Francis Drake (VII): Última incursión a América y muerte del famoso pirata inglés, tras ser derrotado por la Armada española, desalentado y enfermo de disentería

Después de más de cinco años de ostracismo debido al fracaso de la Contra Armada, Drake convenció a la Isabel I para preparar, con el mayor sigilo, una incursión sobre los territorios americanos de Felipe II con los objetivos de perturbar el trafico con la península y cooperar con el estado de rebelión de los Países Bajos.
Además, Drake se proponía atacar Panamá por tierra, atravesando el istmo, y establecer una colonia inglesa en la misma zona. Era un lugar estratégico por donde circulaba la plata del Perú con destino a la Península.
Además, enterados de la presencia de un galeón cargado con un gran tesoro y que se guardaba en Puerto Rico, se propusieron hacerse con él
El galeón pertenecía la flota de 1595 que mandaba Francisco de Coloma, flota que fue dispersada por un huracán y que el galeón Nuestra Señora de Begoña que mandaba Sancho Pardo llevando mucha plata se refugió en Puerto Rico.
Esta vez se trataba preparar una flota nacional, sufragada por la propia reina. Está impuso mando compartido, dos almirantes, Drake y John Hawkins, y Thomas Baskerville como general.
Se organizó la mayor flota enviada hasta entonces a ultramar. Estaba compuesta por los seis galeones reales (Galand, Defiance, Bonaventure, Hope, Foresigght y Adventure), además de otras embarcaciones mercantes de particulares armadas hasta componer un total de 27 naves con unos 4.500 hombres entre soldados y marineros, con un gran número de barcazas de desembarco.
La preparación de los navíos fue lenta lo que dio tiempo a los españoles a preparase para hacer frente a lo que se esperaba de la Flota Inglesa.
Durante esta espera la Flota de la Plata arribo a San Lucas Barrameda sin problemas.
Por otra parte, el espionaje español fue muy activo y eficaz. Desde la base española de Port-Louis (Morbihan, en la Bretaña francesa) el gobernador Juan del Águila informaba periódicamente a Felipe II del avance en la preparación de la Flota Inglesa y de los planes de Drake.
La concentración de los ingleses estaba continuamente vigilada por las galeras del almirante Diego Brochero. La guarnición española decidió realizar una incursión a Inglaterra, pera lo cual prepararon cuatro galeras que a las órdenes de Carlos de Amézola.
Cruzó le canal, atacó las costas de Cornualles y en las proximidades del pueblo de Mousehole desembarcó 400 arcabuceros que sin hallar resistencia asaltaron, saquearon e incendiaron la ciudad y los pueblos aledaños. El pánico se extendió hasta el mismo Plymouth, lugar donde se estaba reuniendo la Flota inglesa.
Por fin, el 7 de septiembre de 1595, la flota inglesa zarpó de Plymouth. Como venía ocurriendo con las flotas inglesas, a los pocos días de navegación, se empezaron a encontrar faltos de agua y de víveres.
Mientras Hawkins quería reponer agua y víveres en las costas africanas, Drake y Baskerville decidieron atacar Las Palmas, es más, este último presumía de tomar ciudad en cuatro horas.
El día 6 de octubre los ingleses atacaron Las Palmas que resistió varios ataques, los ingleses se retiraron después de perder 40 hombre, cuatro barcazas de desembarco y con daños en algunos de buques.
En La Gomera, en un lugar despoblado consiguieron abastecerse de agua y leña antes de poner rumbo a América el día 8 de octubre.
La operación le había costado a Drake dos problemas perder la ventaja estratégica del desconocimiento de su incursión por las autoridades españolas de ambos lados del Atlántico y la posibilidad de capturar la Flota de la Plata que se encontraba navegando rumbo a la península.
Inmediatamente, los españoles enviaron una escuadra de cinco fragatas (unos buques muy rápidos de nuevo diseño español) al mando de Pedro Téllez de Guzmán para recoger el tesoro y traerlo a la península. Las fragatas salieron de Sanlúcar mientras Drake estaba merodeando las islas Canarias.
La escuadra de fragatas llegó al Caribe el mismo tiempo que los ingleses. Los encontró en las proximidades de la isla de Guadalupe. La atacaron sin pérdida de tiempo y apresaron al buque Francis que había quedado rezagado, produciéndole 45 muertos y 25 prisioneros.
Adelantándose a los ingleses, llegaron el día 13 a San Juan de Puerto Rico, alertaron a las autoridades que tomaron las medidas adecuadas para la defensa de la ciudad y la guarda del tesoro.
La ciudad había sido fortificada y la guarnición, con las tropas de la dotación del galeón y de la flotilla de Téllez sumaban unos 1.200 hombre.
Para mejorar las defensas procedieron a hundir unos barcos viejos en la bocana del puerto, además de posicionar las fragatas de forma que con su artillería cubrieran la entrada en la bahía.
El 22 aparecieron los buques ingleses frente a San Juan. A la vista de la disposición de las defensas, Drake optó por no entrar en el puerto, si no anclar para pasar la noche frente a la bahía.
Pero estaba el alcance los cañones españoles del fuerte de San Felipe del Morro y un afortunado cañonazo alcanzó el buque insignia de Drake cuando se disponía a cenar con los capitanes, muriendo en el acto dos de los capitanes, aunque Drake resultó ileso.
Para los españoles también murió John Hawkins como consecuencia de esta acción, para los ingleses había muerto unos días antes de enfermedad.
El ataque ingles se inició el día 23 aprovechando la noche. Atacó con 30 lanchas de desembarco con 50 hombres en cada lancha con intención de prender fuego a las fragatas y, a continuación, atacarían el puerto y la ciudad.
Consiguieron prender fuego a tres fragatas, la tripulación consiguió apagar el fuego de dos de ellas, pero no lo consiguieron en la tercer y la Magdalena se quemó por completo ocasionando cuarenta bajas españolas.
Pero le fuego en las fragatas tuvo un efecto no deseado para los atacantes, las llamas los iluminaros lo que permitió a las defensas españolas acribillar a los ingleses ocasionándole mas de 400 bajas y frustrando el ataque.
El día 25, Drake, nuevamente derrotado, levó anclas y puso rumbo a Panamá.
Aprovechando la ocasión, Téllez embarcó el tesoro en las fragatas restantes y zarpó para la península. Llegó a España el 20 de diciembre y dio parte de la situación a las autoridades españolas.
Inmediatamente se organizó una flota de 8 galeones y otras 15 embarcaciones con un total de 3.000 hombres a las órdenes de Bernardino de Avellaneda y de Juan Gutiérrez de Garibay. Flota que zarpó de Lisboa el 2 de enero del año 1596.
Drake, rumbo a Panamá y desesperado por la falta de suministros se dedicó a asaltar todas las pequeñas poblaciones que encontró en su camino, poblaciones que, avisadas de la presencia de los ingleses, encontró abandonadas. Continuó hasta Cartagena de Indias, pero al ver sus fortificaciones, decidió continuar rumbo a Panamá.
El 6 de enero se presentaron en la ciudad de Nombre de Dios. La ciudad estaba también abandonada. Drake ordenó desembarcar a unos 1.000 hombre que, mandados por Baskerville, para que avanzaran por tierra mientras él remontaba el río Chagres.
Tras dos días de penosa marcha, los soldados ingleses se encontraron con un pequeño fuerte español, el Fuerte San Pablo, defendido por el capitán Enríquez y unos 70 soldados.
Al amanecer del día 8, los ingleses iniciaron el asalto al pequeño fuerte, pero este resistió todos sus ataques hasta mediodía, cuando el capitán Agüero llegó con un pequeño refuerzo de 50 hombres.
Este último, después de analizar la situación, ideó una estratagema, hacer tocar a sus hombres toda clase de tabores y clarines para simular que una gran fuerza se acercaba en auxilio de los atacados. Esto provocó la huida desordenada de los ingleses que fueron acosados constantemente por los soldados españoles. Perdieron no menos de 400 hombres.
Derrotado, desalentado y enfermo de disentería, Drake ordenó zarpar después de quemar Nombre de Dios. A mediados de enero Drake murió y su cadáver fue arrojado al mar frente a las costas de Portobelo.
El mando de la Flota pasó a Baskerville quien ordenó le regreso a Inglaterra. Puso rumbo a las Isla de los Pinos, donde fue localizada y atacada por la escuadra mandada por Bernardino de Avellaneda y Juan Gutiérrez de Garibay. Los ingleses se dispersaron y regresaron a Inglaterra con un resultado desastroso: tres barcos capturados, 17 hundidos, 2.500 muertos y 500 prisioneros.
Y eso que España había sido derrotada unos años antes y la Armada española estaba acabada según la propaganda inglesa (fácilmente creída, a pies juntillas, por los españoles)
Joaquín de la Santa Cinta, autor de «50 héroes españoles olvidados» y «135 Presidentes del Ejecutivo español en la Decadencia española (1788 -1905)»
Para saber más:
- Lucena Salmoral, Manuel. Piratas, Bucaneros, Filibusteros y Corsarios en América.
- Romeu de Armas, Antonio. Los viajes de John Hawkins a América (1562- 1595).
- Pérez-Mallaín, Pablo Emilio. Juan Gutiérrez Garibay, vida y hacienda de un general de la Carrera de Indias en la segunda mitad del siglo XVI. Universidad de Sevilla.
- Santa Cinta, Joaquin de la. Bernardino Avellaneda y Juan Gutiérrez de Garibay. %o Héroes Españoles Olvidados.






