Exploración del Océano Pacifico siglo XVI-XVII (I): La increíble historia de Álvaro de Mendaña y de su mujer Isabel Barreto, que fue nombrada Adelantada, Gobernadora y Almirante

Desde la segunda década del siglo XVI, el Océano Pacifico (descubierto por Vasco Núñez de Balboa en 1513 con el nombre de Mar del Sur) y hasta bien entrado el siglo siguiente fue conocido como un lago español.
Hasta el año 1600, solo lo habían surcado naves españolas con las escasas excepciones de Francis Drake (1578), Thomas Cavendish (1587), Richard Hawkins (1593), Simón Codes (1599) y Oliver van Noort (1600), cuyas historias hemos relatado en capítulos de esta serie.
Desde 1520, cuando Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano cruzaron el Estrecho de Magallanes y descubrieron Guam y las Islas Filipinas, el Océano Pacifico Sur (bien conocido por los portugueses por sus rutas bordeando África) llegó a ser navegado por sucesivas expediciones españolas partiendo de la península o desde Nueva España.
Pero hasta el tornaviaje de Felipe Salcedo (nieto de Legazpi) y Andrés de Urdaneta en 1656 siguiendo la ruta del Noreste, la inmensidad del Océano Pacifico era totalmente desconocida.
Por entonces, circulaba por Perú leyendas de la existencia en el océano de islas muy ricas en oro y plata y que recordaban el viaje de un nativo a tales islas. Su travesía duró un año y volvió trayendo muchas riquezas, pieles de animales y prisioneros de caras negras.
Leyenda que fue apoyada por el descubrimiento de islas como Las Galápagos, algunas de ellas de forma accidental como consecuencias de desvíos de ruta debido a temporales.
En este ambiente, los habitantes del Virreinato de Perú asociaban la existencia de las posibles islas con la mítica Ofir bíblica, aquellas de donde el rey Saloman extraía riquezas, por ello los españoles del virreinato estaban dispuestos a ir en búsqueda de las Islas de Salomón.
Por entonces, ejercía como gobernador provisional del Perú, debido a la muerte del último virrey, Lope García de Castro. Entre todos los aspirantes a emprender la expedición de descubrimiento de las islas, Lope eligió a su sobrino, el joven Álvaro de Mendaña.
Se prepararon dos naves cuyos gastos fueron pagados por el erario real: una bajo su mando como general de la expedición, la Almiranta nombrada como Todos los Santos, y, la otra, la Capitana bautizada como Los Reyes, mandada por el gallego (de Pontevedra), Pedro Sarmiento de Gamboa como cosmógrafo.
Entre los 157 hombres de la tripulación se encontraban como piloto mayor Hernán Gallego y como maestre de campo Pedro Ortega Valencia.
Zarparon de El Callao en noviembre de 1567 navegando con rumbo oeste – suroeste en una latitud entre los 15º y los 16º Sur. A los pocos días de navegación surgió la primera discrepancia entre el piloto mayor y cosmógrafo respecto al rumbo a seguir.
A mediados de enero descubrieron la primera isla, un mes más tarde descubrieron la primera de las islas Salomón, la isla que llamaron de Santa Isabel (las Islas Salomón es un país insular, situado en Oceanía). Los españoles exploraron hasta 33 islas entre ellas la de Guadalcanal, nombrada así por ser el pueblo español donde nació su descubridor.
Mendaña tomó posesión de las islas en nombre del rey Felipe II, pero no pudo pacificarlas ni poblarlas por falta de fuerzas. Ante esta decisión, y visto el estado de las naves y el desánimo de la tripulación, en agosto de 1568 decidió volver.
Aquí se volvió a plantear otra discrepancia entre el piloto mayor y el cosmógrafo sobre elección de la mejor ruta de retorno. Después de algunos días de navegación por la ruta Sur, los pilotos decidieron seguir la ruta Norte, la seguida dos años antes por Andrés de Urdaneta en el tornaviaje.
Tras tres meses navegando con la tripulación y las naves muy dañadas, después de descubrir la actual Isla de Wake (territorio de Estados Unidos a la que ellos llamaron Isla de San Francisco), avistaron las costas de California. Siguiendo hacia el sur por las costas del Océano Pacífico, enero de 1569 desembarcaron en el puerto de Colima (Méjico). Continuaron hasta El Callao donde recalaron en junio de 1569.
La empresa fue un éxito de Mendaña, aunque lo dejó totalmente arruinado. Las bajas en la tripulación superaron la cuarentena.
Aunque Mendaña trató de organizar una nueva expedición, el nuevo virrey, Francisco Álvarez de Toledo, no era partidario de continuar con la exploración, por lo que Álvaro decidió viajar a España. Solicitó una audiencia real y firmó, en abril de 1576, unas Capitulaciones con el rey Felipe II para la evangelización y conquista de las islas a su costa como Gobernador de las islas de Poniente, Adelantado de las islas Salomón y Capitán general de la colonia.
Volvió a Perú en 1577, pero los obstáculos, la lentitud en la construcción de las naves, la poca voluntad del virrey, por estos y otros motivos, Álvaro tuvo que esperar 20 años hasta la llegada, en 1590, de un nuevo virrey, García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, para que su proyecto se materializara. Las dificultades se terminaron, aunque aún tuvo que esperar otros cinco años antes de partir.
Para entonces, Álvaro de Mendaña se había casado en 1586 Isabel Barreto y el matrimonio formó una de las parejas de moda en la sociedad limeña.
Favorecidos por el deseo del virrey de alejar a la gente ociosa y así ganar tranquilidad en el virreinato, la tripulación fue reclutada con facilidad.
Zarparon de El Callao en abril de 1595 (26 años después de la llegada de la primera expedición) con cuatro navíos y 368 personas a bordo, incluidas mujeres y niños, con el objetivo de conquistar y colonizar las islas Salomón. El mando de la gente de guerra lo ostentaba Pedro Marino Manrique, buen soldado, pero de mal carácter que pronto chocó con Álvaro.
En la nao capitana, la San Gerónimo, embarcaron Álvaro de Mendaña, su mujer Isabel Barreto, sus tres hermanos, el piloto mayor Fernández de Quirós y el maestre de campo.
La almiranta, la Santa Isabel, la mandaba el cuñado de Mendaña, Lope de Vega. Las otras dos naves más pequeñas eran la galeota San Felipe y la fragata Santa Catalina. Estas tres últimas naves desaparecieron durante la travesía.
La historia de la expedición fue relatada por el secretario del piloto mayor, el sevillano poeta y dramaturgo Luis Belmonte Bermúdez.
Hicieron escala en otros puertos del virreinato para acopiar provisiones y zarparon, definitivamente, del puerto de Paita 16 de junio de 1595 en búsqueda de las islas Salomón (Paita es un pueblo del Perú actual situado al norte de El Callao).
Pusieron rumbo a las Islas Salomón, pero un error de navegación debido a la inexactitud de los instrumentos de la época, los llevaron a localizar en julio una isla, pero pronto descubrieron que no eran las Islas Salomón. Habían descubierto otro archipiélago situado al oeste de las Salomón que ellos bautizaron como Islas Marquesas en honor de la mujer del virrey García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete (actualmente pertenecen a la Polinesia Francesa).
Desembarcaron en la isla que llamaron Santa Catalina (actual Nuka Hiva) donde tomó posesión de las islas en nombre del rey Felipe II. Después de una escaramuza con los nativos, reembarcaron y continuaron navegando rumbo a su destino previsto. En su deambular por el océano descubrieron otras islas.
Con escased de agua y con quejas de la gente, a principios de septiembre descubrieron una isla grande que tampoco era de las buscadas pues tenía en su interior un volcán en erupción que no tenían las Salomón. Habían cometido un error de navegación desviándose al Sur entre tres y cinco grados
La llamaron Santa Cruz (actual Nendö, la más importante de las Islas Santa Cruz, a unos 500 Km de las islas Salomón y hoy perteneciente al estado de las Islas de Salomón). Justo antes de llegar perdieron a la nave almiranta (Santa Isabel) debido a un gran aguacero junto con las 182 personas que llevaba a bordo, la mitad de la expedición.
En una bahía de la isla que bautizaron como Graciosa, Mendaña estableció la primera colonia entre la división de la gente, unos deseaban regresar mientras otros querían continuar en la isla. Los dos navíos más pequeños se enviaron a descubrir mientras buscaban a la nave almiranta.
Inicialmente, las relaciones con los nativos fueron buenas, pero pronto se deterioraron debido a los desmanes cometidos por los soldados españoles que no podían ser controlado por Mendaña porque se encontraba enfermo de una enfermedad que diezmaba a los colonos que carecían de médico y medicinas.
Las discrepancias entre unos y otros dio lugar a un motín organizado por le propio maestre de campo, Pedro Manrique, pero fue abortado por los leales y ejecutado por traición.
Viéndose morir, Mendaña otorgó testamento el 18 de octubre de 1595 en la isla de Santa Cruz, murió ese mismo día dejando a su viuda, Isabel Barreto de Mendaña, como gobernadora y a su cuñado, Lorenzo Barreto, como Capitán general. Este último murió pocos días más tarde por una herida de flecha en una escaramuza con los nativos.
Isabel quedó nombrada Adelantada, Gobernadora y Almirante de las tres naves que quedaban.
A mediados de noviembre zarparon rumbo a las Filipinas llevando el cadáver de Mendaña y dejando en la isla a 47 compañeros muertos y yendo enfermos casi todos los demás. A partir de entonces, Isabel se convirtió en la primera mujer en la historia en ostentar tales títulos, de hecho, fue la jefa indiscutible de lo que quedaba de la expedición.
Después de múltiples penalidades, con los buques en mal estado, y con pérdida de gente por enfermedades y mala alimentación, arribaron a Cavite el 11 de febrero de 1596 donde Isabel fue recibida como una auténtica heroína.
Durante este tramo del viaje perdieron a las dos naves pequeñas.
Joaquin de la Santa Cinta, autor de «50 héroes españoles olvidados» y «135 Presidentes del Ejecutivo español en la Decadencia española (1788 -1905)»
Para saber más:
- Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia.
- Burguera Nadal, María Luisa. Isabel Barreto, almirante de la Armada española, entre la ficción y la realidad. Universidad Jaime I de Castellón.
- Fernández de Quirós, Pedro. Historia del descubrimiento de las regiones Australes.
- Santa Cinta, Joaquín de la. Isabel Barreto de Mendaña. 50 mujeres extraordinarias.
- Fernández Duro, Cesáreo. Historia de la Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. VII, Expediciones a Ultramar. Instituto de Historia y Cultura Naval.
- Alonso Rojo, José Miguel. Los viajes de los descubrimientos protagonizados por Pedro Sarmiento de Gamboa. Universidad de Valladolid.





