Felipe Godínez, dramaturgo español del Siglo de Oro de origen converso, fue acusado de hereje, judaizante y encubridor de herejes pero muy popular los grandes escritores españoles

Felipe Godínez fue un notable dramaturgo español del Siglo de Oro de origen converso muy festejado por sus contemporáneos.
Sacerdote, y predicador, que en 1624 fue condenado por la Inquisición, por judaizante y hereje, a un año de prisión y seis de destierro, además de la confiscación de todos sus bienes.
Nació en Moguer (Huelva) en 1582, un año después de la proclamación de Felipe II como rey de Portugal.
Judío por los cuatro costados, sus padres: Duarte Méndez Godínez, regidor perpetuo de Moguer, y María Denis Manrique, eran dos judíos conversos portugueses que se instalaron en la ciudad para aprovechar las ventajas comerciales que significó el descubrimiento de América antes de la anexión de Portugal.
La familia se dedicaba a la actividad mercantil y gozaban de la protección de algunas grandes familias de la zona.
El matrimonio tuvo, al menos, siete hijos de los cuales Felipe fue el menor. Fue bautizado en la de Santa María de Moguer.
Con objeto de hacer olvidar sus orígenes y camuflar sus estrictas observancias mosaicas, la familia siguió una práctica habitual de su tiempo, cambiar sus apellidos familiares por otros más prestigiosos. La familia cambió varias veces de apellidos, de manera que no es fácil averiguar cual eran los verdaderos apellidos de Felipe.
En 1605 se llamaba Felipe Godíñez después de haber desechado el apellido Denis. En 1620, se llamaba Felipe Godínez después de abandonar el apellido Manrique de su madre.
Un abuelo suyo fue condenado a llevar el sambenito por la Inquisición y un tío suyo huyó al norte de África para poder practicar libremente su religión.
Era practica bastante normal entre las familias conversas que alguno de sus miembros optara por hacer una carrera religiosa, y así, Felipe, sin desentender los negocios familiares, cursó estudios universitarios y eclesiásticos en el Colegio Mayor de Santa María de Jesús de la ciudad de Sevilla.
En 1610, obtuvo la graduación de bachiller en Teología. Él se titulaba en sus obras como doctor Godínez, a pesar de que no hay constancia de su doctorado. Fue ordenado sacerdote en 1613 en Faro (Portugal). Ejerció su sacerdocio en la Iglesia de San Juan de la Palma de Sevilla.
Ese mismo año estrenó sus tres primeras obras de teatro, todas ellas de carácter religioso, aunque ya antes, en 1604, había participado con un poema en el libro de Bartolomé Jiménez Patón y, en 1610, había publicado unas relaciones de fiestas.
Un año más tarde, en 1614, Miguel de Cervantes se refiere a él como “florido ingenio” en el Viaje al Parnaso y lo pone en el cuarto puesto entre los poetas.
En 1620 Felipe se encuentra en Sevilla con su familia.
A raíz de la anexión de Portugal por Felipe II, una oleada de inmigrantes viene a asentarse en Sevilla, gran parte de ellos son judíos portugueses. Son un grupo que practica sus creencias abiertamente en contra posición a otros grupos más integrados.
Los procesos inquisitoriales de los años 1604, 1624 y 1627 tratan de controlar estas familias de judeoconversos.
En 1624 Felipe es acusado de hereje, judaizante y encubridor de herejes, por lo que es condenado a un año de prisión, seis de destierro, la confiscación de todos sus bienes, además, se le declaro “irregular” para desempeñar el sacerdocio a perpetuidad y a salir al tablado la plaza de San Fráncico después de ir en procesión, con el sambenito puesto, desde el castillo de Triana hasta la plaza.
Después de cumplir su condena decide trasladarse a Madrid junto con su madre y dos de sus hermanas, Felipa y Ángela.
En esta última ciudad se integró rápidamente en los círculos literarios capitalinos, donde cosechó amigos como Pérez de Montalbán y enemigos como Francisco de Quevedo quien no dudó en atacarlo por su pasado inquisitorial. Lope de Vega tuvo una actitud inicialmente favorable y después critica por su pasado judaizante, no obstante Godínez hizo la oración fúnebre a la muerte de Lope en 1635
La década de los treinta fue la de su mayor actividad y triunfo. Además de escribir obras que fueron representadas por la mejores y más famosas compañías de su época, Godínez fue rehabilitado en condición de sacerdote y alcanzó justa fama de predicador.
Felipe alcanzó su cenit con las llamadas “comedias divinas” sobre temas religiosos donde solía destacar sus extensos conocimientos religiosos y sobre historias bíblicas. Por entonces, su apellido en sus obras lo acompañaba del título de doctor.
Sus obras son comedias cortesanas que tratan de asuntos amorosos y morales.
A final de la década de los treinta abandonó sus actividades literarias, y se dedicó al desempeño sacerdotal.
Murió en 1659 en su casa de Madrid y está enterrado en la Iglesia madrileña de San Justo y Pastor (Iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas, en la calle de la Palma).
Joaquín de la Santa Cinta, autor de «50 héroes españoles olvidados» y “50 mujeres españolas extraordinarias”
Para saber más:
- Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia.
- Vega García-Luengos, Germán. Biografía de Felipe Godínez (1582-1659).V. Miguel de Cervantes. U. de Valladolid.
- Menéndez Onrubia, Carmen. Hacia la biografía de un iluminado judío: Felipe Godínez (158-1659). Segismundo XIII, 1-2. Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
- Menéndez Onrubia, Carmen. Felipe Godínez: Auto y Coloquio de los Pastores de Belén.






