José Miguel de Carvajal Vargas y Manrique de Lara, II duque de San Carlos, un peruano que llegó a las más altas magistraturas del Estado español como militar, político y diplomático

José Miguel de Carvajal Vargas nació en Lima (Perú) en 1771 en una familia de la gran nobleza española. Fue uno más de los personajes españoles nacido fuera de la Península que llegó a las más altas magistraturas del Estado. Fue militar alcanzando el empleo de teniente general, político y diplomático. Eximio conspirador estuvo en las dos conspiraciones más importantes de comienzos del siglo XIX: la Conjura del Escorial y el Motín de Aranjuez formando parte de la Camarilla del Príncipe de Asturias Fernando, futuro Fernando VII.
Era hijo de Mariano de Carvajal-Vargas y de Ana Eusebia Manrique de Lara. José Miguel fue el II duque de San Carlos, título heredado directamente de su abuelo.
Inicio su carrera como militar profesional. Como miembro de la alta nobleza, su carrera fue meteórica, con 31 años, en 1802, ya había alcanzado el empleo de teniente general.
Su llegada a la política ocurrió en unos de los momentos más dramáticos de España, el Imperio se desintegraba, la lucha entre las conservadores y los ilustrados estaba en pleno furor y Manuel Godoy intentaba gobernar dentro de una grave crisis política, militar y económica.
Sus intentos de reforman se estrellaban contra los intereses creados por los principios tradicionalistas del pueblo, la nobleza y la Iglesia.
Cuando llegó a la Península, consiguió ser nombrado gentilhombre de Cámara del Príncipe de Asturias lo que le permitió integrase en la Camarilla de éste junto al canónigo Juan Escoiquiz, el duque del Infantado, el de Montijo y la propia esposa del Príncipe, María Antonia de Nápoles.
Desde el primer momento comenzó a conspirar contra Godoy. El Príncipe de Asturias logró formar un partido, el partido fernandino, formado por todos los descontentos, contrarios y aquellos que odiaban a Godoy.
El objetivo de este partido era conseguir la abdicación del rey Carlos IV, como Godoy era hombre fuerte del reino, su misión principal consistía en difundir todo tipo de críticas, sátiras y cualquier otro medio que sirviera para desprestigiar a los Reyes y a Godoy.
El primer intento de los conspiradores ocurrió con motivo de la elección de una nueva esposa para Fernando. María había muerto sin sucesión y se imponía encontrar un nueva esposa para garantizar la continuidad de la Monarquía.
Las diferencias entre Godoy y Fernando a la hora de elegir la esposa de este último incrementaron la enemistad entre ambos.
A comienzos del año 1807, la situación española era desesperada. En el otoño anterior Carlos IV había estado gravemente enfermo.
En enero Godoy fue nombrado Almirante General de España e Indias lo que incremento el temor de Fernando a ser apartado de la sucesión al Trono si Godoy era nombrado regente del reino.
Los conspiradores urdieron una trama para acabar con Godoy y provocar la abdicación del Rey.
Godoy era conocedor de la conspiración y, el día 27 de octubre de 1807, en El Escorial, cuando la familia Real se disponía a comer el Rey encontró en la mesa un anónimo donde se le informaba de la trama y que acusaba al Príncipe planear su derrocamiento y el envenenamiento de la reina María Luisa.
Fernando fue recluido en sus habitaciones, parte de los conjurados fueron desterrados y los más destacados fueron detenidos y acusados de traición.
Fernando fue perdonado por su propio padre a cambio de denunciar a sus cómplices.
Los conspiradores fueron juzgados y se pidió pena de muerte para: el canónigo Escoiquiz, duque del Infantado y el duque de San Carlos, aunque la presión popular logró que fueran absueltos.
Todo este proceso se llamó La Conjura del Escorial y lejos de debilitar a Fernando, acabó debilitando a los Reyes y a Godoy.
Los conjurados no renunciaron a su empeño y volvieron a intentarlo el 19 de marzo de 1808 organizando el Motín de Aranjuez. Esta vez con pleno éxito, Godoy fue detenido y destituido y Carlos IV abdicó en su hijo Fernando VII.
Ambos, el nuevo rey Fernando y el anterior Carlos, acudieron a Bayona para presentarse a Napoleón y para pedirle apoyo, cada uno para su causa, como árbitro de los destinos europeos.
Obviamente cada una de las comitivas estaba integrada por sus principales partidarios, en la de Fernando se encontraba como hombre de confianza el duque de San Carlos y en la Carlos, Godoy.
En la ciudad se desarrolló la llamada Farsa de Bayona por la cual la Corona española acabó sobre la cabeza del hermano de Napoleón, José, como rey con el nombre de José I.
Fernando VII junto a su hermano Carlos, su tío Antonio y su principales partidarios, entre ellos el Duque de San Carlos, se refugiaron en el castillo de Valençay, como prisioneros de Napoleón, en un dorado cautiverio.
Allí se mantuvieron hasta la derrota de Napoleón y nuestro protagonista fue fundamental, al ser el plenipotenciario de Fernando VII, en la negociación y firma el Tratado de Valençay en diciembre de 1813, tratado por el que el Rey fue liberado.
Fernando entró en España en marzo de 1814 y comenzó un itinerario que pasaba por Valencia. En esta última ciudad, el día 4 de mayo, promulgó un decreto restableciendo la Monarquía Absoluta y declarando nulas y sin efectos las leyes y decretos de las Cortes de Cádiz. Daba por nulo todo los actos de las Cortes y consideraba como inexistentes los seis años trascurridos desde su salida de España. Comenzaba lo que se llamó el Sexenio Absolutista.
El mismo día nombró a José de Carvajal Vargas Secretario de Estado y de Despacho.
Su mandató duró poco tiempo, fue cesado el 15 de noviembre del mismo año, pero durante este corto período se inició la persecución de los liberales y afrancesados. Persecuciones que continuaron hasta 1820 con la llegada del Trienio Liberal.
En 1814 fue elegido supernumerario y académico de número de la Real Academia Española y, unos días antes de su destitución como Secretario de Estado, fue elegido director de la RAE, puesto que ocupó hasta su muerte ocurrida en París en 1928. Esta sepultado en el cementerio del Père Lachaise de esta ciudad.
También fue director perpetuo del banco de San Carlos y académico de honor de la Real Academia de bellas Artes de San Fernando.
Joaquín de la Santa Cinta, Autor de «50 héroes españoles olvidados»
Para saber más:
- Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia.
- De la Santa Cinta, Joaquín. 135 presidentes del Ejecutivo en la decadencia española (1788-1902).
- José Miguel de Carvajal y Vargas Manrique de Lara. Real Academia Española.
- Carvajal Vargas, José Miguel, (1771-1828).






