El cabo Mariano García Martín murió por España en la defensa de Afrau, tras recibir un disparo en el vientre y negarse por tres veces a ser evacuado para proteger la retaguardia

El cabo del Regimiento de Infantería Ceriñola n.º 42, Mariano García Martín, se hizo acreedor a ingresar en el Real y Militar Orden de San Fernando (R.D. de 5 de junio de 1922, D. O. n.º 124 de 6 de junio de 1922), por su comportamiento en la defensa y evacuación de la posición de Afrau (Melilla) el día 26 de julio de 1921. El cabo salió con el grueso de la fuerza que guarnecía la posición y que verificaba su evacuación, ocupó puesto en la protección de uno de los flancos. Durante la marcha y el combate, recibió una herida grave en el vientre.
Cuando trataron de recogerlo se negó terminantemente diciendo que, como él estaba herido de muerte, continuasen los demás su marcha y el con su fusil la protegería mientras pudiese. Después, un grupo de soldados que habían quedado rezagados respectos el resto de la fuerza, pretendiendo recogerle, negándose nuevamente y prometiéndoles seguir el fuego con su fusil para proteger su marcha. Por fin llegó a su inmediación la fuerza de extrema retaguardia que quiso recogerlo también, volviéndose a negar el cabo García, diciéndoles que se pusieran ellos a salvo que él seguiría haciendo fuego para protegerles la retirada, que él estaba ya herido de muerte. Así continuó en su puesto hasta que sucumbió.
Se otorgó el cabo fallecido, Mariano García Martín, la Cruz Laureada de San Fernando, con la pensión anual de 1.000 pesetas transmisible a sus herederos, en consideración al acto tan sublime de abnegación que realizó.
Toledano, nacido en La Torre de Esteban Hambrán, a su edad fue llamado al servicio militar tocándole servir en África donde ingresó, como soldado de reemplazo en 1918, en el Regimiento de Ceriñola, regimiento donde pasó todo su servicio militar y con el que, en fecha próxima a su licenciamiento, encontró la muerte gloriosa. Su cadáver no pudo ser identificado.
Afrau era una de las dos posiciones costeras de la Comandancia general de Melilla, la otra era la de Sidi Dris. Estaba situada entre esta última y la ciudad de Melilla. Ubicada sobre un acantilado de unos 100 metros de altura sobre el mar, consistía en una casa rodeada de un parapeto de piedra y sacos terreros con una sola avanzadilla que hubo que suprimir. Fue ocupada y fortificada en enero de 1921. Era una de las posiciones que recibió órdenes de retirase sobre Annual, pero que no pudo llevarlo a cabo por estar rodeada cuando recibió la orden.

La guarnición la componían una compañía del Regimiento de Infantería de Ceriñola mandada por el teniente José Parada Carballo y el alférez Diego Ruiz Casero; un destacamento de la compañía de Ametralladoras con siete hombres mandados por el teniente Joaquín Vara de Rey Sanz, dos piezas de Artillería de la comandancia de Artillería con 18 artilleros mandados por el teniente Francisco García Benítez; destacamentos de Ingenieros de Telegrafía Óptica, de Intendencia y de Sanidad al mando del teniente Juan Barcial Esteban y una sección de Policía Indígena con treinta hombres al mando de un sargento indígena. Un total de doscientos treinta y un hombres.
El capitán al mando de la compañía del Ceriñola, Francisco Reyes Villanueva, se encontraba ausente en la península. El teniente de Artillería Francisco García Benítez ejercía el mando accidental de la posición en ausencia del capitán.
En la tarde del día 22 de julio, el recinto quedo cercado y sometido a un fuerte fuego enemigo desde las alturas que dominaban la posición. Ese día desertaron la mitad de los policías indígenas incluido su sargento. Desde ese momento se tuvo que mantener fuego constante con el enemigo hasta el día 26 cuando se evacuó por orden del Alto Comisario.
Cometiendo el mismo error de siempre, la posición estaba establecida en un punto geográfico dominante, pero sin agua dentro del recinto. El día 23 no pudo hacerse la aguada. La avanzadilla estaba en muy mal estado, sin agua, víveres y con pocas municiones y con dos bajas, por lo que el teniente García tuvo que ordenar su repliegue sobre el recinto. El teniente García, realizando personalmente la protección de la retirada de la avanzadilla, fue mortalmente herido de un balazo en el pecho. Su muerte restó eficacia a la Artillería. Asumió el mando de la posición el teniente Vara de Rey.
Al día siguiente, la situación se agravó, el fuego y las acometidas del enemigo aumentaban llegando hasta las alambradas.
El día 26 llegaron ante la posición los tres navíos que venían de Sidi Dris después de intentar, el día anterior, la desgraciada evacuación de esta última posición. Su presencia en las playas próximas decidió a los defensores a preparar la evacuación del recinto. Se inutilizaron los cañones y las ametralladoras, se repartió la munición, enterrando profundamente aquellas que no se podía transportar y se tomaron las medidas oportunas para organizar la salida. Antes de abandonar la posición, el médico, teniente Barcial, fue muerto de un disparo enemigo.
Se inició el repliegue sobre la playa, abriéndose paso entre los núcleos enemigos que trataban de impedir el acceso a la misma. En este momento, cuando ocupaba un puesto en la protección de uno de los flancos de la tropa en retirada, fue herido en el vientre el cabo Mariano García Martín.
Una vez alcanzaron la playa, fueron recogidos los supervivientes por los botes del Princesa de Asturias y del Laya, junto a todos los heridos, excepto el cabo García Martín que se negó repetidamente a ser recogido.
Las bajas durante el asedio y la retirada fueron:
Muertos:
Teniente de Artillería, jefe de la posición, Francisco García Benítez.
Teniente médico Juan Barcial Esteban.
Un auxiliar de Intendencia, Escribano.
Cuarenta y cuatro de tropa entre muertos y desaparecidos.
La Armada tuvo 5 marineros muertos en la operación.
Heridos:
Teniente de Infantería Joaquín Vara de Rey.
Teniente de Infantería José Parada Carballo.
Alférez de Infantería Ruiz Casero.
Cuarenta de tropa.
Joaquín de la Santa Cinta, Ingeniero aeronáutico, economista e historiador
Para saber más:
- O. n.º 124 de6 de junio de 1922.
- El Imparcial de 29 de julio de 1921.
- Historia de las Campañas de Marruecos. Tomo III. Servicio Histórico Miliar.
- Historia Secreta de Annual. Juan Pardo.
- Expediente Picasso.
- Internet







Estoy interesado en contactar con Joaquín de la Santa Cinta, como él, soy historiador-
Hola, le paso su contacto. Gracias. Saludos