Sancho de Moncada, de familia conversa, fue Catedrático de Teología en la Universidad de Toledo, miembro de la Escuela de Toledo y representante del pensamiento Mercantilista

Sancho de Moncada fue un descendiente de una familia de judíos conversos que nació en Toledo en 1580 y que fue, además de clérigo, Catedrático de Teología en la Universidad de Toledo, miembro del grupo llamado Escuela de Toledo y representante del pensamiento del Mercantilista español.
El Mercantilismo es un pensamiento económico desarrollado entre los siglos XVI y XVIII. Su objetivo fue la formación del Estado y su sistema de recaudación de rentas. Los mercantilistas entendían que un Estado era más rico y poderoso cuanta más capacidad de acumular riqueza tuviera, la acumulación se haría en oro y otros metales preciosos. La acumulación de riqueza era el símbolo del poder.
Fueron sus padres Gaspar Sánchez Ortiz y Teresa de Moncada, matrimonio que tuvo cuatro hijos. Su familia, descendiente de judíos conversos, era representativa de las familias poderosas de Toledo con presencia en el comercio y en la vida académica y religiosa de la sociedad.
Por la vía empresarial, estaban relacionados con los principales apellidos que figuraron en el Cabildo de la ciudad. Por el lado académico, se encuentran varios doctores entre sus familiares; y por el religioso, entre sus parientes hay presbíteros y monjas, además, su hermana mayor, María, fue priora del convento de Santa Úrsula en Toledo y varios de sus sobrinos fueron jesuitas.
Sancho estudió en la Universidad de Toledo, inicialmente, Artes y, posteriormente, se doctoró en Teología. Llegó a ser catedrático en propiedad de las Cátedras de Prima de Filosofía y de Sagradas Escrituras, además de la de Teología, en sustitución, en la misma Universidad donde estudió.
Durante toda su vida fue sacerdote de diversas parroquias, disfrutó de varios beneficios eclesiásticos hasta su jubilación y ,una vez alcanzada esta, obtuvo un beneficio a cargo del obispado de Málaga.
Su trabajo intelectual lo desarrolló en un grupo de trabajo denominado Escuela de Toledo, formado por escritores que trataban temas relacionados con los problemas que atravesaba la ciudad. Esta había perdido la capitalidad y su sector industrial sufría la competencia de los productos manufacturados importados, espacialmente de los textiles flamencos.
Entre los miembros de la Escuela se encontraban: el arbitrista Baltasar Elisio Medinilla con su obra Memorial a la Imperial Ciudad de Toledo (el arbitrismo es pensamiento económico dirigido a aumentar los ingresos del estado mediante una reorganización fiscal); García Herrera y Contreras con su Memorial a la Ciudad de Toledo; Jerónimo Ceballos con su Memorial para pedir al Rey que se prohíba la salida de materias primas y la importación de productos manufacturados; y, entre otros más, Juan Vázquez quien escribió un informa sobre la decadencia demográfica de la ciudad de Toledo.
En el año 1618, ante los males que afectaban el reino, el rey Felipe III ordenó al presidente del Consejo de Castilla un informa con propuestas de soluciones aplicables a los males del reino. Al año siguiente, el Consejo entregó su informa proponiendo los remedios para afrontarlos. Estos eran: 1º, Contra la despoblación, disminuir el número de impuestos que recaían sobre el pueblo, lo que propiciaba las migraciones hacia otros territorios con menor carga fiscal; 2º, Contra la escasez de dinero, moderar la concesión de pensiones y subsidios; 3º Inmigración, restringir la inmigración de extranjeros; 4º, Bienes de lujo, eliminar las cargas que recaían sobre los pobres por la importación de estos bienes; 5º, Deudas, impedir que los pobres campesinos sean encarcelados por deudas; y, 6º, Instituciones religiosas, limitar su número y la creación y venta de oficios.
Aprovechando el interés que despertó la consulta, ese mismo año, Sancho publicó su principal obra titulada Restauración Política de España.
El libro está dividido en nueva discursos y una dedicatoria el Rey. En él se incluye teoría política y pedagogía, pero lo principal es el análisis de la situación de crisis económica y el programa de soluciones para corregirla con medidas demográficas, fiscales y monetarias.
Se inicia con una dedicatoria al Rey en los siguientes términos: “Los repúblicos graves para conservación de los Reinos desearon que los medios para este intento fuesen útiles, fáciles, experimentados, y justos. Todo esto ofrezco en este discurso para la conservación de España, con el cual los esclarecidos pasados de V. Majestad no sólo han conservado, sino aumentado su Monarquía”.
En el primer discurso analiza el daño que el nuevo comercio extranjero provoca en el reino y propone como remedio prohibir la importación de mercancías manufacturadas extranjeras o, en caso contrario, cargarlos con grandes impuestos y lo mismo a los materiales que quieran sacar de España.
En el segundo discurso está dedicado al estudio de la población. En su opinión, además de las causas naturales y las continuas guerras, Sancho considera que se debe fundamentalmente a la importación de productos manufacturados por lo que al vedar la entrada de mercancías se puebla España al tener que fabricarlas aquí, y esto, en consecuencias, proporciona trabajo a la población y crea riqueza.
El tercer discurso está dedicado a las cuestiones monetarias. Busca impedir la salida de moneda de plata al exterior aplicando las medidas indicadas en el primer discurso, vedar la importación de mercancías manufacturadas.
Los discursos cuarto, quinto y sexto están dedicados a la Hacienda Reales. Propone aumentar las rentas reales cargando un tanto por cabeza de extranjero que no sea embajador, vasallo, embajador o no venga a hacer un negocio útil; cargar con grandes impuestos a las mercancías importadas y suprimir el Servicio de Millones (servicio pedido por Felipe II a las Cortes de Madrid en 1588 para la preparación de la Armada Invencible y que se seguía cobrando por su sucesor).
En el discurso séptimo, Sancho lo dedica a un repaso crítico de las soluciones aportadas por otros pensadores en campos como: la agricultura, los bienes de lujo, las alcabalas, cobradores y ejecutores, gente en la Corte, rigor en la ejecución de leyes y pragmática, crecimiento en exceso de religiosos y clérigos y muchos juros y censos.
En el discurso octavo propone la expulsión de los gitanos
En el discurso noveno y último, Sancho se muestra partidario de la Razón de Estado. Para Sancho la política es una ciencia que se puede aprender por lo que considera necesario que se estudie formalmente a nivel universitario, creándose cátedras de política en las Universidades.
Su obra tuvo mucha influencia en su tiempo y en tiempos posteriores.
Murió en Toledo en 1638.
Joaquín de la Santa Cinta, autor de «50 héroes españoles olvidados» y “50 mujeres españolas extraordinarias”
Para saber más:
- Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia.
- Montero Granados, Roberto. Historia del Pensamiento Económico. de Granada
- Fernández Delgado, Rogelio. La Ruptura del pensamiento económico castellano en el siglo XVII: Juan de Mariana y Sancho de Moncada. U. Complutense de Madrid.
- Moncada, Sancho de. Restauración Política de España. B. V. Universitaria.






