Hoy, la defensa de las Posesiones Españolas: Desde Méjico y el Sur de EEUU hasta parte de la Columbia Británica en Canadá, las Islas Filipinas, Carolinas, Marianas y el norte de Taiwán. (I)

Los derechos españoles sobre la zona oriental del Océano Pacífico provienen de la Bula Pontificia de 1493 y del Tratado de Tordesillas (1494) que dividió el mundo entre los reinos de España y Portugal. El Tratado establece un reparto de las zonas de navegación y conquista asignadas a cada uno de los firmantes: los Reyes Católicos (reyes de Castilla y Aragón) y el rey Juan II de Portugal. Para ello se fijó un meridiano situado al oeste de las islas de Cavo Verde lo que dejaba gran parte del Océano Pacífico en manos de Reino de España. Derechos que se vieron reforzados con el descubrimiento del océano por Núñez de Balboa y que convirtió el Pacífico en un lago español durante más de dos siglos.
En 1763 la paz de París puso fin a la Guerra de los Siete Años en la que se vio involucrada España, como consecuencia del Tercer Pacto de Familia, supuso la toma británica de la Florida, La Habana y Manila, modificando el reparto territorial de las colonias en favor de Gran Bretaña.
La paz, junto a la superioridad naval hegemónica de Gran Bretaña, abrió el Océano Pacífico, hasta entonces prácticamente desconocido, a las potencias europeas que se lanzaron a explorarlo con intenciones de explotarlo comercialmente, además de establecer bases de apoyo a sus navegantes.
A partir de ese momento, la seguridad de las colonias españolas empezó a preocupar. Las colonias eran inmensas, las comunicaciones lentas y peligrosas, fáciles de interferir, con muchos miles de kilómetros de costa imposibles de controlar y por tanto fáciles de burlar por piratas, contrabandistas y ataques de potencias enemigas. Como ejemplo tenemos que, desde Méjico, capital del Virreinato de Nueva España, se gobernaba: el territorio actual de Méjico; los actuales países del Istmo centroamericano; las islas españolas del Caribe; los actuales estados norteamericanos de California, Nevada, Colorado, Utah, Nuevo México, Arizona, Texas, Oregón, Washington, Florida y partes de Idaho, Montana, Wyoming, Kansas, Oklahoma y Luisiana; parte de la Columbia Británica en Canadá; las Islas Filipinas, Carolinas, Marianas y el norte de Taiwán.
A lo largo del siglo XVIII, las posesiones de la potencias europeas en el Océano Pacífico empezaban a amenazar el dominio español de este. Así: Portugal tenía Timor Oriental y Macao; los franceses no tenían colonias, pero emprendieron una serie de viajes de exploración para conocer el área y sus posibilidades comerciales; los dominios holandeses comprendían Ceilán, Sumatra, la península Malaya, Borneo, Java, la Islas Célebes y las Molucas; los ingleses apuntalaron su dominio sobre la India y realizaron viajes de exploración que le permitieron un conocimiento de las condiciones comerciales del océano llegando a establecerse en la península Malaca y en Australia con la fundación de Sidney. Además, en el norte, el imperio ruso se extendía al este a través de las islas Aleutianas llegando hasta las costas de Alaska. El Océano Pacífico había dejado de ser un lago español cerrado y, a mediados del siglo XVIII, había quedado abierto al resto de potencias.
La reacción del Reino de España fue llevar a cabo una serie de expediciones científicas y geoestratégicas con los objetivos: de defender y proteger las zonas más conflictivas de su imperio colonial; salvar su integridad; obtener un mejor conocimiento de éste; mejorar la gobernación y aquietar las inquietudes secesionistas que se empezaban a detectar, especialmente, después de la independencia de las colonias inglesas de Norteamérica en 1776.
La Secretaria de Despacho de Marina e Indias organizó más de cincuenta expediciones estratégicas durante la segunda mitad del siglo XVIII, de ellas, treintaicinco fueron realizadas en el Pacífico.
Los puntos conflictivos fueron las áreas situadas: al norte (el Pacífico Noroeste), al sur (la Patagonia y el Estrecho de Magallanes), el área central de Méjico y las islas Filipinas.
En estas páginas vamos a tratar las expediciones enviadas a estas zonas.
Continuará…
Joaquín de la Santa Cinta, Ingeniero aeronáutico, Economista e Historiador





