Francisco de Miranda, un español nacido en Caracas, que participó en la Independencia de Estados Unidos, en la Revolución francesa y en la Rusia de Catalina II La Grande y Suramérica

Un español singular, nacido en Caracas, perteneció a cuatro ejércitos (español, ruso, francés e independentista) con los que combatió en África, América y Europa. Participó en la Independencia de Estados Unidos, en la Revolución francesa y en la Rusia de Catalina II La Grande y, finalmente, en las luchas iniciales para la independencia de Suramérica. Es conocido como El Precursor.
Hombre de amplia cultura, hablaba tres idiomas y escribió su Diario con la más completa información sobre el siglo XVIII.
Francisco de Miranda nació en Caracas en 1750. Sus padres: el canario Sebastián Miranda y la caraqueña de origen canario Francisca Rodríguez de Espinosa. Francisco fue el hijo primogénito del matrimonio.
Estudió en la Universidad de Caracas y con 21 años decidió seguir la carrera militar. En 1771 se trasladó a Madrid y un año más tarde el rey Carlos III le concedió el empleo de capitán con desino en el batallón de La Princesa de guarnición en África. En este continente combatió en la defensa de Melilla y en la fracasada expedición para la conquista de Argel.
En 1781 es destinado a las Antillas donde formó parte de la expedición en apoyo del general Gálvez en la conquista de Pensacola. El ataque español a Pensacola, Baton Rouge y Natchez, ciudades en poder de los ingleses, se encontraba dentro del movimiento estratégico de apoyo a los colonos norteamericanos en su Guerra de la Independencia. Su comportamiento en los combates le valió el ascenso al empleo de coronel.
En 1783, acusado por la Inquisición de posesión de libros prohibidos y de traición por haber permitido la visita de un general inglés a las fortificaciones de la Habana, decide huir a Estados Unidos donde estuvo algo menos de dos años. En este tiempo conoce a George Washington y otros personajes importantes de la Revolución norteamericana y concibe su proyecto de independencia de todo el continente americano, desde el norte del Virreinato de Nueva España hasta el extremo sur del continente, incluyendo Brasil y las otras colonias extranjeras, su gran Colombia.
Al año siguiente pasó a Inglaterra buscando apoyos para aplicar sus ideas de emancipadoras. No consigue el apoyo deseado por lo que decidió emprender un viaje de cuatro años por Europa para conocer la realidad política del continente. Durante el viaje escribió su Diario donde dejó una completa información de la Europa del siglo XVIII, anotando sus impresiones de todo lo que había visto y aprendido.
Recorrió toda Europa de oeste a este y de sur a norte. Durante el mismo conoció a Catalina II de Rusia La Grande quien le autorizó a usar el uniforme del Ejército Ruso. Durante todo el trayecto estuvo vigilado por agentes del gobierno de España que buscaban el momento oportuno para solicitar su extradición. Miranda, para tratar de evitarlo, cambió de nombre pasando a usar el de Monsieur Meyrat.
En 1789 regresa a Inglaterra donde presenta sus de emancipación a primer ministro. Como no obtiene el resultado apetecido, se dirige a Francia tres años más tarde.
Francia está en plena Revolución. Gracias a sus amistades y experiencia militar le fue ofrecido un alto grado en las filas del ejército que combatía en los Países Bajos contra los prusianos. Su comportamiento en combate, especialmente relevante en la batalla de Valmy, le valió el nombramiento de Marial de Campo, llegando a ser el segundo jefe del Ejército de Norte.
Por su fracaso ante Maastricht fue acusado y juzgado por traición por un tribunal revolucionario, es absuelto y decide regresar a Londres en 1795.
Durante su estancia en esta última ciudad tuvo dos hijos, Leandro y Francisco, con su ama de llaves, Sara Andrews.
En 1805 se desplazó hasta Nueva York siempre luchando por llevar a cabo sus ideas emancipadoras.
Con ayuda de algunos amigos, con el apoyo inglés y norteamericano, consiguió armar un bergantín con el que llevó a cabo las dos incursiones fracasadas que intentó en 1806 sobre las actuales costas venezolanas. Después de esperar refuerzos un tiempo en Aruba, al no recibirlos regresó a Inglaterra.
Un años más tarde, en el contexto de las guerras entre Francia y sus aliados contra Inglaterra y los suyos por el Bloqueo Continental a los productos ingleses decretado por Napoleón, consiguió que el gobierno inglés preparara una expedición militar al mando del general Arthur Wellesley (futuro duque de Wellington y generalísimo de la fuerzas inglesas, portuguesas y españolas que lucharon en la Guerra de la Independencia española) con destino a Sudamérica en apoyo de los independentistas. La invasión francesa de España de 1808 frustró el intento y el general y las fuerzas fueron destinados a la lucha en España. No obstante, este último hecho fue aprovechado por los independentistas para lanzar nuevos intentos con cierta garantía de éxitos.
En 1810, Miranda regresó a América, desembarcando en La Guaira y fue nombrado general en jefe de los Ejércitos de Venezuela.
A mediados de 1711, las fuerzas realistas contraatacaron y Miranda se vio obligado a rendirse en La Victoria en julio de 1812. Esta capitulación fue muy mal vista por el resto de los revolucionarios y Miranda fue detenido por un grupo de ellos, entre los que se encontraba Bolívar, y encarcelado en el castillo de San Carlos de La Guaira a finales de julio.
Poco más tarde las fuerzas realistas recuperaron la ciudad y Miranda cayó prisionero de estas. Después de pasar por varias fortalezas en América, a principios de 1814 fue trasladado a España y encerrado en el fuerte de las Cuatro Torres, en el arsenal de La Carraca, en Cádiz, donde murió en julio de 1816.
Joaquín de la Santa Cinta, Autor de «50 héroes españoles olvidados»
Para saber más:
- Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia.
- com. Francisco Miranda.
- Carmen García. Francisco Miranda el preso más ilustre del penal de La Carraca. Fundación Museo Naval.
- Diccionario de historia de Venezuela. Apuntes bibliográfico de Francisco de Miranda. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.






