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Orgullo de ser Español
Portada›Orgullo de ser Español›Héroes caídos por España en la defensa de la posición de Igueriben, cuyos cadáveres fueron recogidos meses después. Su muerte dio paso a la terrible y desastrosa retirada de Annual

Héroes caídos por España en la defensa de la posición de Igueriben, cuyos cadáveres fueron recogidos meses después. Su muerte dio paso a la terrible y desastrosa retirada de Annual

By Capitán Possuelo
17/10/2018
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La caída de la posición de Igueriben, después de la toma por el enemigo de la posición de Abarrán y a la incapacidad de establecer una nueva posición en la Loma de los Árboles, imposibilitó la defender el campamento general de Annual y obligó al Comandante General, general Fernández Silvestre, a dar la orden de retirada. Retirada trágica que ocasionó miles de muertos en las fuerzas de la Comandancia y la vuelta de las líneas de frente a las afueras de Melilla, perdiéndose todo el terreno ganado desde 1909.

Los héroes caídos en la defensa de la posición de Igueriben fueron:

1º El comandante de Infantería fallecido Julio Benítez Benítez se hizo acreedor a ingresar en la Real y Militar Orden de San Fernando (R.O de 3 de enero de 1925, D. O. n.º 3 de 4 de enero de 1925), por sus méritos en la defensa de la posición de Igueriben, desde el 17 al 21 de julio de 1921, en que se le ordenó por el Comandante General del territorio el abandono de aquella posición.

Durante los días de la defensa el comandante Benítez, jefe de la guarnición, no dejó un momento de alentar a aquélla, recorriendo los distintos frentes del recinto, elevando el espíritu de su tropa y dándole tan alto ejemplo de virtudes militares que todos los declarantes reconocen que era el alma de la defensa, siendo su figura, al decir del único oficial superviviente, admirada, por su bizarría por todos los defensores, que desde el primer momento depositaron fe ciega en su jefe.

Los ataques del enemigo a la posición de Igueriben, no sufrieron interrupción un solo momento, y que, además, desde el día 18, fue hostilizada con dos piezas de artillería que produjeron bajas en las tropas. El día 19 se intentó llevar un convoy sin llegar a conseguirse por la superioridad numérica del enemigo, no obstante haber intervenido casi todas las fuerzas disponibles de la circunscripción de Annual.

También en dicho día 19 la guarnición de Igueriben que había sufrido ya 40 bajas producidas por el fuego enemigo, que entre los defensores había bastantes enfermos de sincope por falta de agua y principalmente por tener que sufrir los efectos de un sol abrasador, ya que toda la guarnición se hallaba en el parapeto para rechazar los continuos ataques del enemigo; que a pesar de que las penalidades producidas por la sed y los efectos del sol fueron en aumento, la guarnición supo soportarla con gran disciplina  por la confianza que la infundió su jefe; que agotados todos los recursos  de la defensa y ordenado por el Comandante general que se evacuara la posición de Igueriben, previa la destrucción de cuanto pudiera aprovechar al enemigo, dicha evacuación se llevó a cabo ordenadamente por grupos mandados por oficiales, y que el comandante Benítez la abandonó con el último grupo, siendo muerto entre la alambrada y el parapeto, así como la mayor parte de los que lucharon tan bravamente contra el numeroso enemigo que los envolvía, que de la guarnición, que se elevaba a 300 hombres, únicamente se salvaron un oficial y cuatro soldados que cayeron prisioneros y otros varios, hasta el número de 11, que lograron llegar a Annual, falleciendo de agotamiento físico algunos de ellos en esta última  posición.

Por todo ello se concede al comandante de Infantería, fallecido, Julio Benítez y Benítez, la cruz Laureada de San Fernando por la heroica defensa de la posición de Igueriben, de la que era jefe, y en la que dio tales ejemplos de valor, entusiasmo y tan alto puso el honor de las armas, que rememora hazañas notables de otros tiempos.

El comandante Julio Benítez Benítez era malagueño, nacido en El Burgo en 1878. Ingreso en la Academia de Infantería en 1894 (D. O. n.º 176 de 15 de agosto de 1894), saliendo como segundo teniente en 1896 (D. O. n.º 162 de 23 de julio de1896) destinado al Regimiento de Aragón n.º 21.

Como era habitual en su época, es sorteado y le toca ser destinado a Cuba. Se incorporó a la Isla en septiembre de 1896. Su primera guarnición en la Isla fue en la trocha de Mariel a Majana, en a la ciudad de Artemisa, donde cayó enfermo de fiebres palúdicas y tuvo que ser hospitalizado hasta su recuperación.

Vuelto al servicio, combatió en varias acciones siendo condecorado con la Cruz al Mérito Militar con distintivo Rojo (D. O. n.º 241 de 27 de octubre de 1897) y con la Cruz de 1ª clase de María Cristina (D.O. n.º 28 de 7 de febrero de 1899) conseguida en el combate de La Caridad donde fue herido. Cuando acabó la guerra volvió a la Península recién ascendido al empleo de primer teniente.

Sirvió en diversas guarniciones de la península, asciende a capitán con antigüedad de 2 de enero de 1905 (D.O. n.º 30 de 8 de febrero de 1905), y en 1912, sirviendo en el Regimiento de Ceriñola n.º 42, es enviado a Melilla como refuerzo durante la Guerra del Río Kert. De vuelta a la península es ascendido a comandante en enero de 1916 (D.O. n.º 2 de 4 de enero de 1916). Dos años más tarde vuelve a Melilla.

En junio de 1921, con fuerzas de su Regimiento de Ceriñola, queda como jefe de la posición de Sidi Dris. El día 2 de junio, la posición es atacada por el enemigo. Los defensores resistieron heroicamente durante 26 horas con el apoyo de las fuerzas de la Armada y de la Aviación que bombardeó al enemigo. Una dotación de desembarco del cañonero Laya, al mando del alférez de navío Pedro Pérez de Guzmán, compuesta por un maestro artillero y 14 marineros con dos ametralladoras.  Las bajas, todos heridos, son: el comandante Benítez, el teniente de Artillería José Galán y ocho soldados.

El día 13 de julio, ya recuperado de su herida en Sidi Dris, el comandante Benítez tomo el mano de la posición de Igueriben, posición en la que encontrará muerte gloriosa el día 21 de julio de 1921. Fue dado por desaparecido (D.O. n.º 209 de 17 de septiembre de 1922)

2º. El capitán de Artillería Federico de la Paz Orduña se hizo acreedor a ingresar en la Real y Militar Orden de San Fernando (R. D. de 13 de marzo de 1925, D. O. n.º 58 de 14 de marzo de 1925), por los méritos que contrajo en la defensa de la posición de Igueriben (Melilla).

Dicho capitán perteneciendo al Regimiento Mixto de Artillería de Melilla, y al mando de una batería ligera, tomó parte activa en la defensa de Igueriben, en unión de dos compañías del Regimiento de Infantería Ceriñola número 42, y de algunos otros núcleos con un total unos 300 hombres, que guarnecían aquella posición.

Durante todo el asedio, su valor sereno y elevado espíritu militar, mantuvo a gran altura el honor de las armas y sostuvo el fuego de su hatería con decisión y acierto para tener a raya al enemigo y causarle numerosas bajas. Escaseando las municiones casi desde el principio de su defensa y, ya sin esperanza de reponerlas por hallarse la posición aislada del resto del ejército y haber fracasado cuantos intentos se habían hecho para lograrlo, cuidó también de economizarlas desde aquel momento con notable previsión, sin dejar por ello de hacer fuego cuando era absolutamente indispensable.

Al intentar el enemigo el asalto y llegar hasta la boca de las piezas, debido a aquella previsión pudo hacer vomitar estas, que se hallaban sin apoyo por tropas de sostén, la metralla reservada para tan críticos momentos, rechazando el asalto y alejando a los atacantes lo suficiente para permitir a la guarnición recoger cuanto armamento y material pudo transportarse y para inutilizar el resto.

Así mismo, secundó con el mayor valor, entusiasmo y eficacia las órdenes del jefe del jefe de la posición, y que, situándose siempre en los sitios de mayor peligro, consiguió con su bizarro ejemplo elevar el espíritu de los defensores e infundirles confianza en la victoria.

Al evacuarse Igueriben por orden superior, el capitán De la Paz fue de los últimos en hacerlo a fin de inutilizar los cañones y sus cierres. Salió de la posición al mando de la retaguardia y continuó en su puesto defendiéndose valerosamente, pistola en mano, hasta llegar al cuerpo a cuerpo y caer muerto cuando ya no tenía ningún soldado a su alrededor. Se le otorgó al capitán de la Paz la Cruz Laureada de San Fernando.

Nacido en Segovia, en 1892, en el seno de una familia vinculada al Arma de Artillería. Su padre y su tío eran artilleros. Su hermano mayor Miguel, también capitán y artillero, estaba al mando de una batería en el campamento general de Annual y resulto muerto en uno de los últimos intentos de proporcionar ayuda a la posición cercada por el enemigo que defendía su hermano Federico.

Ambos hermanos ingresaron en la Academia de Artillería en la misma promoción (D.O. n.º 163 de 25 de julio de 1909). En 1912 los dos hermanos son nombrados 2º tenientes alumnos (D. O. n.º 143 de 27 de junio de 1912) y fueron promovidos a tenientes de Artillería en 1914 (D. O. n.º 139 de 25 de junio de 1914).Ambos ascendieron el mismo año a capitanes, Miguel con antigüedad de 22 de noviembre (D.O. n.º 274 de 5 de diciembre de 1918) y Federico con antigüedad de 18 de diciembre de 1918 (D.O. n.º 4 de 5 de enero de 1919).

Los restos de los defensores de Igueriben, recogidos meses después, reposan en el Panteón de Héroes del Cementerio de Melilla.

Después de servir en varios regimientos, los hermanos se encontraron en el campamento general de Annual donde encontraron la muerte, uno en la defensa de la posición de Igueriben y el otro intentando llevar suministros a la citada posición.

Después del zarpazo que supuso la toma de la posición del Monte Abarrán, el ataque a la posición Sidi Dris del día siguiente (días 1 y 2 de junio) y la actitud que habían tomado las cabilas de Tensaman y Beni Urriaguel, el Comandante General toma inmediatamente las siguientes decisiones:

  • Aproximar fuerzas al sector más amenazado de Annual.
  • Ocupar una nueva posición en Talilit, situada a medio camino entre las de Sidi Dris y Afrau, que permite conectar Sidi Dris con Annual.
  • Establecer tres nuevas posiciones en la retaguardia del campamento general, las llamadas posiciones A, B y C para asegurar la difícil comunicación de Dar- Druis-Ben-Tieb con Annual y la línea de posiciones del frente.
  • Ocupar la colina de Igueriben e instalar una nueva posición.

El día 7 de junio, se puso en marcha la operación de Igueriben una nueva posición.  La ubicación elegida tenía un grave inconveniente, no disponía de agua, la aguada se encontraba a cuatro kilómetros y medio de la posición con los riesgos que tales operaciones implicaban. Igueriben dependía para todo de Annual. La posición de estaba situada al sur de Annual y a una distancia de 6 kilómetros de esta última.

La operación la llevó a cabo el coronel Morales con seis Mías de la policía, una compañía del Regimiento de África y una Batería de Montaña. La maniobra se realizó sin bajas y solo con un ligero tiroteo entre la policía y el harca. Quedó guarnecida con dos compañías del Regimiento de Infantería de Ceriñola n.º 42, una compañía de ametralladoras, una Batería Ligera y una estación óptica de campaña al mando del comandante Francisco Mingo.

Cerca de la posición hay una elevación alargada cubierta por unos cuantos árboles conocida como la Loma de Los Árboles (Loma de Sidi Brahin) que es ocupada cada mañana por las fuerzas de descubierta y abandonada al atardecer cuando vuelven el convoy de la aguada.

La fortificación sigue con su rutina diaria durante el resto del mes de junio y parte de julio. El día 13 de julio se produce un relevo en el mando de Igueriben, el comandante Mingo es relevado por el comandante Julio Benítez.

La rutina diaria cambió el día 16 cuando las fuerzas asignadas a ejecutar la descubierta y ocupación de la Loma de los Árboles fueron recibidas con un fuerte tiroteo. Fue necesario enviar en su apoyo una columna de tropas desde Annual mandan por el teniente coronel Núñez del Prado formada por tres Escuadrones, seis compañías de Regulares, una de Ceriñola y una Batería de Montaña.  Las bajas en las fuerzas españolas fueron un total de 62, 16 muertos y 42 heridos de las Tropas Indígenas, el teniente de Infantería Elviro y tres soldados europeos heridos.

La Loma de los Árboles tuvo que ser abandonada al enemigo, la aguada no pudo realizarse lo que produjo falta de agua en Igueriben, y, a partir de ese momento es el campamento general de Annual el responsable de proporcionar el suministro de agua a aquella.

En los combates de ese día en la Loma de Los Árboles, el teniente Medico Antonio Vázquez Bernabeu, perteneciendo a las Tropas de la Policía Indígena, se hizo acreedor a la Cruz Laureada de San Fernando por los méritos contraídos (R. O. de 26 de mayo de 1924, D. O. n.º 118 de 27 de mayo de 1924).

Al día siguiente, 17 de julio, el enemigo volvió a atacar las posiciones de Buimeyan, Annual e Igueriben. El ataque fue rechazado por sus guarniciones con la ayuda de una columna salida del campamento general, mandada por el teniente coronel del Regimiento de Ceriñola Pedro Marina, formada por un Tabor y los Escuadrones de Regulares, tres compañías de Ceriñola y una Batería de Montaña. La posición de Igueriben recibió dos disparos de cañón realizados por el enemigo.

El mismo día se pudieron llevar a cabo los convoyes de aprovisionamiento de las dos posiciones de Buimeyan y de Igueriben. De las dificultades que tuvo que sufrir las fuerzas de protección del convoy a Igueriben da idea la Cruz Laureada de San Fernando a la que se hizo acreedor el capitán Joaquín Cebollino von Lindeman del Grupo de Regulares Indígenas de Melilla n.º 2, al introducir un convoy de cincuenta y seis cargas en la posición de Igueriben sitiada por el enemigo (R. O. de 1 de agosto de 1927, D. O. n.º 168 de dos de agosto de 1927).  Con el convoy entran en la posición el teniente de Artillería Ernesto Nougués y diecisiete artilleros, la mitad heridos. Como parte de las cargas de cañón han caído rodando por la ladera durante el combate, el teniente, junto a sus hombres, van a busca los proyectiles y los suben, a brazos, hasta la posición. Nougués es propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando, pero la propuesta fue desestimada dos años más tarde.

Durante el día siguiente, 18 de julio, se repitió el asedio, el fuego de fusilería y artillería fue constante. El día 19 salió de Annual un nuevo convoy para intentar socorrer a la posición asediada. El convoy estaba mandado por el teniente coronel Núñez del Prado y apoyado por otras dos columnas mandadas respectivamente por el comandante Alfaro y por el comandante Romero López. A pesar de la fuerza empleada en el intento, este no solo no pudo llevarse a término, sino que el fuego enemigo llegó a poner en peligro la retirada de las columnas el campamento de Annual, retirada que tuvo que ser apoyada por refuerzos llegados de Izummar y de Dar Drius. A partir de este momento, la posición de Igueriben quedó totalmente aislada.

Las bajas del combate fueron:

Muertos:

Capitán de Infantería de Regulares Carlos Zappino.
Teniente de Infantería Francisco Nuevo Soriano.
Dos soldados europeos (José Cabrera  del Regimiento de San Fernando y Miguel Sánchez Salguero del regimiento de África) y 10 soldados indígenas.

Heridos:

Teniente coronel de Caballería de Regulares Núñez del Prado.
Comandante de Infantería del Regimiento de África Juan Romero López (falleció después a consecuencias de las heridas).
Capitán de Infantería José Redondo.
Teniente del mismo Arma Martínez Roselló.
Caíd Mohamed Ben Amar el Gul Nadori.

18 soldados europeos y cuarenta y un soldados indígenas.

Contusos: 

Capitán de Caballería Guzmán Ruiz.

Alférez Tomás Tomaseti Caritat, de la misma Arma (el alférez Tomaseti figura como fallecido en la lista de bajas del D.O. n.º 186 de fecha 24 de agosto de 1921).

La situación de Igueriben era sumamente crítica. Con los muertos y heridos dentro de su reducido perímetro, careciendo de agua y víveres, la tropa se veía obligada a permanecer día y noche en el parapeto para tener a raya al enemigo, cada vez más crecido y envalentonado. La estación heliográfica destacada en la posición transmitía constantemente las incidencias y necesidades de esta: agua pata aplacar la sed tan horrenda que padecían y municiones para poder mantener la defensa. Al quedarse sin agua, los sitiados recurrieron a machacar patatas para beber su jugo, a lamer las rocas húmedas, a beber colonia, tinta y orina endulzada con azúcar.

A mediodía del 19 de julio se presenta en Annual el coronel de Caballería Francisco Javier Manella Corrales, veterano de las guerras de Cuba y de África, que se toma el mando del campamento general sustituyendo al coronel de Artillería Argüelles.

La necesidad de abastecer la posición de Igueriben, y liberarla de su asedio, puso de manifiesto la incapacidad de las fuerzas disponibles en la Comandancia General lo que, unido a la baja moral y capacidad de combate, dio lugar a la evacuación de Igueriben, primero, y del campamento de Annual, después, y finalmente al completo derrumbamiento de la Comandancia de Melilla.

Se realizó un último intento de ayuda a la posición cercada el día 21. Cuatro Columnas, bajo el mando del coronel Manella, forman una fuerza de combate de unos 3.000 hombres. La primera al mando del coronel Morales, la segunda al mando del comandante Llamas, la tercera, mandada por el comandante Villar, servía de enlace entre las otras dos, y la cuarta, de reserva, la mandaba el teniente coronel Marina. Nada más dejar el campamento general, una barrera de enemigos las envolvió e impidió que su avance llegara a la posición cercada.

El heroísmo de Igueriben es contemplado directamente por el propio general Silvestre que ha acudido a Annual quien, a la vista de la imposibilidad de prestarle apoyo, autoriza al comandante Benítez a parlamentar con el enemigo, la respuesta de Benítez fue: “Los oficiales de Igueriben mueren, pero no se rinden”.

Sobre las dos de la tarde el comandante Benítez transmite su último despacho que dice:” Sólo quedan doce cargas de cañón, empezaremos a disparar para rechazar el asalto. Contarlas y al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros, pues enemigos y españoles estaremos envueltos en la posición.”

El Comandante General ordena al jefe de Igueriben el abandono de la posición y el repliegue de todos al lugar donde hubiese fuerzas propias. Las avanzadillas españolas más próximas están a medio kilómetro se la posición, por lo que hay que evacuarla ahora o nunca, ya que las columnas no pueden aguantar la presión del enemigo y empiezan a retroceder.

Benítez da libertad a sus hombres que deciden formar una columna como si fueran un pequeño ejército. La vanguardia iría al mando del capitán Arturo Bulnes; el flanco izquierdo lo mandaría el teniente Alfonso Galán Arrabal; el flanco derecho tendría al teniente Luis Casado Escudero al mando; el grueso, con los heridos y enfermos, quedaría bajo la responsabilidad del comandante Julio Benítez, y de la retaguardia se haría cargo el capitán Federico de la Paz Orduña. Los demás oficiales se distribuyeron en la columna.

Se distribuyen las municiones: veinte cartuchos por cabeza. También se reparte el dinero de la caja, quince mil pesetas, que Benítez distribuye entre la estupefacta tropa con el encargo de reintegrarlas en el regimiento si llegan a sobrevivir a la retirada.

Los grupos quedan listos para la salida. Pero la avalancha se desencadena y la muerte los envuelve.

A Annual llegan, en un esfuerzo supremo, los escapados de los espantos de Igueriben. No son hombres, son espectros. Son un sargento y 10 individuos de tropa de diferentes cuerpos. No parecen seres humanos. Cuatro mueren, entre violentísimos espasmos, tras atracarse de agua, desoyendo los consejos que reciben.  En la posición quedan dos supervivientes: un soldado, cuyo nombre no consta, y el teniente Casado. Heridos ambos e inconscientes, los rifeños les dan por muertos. Quedarán cautivos. Uno de los espectros venidos de la colina amarilla es Antonio Andreu Modol, artillero. En la alocada carrera hacia Annual debe la vida a la energía de un sargento de Sanidad Militar, cuyo nombre se desconoce, que se impuso a los soldados indígenas de Policía y Regulares.

Las bajas en la posición son: todos los oficiales muertos menos el teniente Luis Casado Escudero que quedo herido y prisionero y 211 soldados muertos o desaparecidos.

Así acabó la resistencia a ultranza de cuatro días de la posición de Igueriben y empezó la desastrosa retirada de Annual y el colapso de la Comandancia General de Melilla con el resultado de la perdida de todo el territorio conquistado desde la guerra de 1909 y situar la línea de frente a las afueras de Melilla.

Los oficiales caídos fueron:

REGIMIENTO DE INFANTERÍA DE CARIÑOLA N.º 42

Comandante de Infantería y jefe de la posición Julio Benítez Benítez. Condecorado a título póstumo con la Cruz Laureada de San Fernando.
Capitán de Infantería del Arturo Bulnes.
Teniente de Infantería Manuel Castro.
Teniente de Infantería Alfonso Galán Arrabal.
Teniente de Infantería Ovidio Rodríguez Pons.
Teniente de Infantería Julián Sierra Serrano.
Alférez de Infantería Rafael Villanova Hopper.

REGIMIENTO MIXTO DE ARTILLERÍA DE MELILLA

Capitán de Artillería Federico de la Paz Orduña. Condecorado a título póstumo con la Cruz Laureada de San Fernando.
Teniente de Artillería Julio Bustamante y Vives.
Teniente de Artillería Ernesto Nougués Barrera. Propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando, finalmente desestimada.

INTENDENCIA

Alférez de Intendencia (E.R.) Enrique Ruiz Osuna.

 

Joaquín de la Santa Cinta,Ingeniero aeronáutico, economista e historiador

Para saber más:

  • O. números: 176 de 15 de agosto de 1894; 162 de 23 de julio de 1896; 241 de 27 de octubre de 1897; 28 de 7 de febrero de 1899; 165 de 25 de julio de 1909; 143 de 27 de junio de 1912; 139 de 25 de junio de 1914; 274 de 5 de diciembre de 1918; 4 de 5 de enero de 1919; 86 de 24 de agosto de 1921; 209 de 17 de septiembre de 1922;118 de 27 de mayo de 1924; 3 de 4 de enero de 1925; 58 de 14 de marzo de 1925 y 168 de 2 de agosto de 1927.
  • El Imparcial de los días 10,21,24 y 7 de junio; de los días 22 al 31 de julio y de los días 2 y 3 de agosto de 1921.
  • ABC de los días 21 de julio y 7 de agosto.
  • El Telegrama del Rif de los días 8,19 de junio y 21,23 y 26 de julio.
  • La correspondencia Militar d los días 8, 21 y 24 de junio; 25 al 30 de julio y 1 de agosto.
  • Historia de las Campañas de Marruecos. Tomo III. Servicio Histórico Miliar.
  • Africanistas y Junteros: El Ejército Español en África y el oficial enrique Varela Iglesias. Antonio Atienza Peñarrocha.
  • Historia Secreta de Annual. Juan Pardo.
  • Expediente Picasso.
  • El Desastre de Annual. Cambio de política en el Norte de África. Jesús María Ruiz Vidondo.
  • Internet.

 

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