convoy de agua a la posición de Kudia Tahar y por sus méritos fue condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando y ascendido al empleo de capitán por méritos de guerra (D.O. n.º 119 de 30 de mayo de 1926).
Comandante de Infantería (hoy teniente coronel), Francisco García Escámez, se hizo acreedor a ingresar en la real y Militar Orden de Sn Fernando (R.O. de 21 de marzo de 1930, D.O. n.º 66 de 22 de marzo), por su comportamiento el día 12 de septiembre de 1925 al frente de una Bandera del Tercio y otras fuerzas de la columna organizada para la operación de liberar la posición de Kudia Tahar que se encontraba sitiada.
Al tratar de batir al numeroso enemigo que, fuertemente atrincherado, ocupaba el barranco de Skin, impidiendo el acceso a Kudia Tahar, se entabló duro combate, principalmente en el sector del centro frente al poblado de Dar- Gassi y posiciones próximas, desde las que, con intenso y eficaz fuego, el enemigo detenía el avance de la columna e impedía la retirada de bajas, el comandante García Escámez, que mandaba las fuerzas de ese sector, dándose cuenta de la gravedad de la situación pidió voluntarios para ocupar el citado grupo de casas y reuniendo unos 25 hombres se lanzó al frente de ellos al asalto llegando al combate cuerpo a cuerpo en el que se le hicieron doce bajas, consiguiendo, por su rápida y briosa intervención, que su ejemplo arrastrara a la lucha al resto de las fuerzas y se venciera la tenaz resistencia del enemigo que tuvo que abandonar sus posiciones, en precipitada huida, dejando en el campo más de cien cadáveres con armamento, hechos que determinaron la victoria alanzada.
Andaluz, nacido en Cádiz en 1893. Ingresó en 1909 en la Academia de Infantería (D.O. n.º 168 de 25 de julio de 1909), fue promovido al empleo de segundo teniente en 1912 (D.O. n.º 144 de 28 de junio de 1912) y destinado al Regimiento de Pavía 48 (D.O. n.º 145 de 29 de junio de 1912).
Destinado al Batallón Expedicionario del Regimiento de Infantería Extremadura 15, combatió en la Zona Occidental del Protectorado y en 1914 fue promovido al empleo de primer teniente (D.O. n.º 130 de 25 de junio de 1914). Por sus méritos, el segundo teniente García Escámez fue condecorado con la Cruz de 1ª clase al Mérito Militar con distintivo rojo (D.O. n.º 87 de 21 de abril de 1914).
En 1915 pasó al Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Larache y, en 1916, a las Fuerzas de Policía de Larache. Fue promovido al empleo de capitán en 1918 (D.O. n.º 225 de 6 de octubre de 1918).
Por sus servicios en Las Fuerzas de Policía de Ceuta fue condecorado con dos cruces de 1ª clase al Mérito Militar con distintivo rojo (D.O. n.º 225 de 6 de octubre de 1922, D.O. n.º 279 de 13 de diciembre de 1922). Fue ascendido a comandante, por méritos de guerra, con antigüedad de 31 de julio de 1922 (D.O. n.º 163 de 23 de julio de 1924). En mayo de 1925 se incorporó al Tercio de Extranjeros (D.O. n.º 102 de 9 de mayo de 1925) donde pasó a mandar la 3ª Bandera con la que combatió en Kudia Tahar y fue condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando y recompensando con el ascenso al empleo de teniente coronel (D.O. n.º 177 de 11 de agosto de 1926).
Teniente de Infantería de El Tercio, José Martínez Anglada, se hizo acreedor a ingresar en la Real y Militar Orden de San Fernando (R.O. de 14 de noviembre de 1928, D.O. n.º 252 de 16 de noviembre), por los méritos que contrajo en el combate librado el día 12 de septiembre de 1925 para liberar la posición de Kudia-Tahar;
El mencionado día, formando parte de una de las columnas que operaban para la liberación de la posición de Kudia Tahar, acudió, con la 4ª compañía de la 2ª Bandera del Tercio a la que pertenecía, y en cumplimiento de órdenes recibidas, a apoyar a las fuerzas que ocupaban una casa del aduar de Dar- Gassi, batida por intenso y cercano fuego del enemigo que ocupaba otras del poblado, sufriendo la referida unidad durante la marcha quince bajas.
En el comienzo del avance, se juzgó por el mando la necesaria ocupación de una de las casas desde la que el enemigo, parapetado, oponía tenaz resistencia y, al pedir un oficial y tropa voluntaria para el asalto, se presentó el primero el teniente Martínez Anglada con unos veinte legionarios de la 2ª y 3ª Banderas que, animados por las palabras que les dirigió y por su brillante ejemplo al ponerse al frente de ellos, pistola en mano, se lanzaron al asalto, en el que al llegar a las primeras tapias organizadas para la defensiva y advertir este oficial un grupo de cuatro moros que la defendían, trabó lucha cuerpo a cuerpo con ellos, hiriendo gravemente a tres mientras el otro huía y como uno de los heridos le apuntara con su fusil, le hizo un nuevo disparo mientras desviaba su arma matándole.
Unido a sus legionarios, continuó el avance al que se oponían grupos enemigos, superiores en número, y apoyados en trincheras y parapetos con alambradas que constituían, por lo accidentado del terreno y abundante vegetación, defensa de importancia hasta la llegada de refuerzos con los que se prosiguió el asalto hasta la total dominación del poblado que el enemigo abandonó tan quebrantado que, al día siguiente, se llegó sin resistencia a Kudia Tahar, objetivo final de la operación.
Castellano, nacido en Valladolid en 1903. Ingresó en la Academia de Infantería en 1921 (D.O. n.º 157 de 17 de julio de 1921), fue promovido al empleo de alférez de Infantería en 1923 (D.O. n.º 173 de 9 de agosto de 1923) y destinado al Batallón de Cazadores de Lanzarote n.º 21 (D.O. n.º 191 de 31 de agosto de 1923).
En 1924 es destinado al Tercio de Extranjeros (D.O. n.º 100 de 1 de mayo de 1924), unidad en la que servía cuando fue ascendido a teniente (D.O. n.º 181 de 18 de agosto de 1925) y con la que combatió para la liberación de la posición de Kudia Tahar, donde fue recompensado por sus méritos con la Cruz Laureada de San Fernando y ascendido al empleo de capitán por méritos de guerra (D.O. n.º 104 de 9 de mayo de 1926)
Capitán de Infantería (hoy comandante), Miguel Rodrigo Martínez, se hizo acreedor a ingresar en la Orden Militar de San Fernando (O. de 10 de marzo de 1933, D.O. n.º 59 de 11 de marzo), por su heroico comportamiento en el combate librado el día 12 de septiembre de 1925 en el bosque e inmediaciones de Dar- Gassi (Tetuán), con ocasión de las operaciones efectuadas para levantar el asedio ¡puesto por el enemigo a la posición de Kudia-Tahar y otras de su sector.
Al amanecer del día 11, al mando de la 3ª compañía del 2º Tabor del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla número 2, salió de Tetuán formando parte de la columna mandada por el teniente coronel Balmes, cuya misión era librar del cerco a la posición de Kudia Tahar, habiendo de forzar para ello la resistencia preparada por el enemigo a lo largo del barranco de lzarduy (Sekin) con el núcleo más numeroso en el bosque y poblado de Dar-Gassi.
Apenas iniciado el movimiento, grupos enemigos, con sus fuegos, detienen el avance de la columna. El capitán Rodrigo sigue a ocupar con dos secciones el poblado de Dar-Halka, con objeto de proteger con sus fuegos el avance del resto de las fuerzas, sosteniéndose todo el día en dicho poblado y al anochecer, toda vez que la columna no avanzaba, se replegó a reunirse con su Tabor.
Al siguiente día 12, se ordena nuevo avance. Recibe orden de ocupar con su compañía los montes de la izquierda del barranco existentes a la altura de Dar-Gassi, desalojando al enemigo de sus primeras posiciones y persiguiéndole rápida y encarnizadamente para entrar a establecerse en Dar-Gassi, pero cuando llegaba con su compañía a unos doscientos metros de dicho lugar, un fuego intenso e inesperado del enemigo, causó numerosas bajas en su tropa, obligándole a detenerse y cubrirse para estudiar la situación que no podía ser más comprometida y peligrosa, lo mismo para él que para el resto de la columna, la que queda detenida, sin hacer posible la menor maniobra a cubierto, sufriendo bajas continuamente. Ante la gravedad de la situación, el capitán Rodrigo no duda en adoptar una heroica determinación, arenga a su tropa, la enardece con su ejemplo y se lanza a la bayoneta sobre el referido bosque, arrastrando a sus soldados, arrollando al enemigo y poniéndole en fuga, causándole gran número de bajas como proclama el número de cadáveres que abandona.
Cubano, había nacido en Santa Clara (Cuba) en 1895. Ingresó en la Academia de Infantería en 1913 (D.O. n.º 173 de 8 de agosto de 1913), fue promovido al empleo de segundo teniente en 1916 (D.O. n.º 209 de 17 de septiembre de 1916) y destinado al Regimiento de San Fernando n.º 11 (D.O. n.º 211 de 20 de septiembre de 1916).
En 1918 es ascendido al empleo de teniente (D.O. n.º 218 de 27 de septiembre de 1918) mientras servía en las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla n.º 2. Continuó sirviendo en la misma unidad tras su ascenso al empleo de capitán con antigüedad de 31 de enero de 1922.
En septiembre de 1925, mandando la 3ª compañía del 2º Tabor, fue condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando por sus méritos en la liberación de la posición de Kudia Tahar. Para esa fecha ya había sido condecorado con la Medalla Militar por su excepcional actuación en la operación efectuada el día 23 de agosto de 1923 en territorio de la Comandancia General de Melilla para levantar el asedio que el enemigo estableció a la posición de Tifaruin (D.O. n.º 78 de 8 de abril de 1925).
Teniente de Infantería, observador de aeroplano, Antonio Nombela Tomasich, se hizo acreedor a ingresar en la Real y Militar Orden de San Fernando (R.O. de 16 de noviembre de 1927, D.O. n.º 256 de 17 de noviembre), por los méritos que contrajo el día 9 de septiembre de 1925.
El mencionado día, y como observador del sesquiplano número 24, recibió orden de aprovisionar la posición de Kudia-Tahar y bombardear los grupos enemigos que la cercaban, lo que realizó en difícil y penosísima condiciones por el mal tiempo y el bruco ataque enemigo que ocupaba posiciones dominantes, dado el descenso obligado para el más seguro aprovisionamiento de la posición, recibiendo dicho oficial un balazo que le causó una herida grave que le hizo perder el conocimiento algunos segundos, y al reponerse con gran valor, elevado espíritu y voluntad firme de cumplir a toda costa lo mandado, expuso al piloto su deseo de proseguir el vuelo por quedarle víveres y bombas que arrojar, como así lo realizó hasta terminar completamente el servicio, regresando en el aparato al aeródromo.
Madrileño nacido en 1900, siendo su padre rector de la Universidad de Salamanca. Ingresó en la Academia de infantería en 1917 (D.O. n.º 172 de 4 de agosto de 1917), fue promovido al empleo de alférez en 1920 (D.O. n.º 151 de 9 de julio de 1920) y destinado al Regimiento de San Marcial. Formó parte de los componentes del Batallón Expedicionario de su regimiento a la Zona Occidental, contribuyendo a la recuperación del terreno perdido con la retirada de Annual. En 1922 ascendió a teniente (D.O. n.º 172 de 4 de agosto de 1922) y siguió destinado en el Regimiento de San Fernando. En 1925 pasó al Servicio Aéreo como observador, servía como tal a primeros de septiembre cuando, aprovisionando la posición de Kudia Tahar, herido y fue condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando.
Abd el Kim conocía los preparativos del desembarco en las playas de la bahía de Alhucemas, pero desconocía el lugar exacto. Era consciente de que este se llevaría a cabo en breve plazo y que para su realización era necesario emplean fuerzas considerables de las destacadas en la Zona Occidental, lo que supondría debilitar las defensas españolas de la zona. Para tratar de evitarlo, preparó un plan para romper el frente de Tetuán y, si este funcionaba, atacar la capital del Protectorado provocando una grave crisis política y militar que impediría el desembarco.
La línea de defensa de Tetuán se ubicaba al sur de la ciudad, a unos 5 kilómetros de esta, siguiendo el curso del río Martín desde su desembocadura en el Mediterráneo. Los puntos más avanzados eran las posiciones de Gorgue y Kudia Tahar, ambas enlazadas entre sí por varios puestos, que formaban un saliente en la línea. Fue el punto elegido por el enemigo para desencadenar el ataque. La posición de Kudia tenía una forma cuadrangular y estaba guarnecida por una compañía del Regimiento del Infante n.º 5, un destacamento artillero y los servicios de ingenieros, sanidad, etc., un total de unos 130 hombres.
El día 3 de septiembre se inició el ataque a la posición. Tan pronto se conoció el ataque, salieron de Ben Karrich unas fuerzas de socorro con la intención de socorrerla y retirar los heridos, lo cual no pudo ser llevado a cabo ya que el enemigo dificultó el acceso a la posición. Solo llegara a entrar en ella una parte del convoy.
Dentro de la posición el día 3 fueron muertos: el teniente de Artillería Ángel Mejón Carrasco, nueve artilleros y seis infantes, además resultaron heridos el teniente de Infantería Carlos Ocasar Blanco, seis artilleros y otros seis infantes.
Durante los días 3, 4 y 5, la posición fue atacada constantemente lo que la dejó hecha un montón de escombros y ruinas humeantes, sus defensores quedaron reducidos a 48 hombres útiles, con escasa munición, casi sin agua y con el jefe de la posición, capitán Zaracibar, muerto, siendo su sucesor en el mando el teniente de Ingenieros, Sevillano.
El mismo día 3, se organizó una columna, al mando del teniente coronel de Infantería Buenaventura Hernández Francés, que intentó romper el cerco, misión imposible que le costó la vida al propio teniente coronel, al teniente de Infantería Juan Sancho Coloma y a siete soldados indígenas, además de otros treinta y dos heridos.
A partir del día 5, la situación de la posición se hizo angustiosa, las granadas enemigas destruyeron los bidones que contenían el agua. Los españoles no podían enterrar a sus muertos por lo que optaron por dejarlos fuera del parapeto, entre éste y las alambradas, lo que aumentaba los inconvenientes de los defensores que, además de resistir los ataques del enemigo, tenían que luchar soportando el hedor de los cadáveres insepultos de sus propios compañeros. Todos los intentos para liberarla fracasaron por la resistencia del enemigo.
Las consecuencias que traería la perdida de la posición hicieron que el general Primo de Rivera ordenase formar unas columnas, retirando fuerzas de las playas de Alhucemas, para que, desplazándolas a Ceuta, forzaran la liberación de la posición.
Las tres columnas, mandada por el general por el general Sousa, estaban compuestas por:
- 1ª, la procedente de Alhucemas, integraba un Tabor de Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla n.º 2 y dos Banderas del Tercio de Extranjeros, la 2ª y 3ª.
- 2ª, formada por sendos batallones de los Regimientos de Infantería Toledo y Ceuta, una compañía de Cazadores y una batería de Artillería.
- 3ª, formada por un Tabor de Fuerzas Regulares Indígenas de Ceuta n.º 3, un batallón del Regimiento de Infantería del Serrallo, fuerzas de intervención de Beni Hozmar, de la Harca y Mehal-la de Tetuán y una batería de Artillería.
El día 11, las tres columnas iniciaron el avance hacia la posición. La oposición fue muy ruda, con combates muy duros y gestos heroicos merecedores de tres Laureadas de San Fernando para las fuerzas atacantes, pero en la mañana del día 13, una bandera del Tercio entró en la posición de Kudia Tahar. El asalto al pueblo de Dar Gassi había costado el Tercio la muerte del teniente Inocencio de la Real y de 28 legionarios, además de 4 oficiales y 78 legionarios heridos.
Las operaciones en el entorno de la posición habían costado casi un millar de bajas.
El día de la liberación, la guarnición había quedado reducida a treinta y cuatro combatientes, de los cuales veintidós estaban heridos y con un solo oficial ileso. Entre los heridos estaba el teniente de Intendencia de la posición Miguel García.
Joaquín de la Santa Cinta, ingeniero aeronáutico, economista e historiador
Para saber más:
- O. mencionados en el texto.
- Memorial de Infantería n.º 42. Año 2000. Joaquín Navarro Méndez Suboficial Mayor de Infantería.
- Historia de las Campañas de Marruecos. Servicio Histórico Militar.
- Africanistas y junteros: El Ejército español en África y el oficial José Enrique Varela Iglesias. Por Antonio Atienza Peñarrocha.
- Memorial de Ingenieros. Año LXXX, octubre de 1925. N. X.
- Historia Olvidada. Alberto Pertejo-Barrena.
- ABC de los días 10, 13, 14, 15,16 y 17 de septiembre de 1925.






