Batallón de Ingenieros de Filipinas, caídos por España en las guerras contra los piratas moros en 1985

En todas las campañas llevadas a cabo contra los piratas filipinos, las tropas del Batallón de Ingenieros han sido empleadas como fuerzas combatientes; pero creemos que en ninguna con tanta frecuencia como en la de Mindanao, en la que, por raro contraste, siempre marchaban en extrema vanguardia los ingenieros y soldados de Batallón Disciplinario de las Filipinas.
Como uno de los hechos destacados de la actuación de los ingenieros en Filipinas, vamos a tratar lo ocurrido en los combates que tuvieron lugar en Mindanao, el 18 de julio de 1895, durante el asalto y posterior toma de la Cota de Tugayas.
El día 12 de julio de 1895, a las dos y media de la tarde, una fracción de la compañía disciplinaria que trabajaba en arreglar un camino fue sorprendida por un grupo de 30 a 40 moros de la aldea de Tugayas. Se presentaron como amigos, iban provistos de una bandera española, cuando, de pronto, atacaron a los confiados disciplinarios, y, sin darles tiempo para dejar las herramientas y coger sus armas, los golpearon alevosa y bárbaramente, ocasionándoles 2 muertos y 24 heridos, casi todos graves, huyendo a continuación llevándose las armas de los heridos y muertos.
Se organizó una expedición punitiva formada por una columna de 1.600 hombres, entre los que formaba la 2.ª compañía del Batallón de Ingenieros, compuesta de 70 soldados mandada por el capitán D. Félix Briones y teniente D. Julián Gil. Esta columna, a las órdenes del general de brigada D. Diego de los Ríos, emprendió la marcha en dirección a Tugayas, saliendo de Mindanao al amanecer el día 17.
La aproximación a Tugayas fue dura, marchando por terrenos escabrosos y recibiendo frecuentes emboscadas del enemigo. El día 18 se tomaron posiciones frente a la aldea que estaba defendida por unos 2.000 moros encerrados en una fortaleza revestida de piedra y artillada con cañones y lantacas, especies de culebrinas de poco calibre muy usadas por los malayos.
El primer ataque a viva fuerza, no tuvo éxito. Después de diez minutos de fuego, los disciplinarios se lanzaron al asalto, pero la tenaz defensa de un enemigo numeroso obligo a ordenar la retirada y a desistir del ataque frontal.
Los ingenieros reciben la orden de abrir brecha practicable para llevar a cabo el asalto usando dinamita para volar la muralla. Los ingenieros, con sus jefes a la cabeza se dirigen a cumplir la orden recibida. El capitán Briones, al frente de su compañía, avanza hasta la muralla para colocar el hornillo de dinamita en uno de sus muros. Entre el capitán y el teniente Gil practicaron por si mismos la operación de aplicar la dinamita y encender la mecha, mientras el resto de componentes de la compañía, no ocupados en auxiliarles, hacen lo posible para distraer al enemigo sosteniendo con ellos un duro combate que, aunque cuesta la sexta parte de la compañía, consiguen cumplir su objetivo y retirarse a la espera de la explosión de la carga.
El teniente Gil recibió, nada más iniciarse el combate, una herida de piedra en la mano izquierda que no le impidió avanzar con su compañía hasta el foso, tratar de escalar el muro y ayudar a su capitán en las labores de colocación de la carga y el encendido de la mecha, volviendo a ser herido en esta fase del ataque por una bala que le hirió el muslo izquierdo afectándole el hueso. No quiso retirase a la ambulancia, a pesar de las órdenes de su capitán.
Al estallar la mina y derrumbarse la muralla, antes de haberse disipado el humo y el polvo, el capitán Briones se lanzó a la brecha seguido de su compañía y siendo el primero en saltar al foso, escala la brecha llegando a trabar combate personal con aquellos que le cerraban el paso. En ese momento recibe un campilanazo en el cuello que lo deja moribundo, no pudiendo evitarlo los dos disparos de revolver de dos oficiales que habían seguido al capitán en el ataque.
El teniente Gi, a pesar de sus heridas se lanzó al ataque de la brecha siguiendo a su capitán, recibiendo otro balazo en el pecho que, por haber atravesado el proyectil el reloj que llevaba, solo le causó una ligera herida. Continuó al frente de la compañía hasta el cese del fuego y la toma de la fortaleza, siendo llevado a hombros a la ambulancia al no poder tenerse en pie.
Las bajas de la fuerza expedicionaria fueron treinta y cinco, treinta y tres ocurrieron al aplicar la dinamita y al asaltar la brecha, de ellas 11 correspondieron a la compañía de ingenieros.
Por los méritos contraídos en la acción fueron condecorados con la Cruz Laureada de San Fernando los siguientes:
- Capitán de ingenieros Félix Briones Angosto, muerto en combate. Concedida por Real Orden de 8 de junio de 1896, Diario Oficial N.º 150. Había nacido en Cartagena (Murcia) y estudiado en la Academia de Ingenieros de Guadalajara.
- Teniente de ingenieros Julián Gil Clemente, herido en la acción. Concedida por Real Orden de 9 de junio de 1896, Diario Oficial N.º 127. Había nacido en Calatayud y estudiado en la Academia General Militar de Toledo y en la de Ingenieros de Guadalajara. Recuperado de sus heridas y ascendido a capitán por méritos de guerra, continuó en campaña contra los moros, lucho en el bloque de Manila por la escuadra norteamericana. Participó en la campaña de Marruecos al mando del Batallón de Zapadores de Tetuán. Alcanzó el grado de General. Murió de muerte natural en 1934.
- Sargento de ingenieros Diodoro Sierra López, herido leve en la acción. Concedida por Real Orden de 8 de julio de 1896, Diario Oficial N.º 151. Había nacido en Lugo en 1865. Ingresó en el ejército como soldado raso. Herido en la cara de una pedrada durante la colocación de la dinamita, abierta la brecha siguió a su capitán, siendo el tercer individuo de la trapo que llegó al asalto. Ascendido a teniente, siguió combatiendo en diversas acciones. Defensor de Manila, fue hecho prisionero por los norteamericanos. Repatriado al final de la guerra, pasó a la situación de retro. Murió de muerte natural en 1950.
- Sargento de ingenieros Mariano Rivas Bueno, herido durante el combate. Concedida por Real Orden de 23 de mayo de 1896, Diario Oficial N.º 114. Nacido en Órgiva, Granada, en 1868. Ingresó en el ejército como soldado raso. Siguió a su capitán en el asalto a la brecha abierta, siendo el segundo hombre en penetrar por ella, justo detrás de su capitán, haciendo huir los enemigos que se encontraban en la brecha. Vuelto a la península ingresa como guardia en el Real Cuerpo de Alabarderos hasta su licenciamiento en 1905. Falleció de muerte natural en 1910.
- Cabo de ingenieros Francisco Trapote González. Concedida por Real Orden de 8 de julio de 1896, Diario Oficial N.º 151. Había nacido en León. Ingresó en el ejército como soldado raso. Siendo uno de los primeros que siguieron a su capitán en el asalto a la brecha abierta, fue el segundo individuo de tropa en llegar a ella. Ascendió hasta el grado de General de Brigada de Infantería. Murió de muerte natural en 1959
Joaquín de la Santa Cinta, Ingeniero aeronáutico, economista e historiador
Para saber más:
- Memorial de Ingenieros N.º XI
- Revista armas y Letras N.º 136
- Diario Oficial del Ministerio de la Guerra N.º 114, 127, 150 y 151 de 1896






