Exploración del Océano Pacifico siglo XVI-XVII (II): La expediciones mandadas por Hernán Cortes (alguna con él mismo al frente) para descubrir y colonizar la Costa de Baja Californiana

La derrota del tornaviaje de la nao de Manila, descubierta por Fray Andrés de Urdaneta en 1565, alcanzaba las costas californianas entre los 48º y 38º Norte a la altura del Cabo Mendocino (situado en la latitud 40º 26´Norte) desde donde bajaba siguiendo la costa del Océano Pacífico hasta Acapulco (Méjico) favorecida por las corrientes y los vientos reinantes (de NO al NE) de la zona.
El cabo debe su nombre al primer virrey de Nueva España Antonio de Mendoza y Pacheco (virrey desde 1535 a 1550). Cabo que fue descubierto en 1543 por la expedición de Juan Rodríguez Cabrillo y Bartolomé Ferrelo.
A finales del XVI se discutía la conveniencia, o no, de establecer puertos y bases de recalada y apoyo al tornaviaje en las costas californianas que sirvieran de soporte a los capitanes y de suministro de agua, alimentos y equipo, inclusive de cobertura de posibles bajas en las tripulaciones.
Esto permitiría aumentar la carga de pago de los galeones al necesitar embarcar menos agua y suministros para tan largo viaje. Hay que recordar que la ruta se hacía a través de buques privados cuyos armadores maximizaban el beneficio.
Los contrarios opinaban que no era necesario establecer tales puntos de recalada, consideraban que el cabo Mendocino era el final del tornaviaje vista las facilidades de continuar el viaje sin exponer al buque a entrar en puerto situado en una costa bravía de la que siempre habían huido.
Discusión la acabó zanjando el Conejo de Indias ordenando al noveno virrey de Nueva España, Gaspar de Zúñiga Acevedo, Conde de Monterrey, organizar expediciones de descubierta para conocimiento de puertos, radas y ensenadas hacía el norte de la costa californiana.
En 1602, el Virrey preparó una expedición en cumplimiento de lo ordenado, y nombró jefe al extremeño Sebastián Vizcaino quien ya había intentado la conquista y explotación de las costas interiores de la península de la Baja California.
Pero desde la conquista de la ciudad de Méjico, los conquistadores siguieron buscando objetivos donde poder mejorar su fortuna y agrandar su fama y gloria personal. Entre estos objetivos estaba la exploración y conquista de nuevas tierras.
No se centraban, únicamente, en la búsqueda y conquista de nuevos territorios, sino que también dirigieron sus pasos a la exploración del Mar del Sur (Océano Pacífico) que había sido descubierto por Vasco Núñez de Balboa en 1513.
En 1529, Cortés firmó unas capitulaciones con el emperador Carlos V por el que se comprometía a enviar, por su cuenta, expediciones marítimas para descubrir islas y territorios en el Mar del Sur.
En 1531, el conquistador Pedro de Guzmán zarpo de la bahía de Matanchén (pequeña ciudad el estado de Nayarit, en la costa mejicana del Pacífico) y descubrió un pequeño grupo de islas situadas frente a la costa.
La primera expedición organizada por Cortés fue en 1532, cuando envió a su primo, Diego Hurtado de Mendoza, a explorar las costas del océano más allá de la audiencia de Nueva Galicia donde gobernaba su acérrimo enemigo, Nuño de Guzmán. Buscaba encontrar el famoso Paso del Noroeste que comunicaría a los océanos Atlántico y Pacífico por el Norte (el célebre Estrecho de Anián, nombre de una provincia china situada hacia Levante e incluida en el libro de Marco Polo, Los viajes de Marco Polo).
Zarpó en junio con dos buques, el San Marcos y el San Miguel. Costeando rumbo norte descubrieron las islas Marías frente al actual Estado de Nayarit (costa oeste en el Pacífico mejicano).
Siguieron hacia el norte y entraron en un brazo de mar (actual Golfo de California, o Mar de Cortés, entre el continente y la península de la Baja California) donde estuvieron tres semanas. Maltratados por las tormentas, y con la tripulación amotinada, tuvieron que volver. Uno de los buques regresó a Nueva España, pero el otro, el que mandaba Diego, continuó rubo norte y del que no se volvió a tener noticias, se cree que naufragó con la perdida de todos sus tripulantes.
Un año más tarde, Cortés volvió a enviar a otros dos navíos para continuar explorando y buscar a Diego Hurtado de Mendoza. Estos eran la Concepción, mandado por el jefe de la expedición Diego de Becerra, que llevaba como piloto a Fortún Jiménez; y el San Lázaro mandado por Hernando de Grijalva.
La expedición zarpó de Manzanillo a finales de octubre de 1533 (Manzanillo es una localidad de la costa del Océano Pacífico en el actual estado mejicano de Colima).
En su ruta al norte, a los dos buques los separó un atormenta y no volvieron a reunirse.
Grijalva se internó en el océano y descubrió las islas Revillagigedo (pertenecientes al estado de Colima, situadas frente a las costas de Manzanillo). Tomó posesión de ellas en nombre del Rey de España y volvió a Acapulco a principios del año siguiente.
Distinta fue la travesía del capitán Diego Becerra y su navío la Concepción. El piloto Fortún Jiménez se amotinó, mató al capitán y desembarcó a los leales al difunto, y a los frailes que le acompañaban, en las costas de Michoacán (estado del actual Méjico situado justo al sur del estado de Colima).
Fortún navegó rumbo norte, entró en el Mar de Cortés. Puso rumbo oeste y descubrió las costas de la península de Baja California en la zona de actual la ciudad de la Paz (ciudad del estado de Baja California en las costas oeste del Golfo).
Desembarcaron y descubrieron que los nativos extraían perlas y que iban medio desnudos. Se dedicaron a saquear el lugar lo que produjo una rebelión de que ocasionó la muerte de Fortún y de algunos compañeros. El resto de los tripulantes navegaron rumbo al Estado de Jalisco (estado actual de Méjico en la costa del Pacífico) donde fueron detenidos y juzgados.
La tercera expedición que Cortés envió de exploración la dirigió el mismo. Cortés había establecido un astillero propio en Tehuantepec (Santo Domingo de Tehuantepec en el actual Estado mejicano de Oaxaca, en la costa del Pacífico en el istmo del mismo nombre, la zona más estrecha del territorio mejicano entre los dos océanos Pacífico y Atlántico).
En Tehuantepec, Cortés construyó dos nuevos buques: el Santa Águeda y el Santo Tomás que, junto al San Lázaro, constituían su armada.
Zarpó de Chametla (actual Culiacán en el estado de la costa del pacífico de mejicano de Sinaloa) en los navíos Santa Águeda y San Lázaro que embarcaban un ejército formado por más de cien peones y 60 jinetes.
Arribó, en mayo de 1535, en el mismo lugar donde fue muerto Fortún. Tomó posesión de la zona y estableció una colonia que llamó Bahía de Santa Cruz (actual la Paz, en Baja California)
Colonia que necesitaba suministros urgentes que no consiguió en cantidad suficiente, por lo que decidió regresar para dirigir él mismo el envío de las provisiones. La colonia la dejó al mando de Francisco de Ulloa.
Pero el primer virrey de Nueva España, Gaspar de Zúñiga Acevedo, Conde de Monterrey, que acababa de acceder a su puesto, ordenó el abandono de la colonia y la vuelta de los pobladores supervivientes.
Un año más tarde, 1535, Cortes recibió una petición de ayuda de su pariente Francisco Pizarro que estaba en plena campaña para la conquista del Imperio Inca. Decidió enviar a Hernando de Grijalva, el mismo que mandó el San Lázaro en 1533, con dos buques en su socorro.
Arribaron al puerto peruano de Paita (ciudad situada al norte de Perú) en abril de 1536, pero, para entonces, Pizarro ya había resuelto sus problemas y Grijalva decidió hacer regresar uno de los navíos y continuó con el otro buque la exploración de del Océano Pacifico.
La exploración fue un desastre, no descubrieron nada y después de una navegación penosa pusieron rumbo a las Molucas. Solo sobrevivieron tres hombres.
En 1539, Cortés decide enviar una nueva expedición a California. Por entonces se consideraba a California una isla y, una vez sobrepasada esta, se podía continuar navegando rumbo norte para buscar el paso del Noroeste.
La expedición, formada por tres navíos, el Santa Águeda, el San Lázaro y el Santo Tomas, la puso al mando a Francisco Ulloa. En ellos embarcaban soldados y colonos para fundar colonias en las costas californianas.
Zarparon a primeros de abril de Chametla y a los pocos días de navegación tuvieron abandonar al Santo Tomás. Se vieron obligados a continuar solo con dos navíos.
Llegaron hasta el extremo norte del Golfo de California y, a finales de septiembre, descubrieron la desembocadura del río Colorado tomando posesión de la tierra en nombre del emperador Carlos V. Al regresar, encontraron que California era una península que acaba en el cabo San Lucas (situado en el extremo sur de la península de Baja California).
Envió la información a Cortes desde la isla de Cedros (isla de la Baja California en el Pacífico) a principios de abril de 1540 con el navío Santa Águeda. Ulla, con el buque restante, continuó navegando por el océano rumbo norte sin que se volviera a tener noticias de él ni de sus compañeros.
Joaquín de la Santa Cinta, autor de «50 héroes españoles olvidados» y «135 Presidentes del Ejecutivo español en la Decadencia española (1788 -1905)»
Para saber más:
Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia.
Ríos Saloma, Martín F. El mundo de los conquistadores. Históricas Digital
Martínez Ruiz, Enrique. La navegación por el Pacífico. De la nao Trinidad al Tornaviaje de Urdaneta y sus consecuencias.






