El teniente Enrique Carreño dio su vida por España defendiendo, con escaso número de individuos, la posición “Bosque del Morabito” donde, tras ser herido, murió gloriosamente

El teniente de Infantería, destinado a las tropas de Policía Indígena de Larache, Enrique Carreño Velarde, se hizo acreedor a la cruz de San Fernando, pensionada con una pensión anual de 1.500 pesetas transmisible a sus herederos (R. O. de 17 de marzo de 1921, D.O. n.º 62 de 18 de marzo de 1921), por los méritos contraídos en el combate librado en Kudia Rauda el día 11 de julio de 1919 en el que dicho oficial participó. Defendiendo, con escaso número de individuos, la posición titulada Bosque del Morabito fue gravemente herido, manteniéndose, sin embargo, en ella ofendiendo al enemigo con su arma hasta que murió gloriosamente
Madrileño, nacido en 1895. Ingresó en la Academia de Infantería en 1912 (D.O. n.º 168 de 30 de julio de 1912), saliendo tres años más tarde con el empleo de segundo teniente. Promovido al empleo de primer teniente, se incorporó a la Policía Indígena de Ceuta en 1917, pasando ese mismo año a la policía de Larache. En 1919 encontró la muerte en el combate de Kudia Rauda.
Los combates de Rauda son conocidos como el descalabro y/o el fracaso de Rauda. La operación fue diseñada por el gobernador general de Ceuta, el general Domingo Arráiz de Conderena, como una sencilla operación de policía sobre Uesti y Kudia Ruda basada en la sorpresa y la rapidez, con la idea de realizarla en un mismo día volviendo, a la caída de la tarde, las fuerzas actuantes a sus posiciones de partida después de ocupar unas posiciones en Uesti y Kudia Ruda, fortificarlas y guarnecerlas con algunas de las tropas participantes y destinadas a este fin. El objetivo era establecer unas posiciones en cotas no ocupadas por el enemigo lo que permitía asegurar la comarca y la ruta entre Tetuán y Larache. Fue programada para ser realizada el día 11 de julio de 1919.
Como se suponía una operación fácil, basada en la sorpresa y la rapidez, las tropas fueron equipadas a la ligera con municiones de fuego y de boca solamente para un día, con poca de agua y con pocas herramientas y utensilios para la construcción de los parapetos en las posiciones. En la noche del día 10 al 11 de julio, salieron dos columnas desde Melusa y Sel-la mandadas por el coronel jefe del Regimiento de Infantería de Ceuta n.º 60, Ángel Rodríguez del Barrio. La que procedía de Melusa la dirigía el comandante Cantero del Regimiento de Ceuta y en ella se integraba la Policía Indígena de Larache donde servía el teniente Carreño. La que partía de Sel-la la comandaba el teniente coronel de Infantería de Regulares de Ceuta Emilio Canis Martínez.
La primera columna marcho con rapidez sin ser detectada hasta el amanecer cuando se produjeron los primeros disparos al confundir como enemigos a los sodados de una columna a las avanzadillas de la otra. Ello obligo a emitir señales sonoras para hacerse reconocer las columnas entre sí, aun a costa de alertar a los enemigos cuya reacción no se hizo esperar. A este desgraciado incidente se unió el error en el tiro de las baterías españolas de la posición de Mingrela que confundieron a las tropas españolas con el enemigo.
El puesto de mando se situó en una colina donde estaba el sepulcro de un morabito (Rauda significa cementerio árabe) que era la posición más alta y la que dominaba el terreno de los alrededores. Como no había agua en las proximidades, se ocuparon el resto de las alturas que formaban Kudia Rauda.
La presión del enemigo era intensa y las defensas escasas, mal preparadas, sin alambradas, con los parapetos muy bajos y con abundantes ángulos muertos debido a la falta de utensilios para poder construirlas, todo ello daba lugar que se produjeran muchas bajas. Los defensores se encontraban en serias dificultades, con el aprovisionamiento complicado y sin agua.
A las cuatro de la tarde, el coronel Rodríguez de Barrio ordena el repliegue de las fuerzas que no iban a quedarse de guarnición juntamente con los heridos, pero nada más iniciar la retirada, la presión enemiga y el fuego tan intenso que hace el enemigo desde la posición del Morabito que había sido abandonada por las fuerzas españolas, e inmediatamente ocupada por aquel, produce nuevas y numerosas bajas, entre ellas la de nuestro héroe el teniente Enrique Carreño. El desorden se apoderó de las fuerzas españolas, a unas no le llegó la orden de retirada, otras tuvieron que retroceder y ocupar nuevamente las posicione abandonadas, hubo compañías que, presas del terror, desmoralizadas y sin mandos, acabaron huyendo y abandonando a los muertos y heridos graves que fueron masacrados por el enemigo al entrar en la posición. La situación de caos propició la deserción de soldados de Regulares y de la Policía que abandonaron a las fuerzas españolas llevándose su armamento.
Como la operación había sido concebida como una operación fácil donde no se preveían combates importantes, los servicios no están preparados y así se agotó el depósito de víveres de Melusa y se tuvo que abastecer desde Sal-la con muchas dificultades.
Los combates duraron hasta el día 13 cuando llegaron las columnas de refuerzo del general Serrano y del coronel Ruiz Trillo.
Durante el combate, además del teniente Carreño, se hizo acreedor a la cruz de 1ª clase de la Real y Militar Orden de San Fernando el teniente Médico Manuel Ruigómez Velasco, pensionada con una pensión anual de 300 pesetas (R.O de 7 de mayo de 1924, D.O. n.º 106 de 9 de mayo de 1924), por su comportamiento el 11 de julio de 1919, en la ocupad6n de Kudia-Rauda (Ceuta), formando parte del Tercer Tabor de Grupo de Regulares Indígenas de dicho territorio. El referido día el teniente Ruigómez prestó su asistencia, en primera línea de combate y parajes totalmente batidos por el fuego del enemigo, a los numerosos heridos habidos en la operación. Burgalés nacido en 1889.Falleció como Inspector Médico, máximo empleo para un médico militar, en 1967.
Las bajas totales del combate fueron de 183 hombres, de los cuales 26 eran oficiales. Además de un número considerable de desaparecidos, algunos de sus cadáveres fueron encontrados los días posteriores.
La relación de bajas es como sigue:
REGIMIENTO DE INFANTERÍA CEUTA N.º 60
Muertos:
-Comandante de Infantería Antonio Vera Salas.
-Capitán de Infantería Ángel Zabaleta Alchurra.
-Teniente de Infantería Teófilo de Francisco Rodríguez.
-39 clases y soldado europeos.
Heridos:
-Capitán de Infantería Planas de Tovar.
-Capitán de Infantería Ropero.
-Teniente de Infantería Martín Delgado.
-Teniente de Infantería Moral.
-Teniente de Infantería Pascó
-Teniente de Infantería Priego.
GRUPO DE FUERZAS REGULARES INDÍGENAS DE CEUTA N.º 3
Muertos:
-Teniente de Infantería Eduardo Diaz de la Lastra.
-Teniente de Infantería de la Vega. Desaparecido, posteriormente se confirmó su muerte.
-29 clases y soldados indígenas.
Heridos:
-Teniente coronel de infantería Emilio Canis.
-Comandante de Infantería Eliseo Álvarez Arenas.
-Capitán de Infantería Araujo.
-Teniente de Infantería Goyanes.
-Teniente de Infantería Luque.
-Teniente de Infantería Martín Alonso.
-Teniente de Infantería Muñoz.
-Teniente de Infantería Osés.
-Teniente de Infantería Pérez García.
-Teniente Médico Martín Reñedo.
-Oficial Marroquí Sidi Virgil Ben Mohamed el Guari.
-Oficial Marroquí Sidi Mohamed Ben Amar el Hach.
-90 clases y soldados
POLICIA INDIGENA
Muertos:
-Comandante de Infantería Alejandro de la Guardia Ruiz.
-Teniente de Infantería Enrique Carreño Velarde.
Joaquín de la Santa Cinta, Ingeniero aeronáutico, economista e historiador
Para saber más:
- O. n.º 168 de 30 de julio de 1912.
- O. n.º 62 de 18 de marzo de 1921.
- O. n.º 106 de 9 de mayo de 1924.
- Revista EGLE, año II, n.º 3
- El Imparcial de los 15 y 16 de julio de 1919.
- La Época de los días 15 y 16 de julio de 1919.
- Historia de las Campañas de Marruecos. Tomo III. Servicio Histórico Miliar.
- Africanistas y Junteros: El Ejército Español en África y el oficial enrique Varela Iglesias. Antonio Atienza Peñarrocha.
- Internet






