Los Edulcorantes son seguros y más saludables que el azúcar, así que dejémonos de monsergas y abandonemos los temores de una vez. Un artículo del doctor Juan José Granizo

Un edulcorante es una sustancia química que da sabor dulce a los alimentos. El azúcar es el principal edulcorante, de manera que a nivel coloquial, a lo que nos referimos es a los sustitutos del azúcar de bajo valor calórico.
La mayor parte de estos sustitutos del azúcar son sintéticos, como la sacarina, el aspartamo, la sucralosa y el ciclamato mientras que estevia es un producto vegetal. Otros endulzantes naturales como el xilitol o el sorbitol no son aprovechables industrialmente por lo que también se fabrican por síntesis química.
La controversia sobre su uso arranca hace casi 60 años y desde entonces, de manera periódica, se rescatan viejas polémicas.
El azúcar está presente en muchos alimentos industriales. Su bajo precio, buen sabor y su capacidad de caramelizar hacen de ella un aditivo muy apreciado, pero suponen un aporte extra de calorías que, a la larga, suponen sobrepeso y mayor riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Los edulcorantes son una alternativa más saludable, de ahí que sea importante garantizar un uso seguro, pero su sabor y sus características no son, ni de lejos, las del azúcar.
Las acusaciones contra los edulcorantes empezaron con el ciclamato: se relacionó su uso con el cáncer de vejiga en ratas, llegándose a prohibir en Estados Unidos. La evidencia actual es que todo se trató de un error de diseño de los estudios. El ciclamato se emplea en 130 países sin más problemas.
El mismo riesgo fue descrito con la sacarina, aunque esta se libró de la prohibición por una intervención expresa del Congreso de Estados Unidos.
Hace unos años se demostró que el efecto cancerígeno de la sacarina en ratas se debe a que éstas la metabolizan de forma diferente a los humanos. Por otra parte, las dosis de sacarina a las que se sometía a los animales, eran impensables en un consumo normal en humanos (¡Entre 10 y 20 kg diarios!).
El aspartamo también ha sido implicado en la aparición de tumor cerebral en ratas desde hace años, siendo retirado del consumo en los Estados Unidos. Posteriores estudios avalaron su seguridad siendo reintroducido en el mercado, pero nuevos estudios vuelven a resucitar el debate.
No hay suficientes datos todavía para emitir un juicio de valor y la Unión Europea lo sigue considerando seguro. Como ocurre con muchos productos originarios de la multinacional Monsanto, hay algunos sectores que le han declarado la guerra.
La sucralosa es uno de los edulcorantes más recientes y hasta ahora nadie le ha podido poner un pero. Es producido artificialmente modificando el azúcar natural. La estevia procede de la planta del mismo nombre y es uno de los pocos edulcorantes naturales, aunque está más extendido el uso de los “glicósidos de esteviol” que son lo mismo, pero sintéticos.
Por cierto, no tengo nada en contra de lo sintético, todo lo contrario: sabemos lo que se hace en una planta química y se puede controlar la calidad y concentración de los productos con total precisión.
La Madre Naturaleza les podrá parecer sabia pero, es bastante impredecible en su labor y suele producir unas cuantas docenas de productos residuales algunos bastante peligrosos. En el caso de la estevia hay principios activos que causan hipotensión o esterilidad que no están presenten en la presentación industrial. Luego no digan que lo natural es siempre más sano.
Una reflexión final: el azúcar es un aditivo alimentario reciente. Hasta que se generalizó el cultivo de la caña, los humanos casi no tomábamos azúcar. Nos hemos acostumbrado a su sabor, pero una alimentación verdaderamente natural y saludable no necesita de edulcorantes de ningún tipo.
Juan J. Granizo, Doctor en Medicina, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública






