Álvaro de Bazán y la batalla de la Tercera (II): Desembarco en la Isla de las Azores, la batalla naval más grande de su tiempo y por la que Felipe II le hizo Grande de España

El día 23 de junio de 1583, a las órdenes de Álvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz, zarpa de Lisboa la armada de desembarco y conquista de las islas Azores no sujetas a la obediencia española (Islas Tercera, Fayal y alguna otra de entre las menores).
Forman un total de 91 embarcaciones compuesta por las unidades de protección y las de trasporte de la fuerza de desembarco.
La primera la componían 2 galeazas, 5 galeones, y 30 naos gruesas que trasportan a la gente de guerra y cuya misión es proteger el convoy en caso de ataque de franceses o ingleses.
El convoy está formado por 35 naves ligeras y barcazas de desembarco, además de 14 carabelas como fuerzas ligeras de descubierta y 7 galeras (otras 7 galeras ya estaban en la isla de San Miguel) encargadas en remolcar las barcazas de desembarco y batir las defensas costeras de la zona de invasión.
Embarcan un total de más de 6.530 hombres de mar y remo, además de otros 8.840 infantes, que unidos a los existentes en la isla de San Miguel formaban contingente superior a los 11.100 hombre. Sin duda de la mejor infantería de su tiempo.
Los infantes procedían de los famosos tercios de Lope de Figueroa, Francisco Arias de Bobadilla, Juan de Sandoval, Galeones de Cristóbal de Eraso y del Regimiento alemán del conde Girolano Lodron, además de otras fuerzas italianas, portuguesas, capitanes y soldados entretenidos, y aventureros. A ellos se unió el tercio de Agustín Iñiguez de Zárate que estaba de guarnición en San Miguel desde la campaña anterior.
Las enormes dificultades de esta magna operación de desembarco en una costa hostil, después de una navegación por mar abierto de 800 kilómetros, sin una experiencia previa en operaciones de tal dimensión y sin bases cercanas, constituyen un gesto magnifico y extraordinario propio de los españoles de su tiempo.
Las instrucciones reales daban preferencia combatir con cualquier armada enemiga que encontrasen, tratar bien a sus súbditos portugueses, tratar con dureza a los piratas, e intentar por todos los medios la conciliación con los rebeldes, ofreciéndoles en perdón antes de emprender cualquier acción armada.
Bazán envía por delante a las galeras al mando de Diego Medrano. Llegan a San Miguel el día 3 de julio, diez días antes que el resto de la armada.
El día 14 la armada arriba a San Miguel, donde hace aguada y embarca el tercio de Iñiguez. Zarpan para la isla Tercera el día 19, pero antes habían apresado algunas embarcaciones ligeras enviadas por el enemigo a espiar a la armada. De sus tripulantes obtiene el marqués información sobre la organización de la defensa de la Isla.
Entre el 23 y el 24 de julio, la armada al completo está fondeada frente a la villa de San Sebastián.
La isla Tercera está situada en una posición central en el archipiélago y en ella está la capital, Angra, a pesar de no ser la isla de mayor extensión.
Ocupa un área de algo más de 500 km2 con distancias máxima de 29 km en una dirección y 17,5 en la otra. El perímetro es de unos 90 Km. Carecía de puertos naturales.
Las costas son altas, escarpadas, casi inaccesibles en casi todo el perímetro, con pocos lugares donde poder realizar un desembarco y esos pocos lugares has sido fortificados por los defensores.
Por entonces tenía unos 10.000 habitantes que realizaban una actividad comercial importante suministrando a las flotas de indias, tanto Orientales como Occidentales, que hacían escala en la isla.
Estaba gobernada por Manuel de Silva, Conde de Torres Vedras, quien ha fortificado la isla construyendo fuertes, trincheras y emplazando artillería en todos los lugares susceptibles de poder ser usados para realizar desembarcos.
La guarnición estaba compuesta por: unos 9.000 hombres portugueses armados, 3.100 soldados franceses entre los existentes en las islas y los 1.700 que llegaron con el capitán general francés Comendador de la Orden de San Juan, François Aymar de Cleremont de Chaste, además de unos 100 a 200 ingleses.
Cuenta, además, con 31 buques que Chaste destina a la defensa de la capital Angra. De estos 15 llegaron con el Comendador y el resto son buques portugueses. No intervinieron durante el desembarco y fueron capturadas por los defensores, salvo tres de ellos que, a la vista de la armada del Marqués, desertaron
Nada más fondear, el Marqués de Santa Cruz envió un emisario para pedir la paz, pero el emisario fue recibido con fuego de arcabucería. Salvó la vida de milagros.
Miguel de Oquendo y Marolín de Juan fueron enviados con dos galeras a llevar a cabo un reconocimiento de la costa para determinar el mejor punto de desembarco.
Cumpliendo las órdenes recibidas del rey, Bazán envió una pequeña embarcación con un par de portugueses apresados días antes con una carta para el gobernador Manuel de Silva. A pesar de que llevaban una bandera blanca de parlamento, fue atacada despreciando la inmunidad de los parlamentarios.
Bazán embarcó en una galera para examinar los puntos aptos para el desembarco que le habían indicado sus capitanes.
Recorrieron la costa sur y oeste entre Praya y Angra, eligieron desembarcar en una caleta llamada Das Molas, cercana a San Sebastián, que, aunque estaba protegida con un par de trincheras de piedra y un fuerte, se encontraba, aproximadamente, a media distancia de la capital y de Praya, lugares donde se encontraban las mayores concentraciones enemigas.
El desembarco se lleva a cabo en la madrugada del día 26 de julio tras amagar en otras playas para distraer al enemigo.
En la primera oleada desembarcan unos 4.000 hombres de los tercios de Bobadilla e Iñiguez, protegidos por el fuego de las galeras.
Defendía el desembarco unos 200 hombres entre francesas y portugueses. Apenas pudieron aguantar una hora de combate, y cuando llegaron refuerzos era tarde, las tropas españolas estaban escuadronadas y fueron fácilmente derrotados.
Entre los primeros soldados en desembarcar se encontraba Rodrigo de Cervantes, hermano del gran Miguel, el manco de Lepanto.
Los refuerzos, unos 1.000 hombres entre franceses y portugueses, con el Comendador al frente, se atrincheran en una colina próxima a San Sebastián dominada por un fuerte.
La lucha por la colina duró todo el día. Al caer la noche los portugueses y franceses abandonaron la lucha y se retiraron a las montañas de Nuestra Señora de Guadalupe donde decide ofrecer una tenaz resistencia.
Mientras tanto, los españoles habían hecho desembarcar a la segunda oleada con artillería para poder proseguirlos combate hacia el interior de la isla
Los españoles tomaron Angra, la saquearon durante tres días.
El gobernador Manuel de Silva se retiró a las montañas con la intención de resistir hasta recibir nuevos refuerzos de Francia. Pero es abandonado por sus seguidores y cae en poder de los españoles. Fue juzgado, condenado y ajusticiado.
Igual destina sufrieron 14 portugueses y unos cuantos franceses por traidores o por haber cometido desmanes. Otros cien franceses son condenados a galeras.
El comendador de Chaste, refugiado en las montañas, intentó negociar, pero ante la amenaza de un asalto, capitula incondicionalmente el 1 de agosto.
Pedro de Toledo parte con algunas galeras a someter a las islas menores. En la isla de Fayal, el capitán que manda la guarnición asesina a la personan enviada a demandar su rendición, lo que es causa de que Toledo lo ahorque.
Aseguradas todas las islas, Bazán regresa a la península antes del comienzo del otoño. En las islas queda como guarnición Juan de Urbina con 2.000 soldados.
Álvaro de Bazán fue convertido por el rey Felipe en Grande de España y confirmado como capitán general del mar Océano.
Joaquín de la Santa Cinta, autor de «50 héroes españoles olvidados» y «135 Presidentes del Ejecutivo español en la Decadencia española (1788 -1905)»
Para saber más:
- Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia
- Cerezo Martínez, Ricardo. La Conquista de la Isla Tercera. Revista de Historia Naval. Año I, Núm. 3.
- Fernández Duro, Cesáreo. La Conquista de las Azores (1583).
- Conquista de las Azores. es.






