El Capitán de Infantería Sebastián Vilá, el Teniente de Infantería Alfredo Costell y el Alférez de Infantería Luis Cué dieron su vida por España en los combates para liberar la posición de Tifaruin

A mediados de agosto de 1923, el enemigo, muy numeroso, atacó fuertemente el frente que iba de Farha a Afrau. La línea telefónica tendida entre Far-ha y Tifaruin fue cortada y no pudo ser reparada pese a los esfuerzos de la guarnición, tampoco pudo efectuarse, el día 16, el servicio de aguada. Al día siguiente, 17, el enemigo atacó Tifaruin con una gran masa de hombres, llegó hasta las alambradas, fue rechazado por el valor y el arrojo de la guarnición, pero, a partir del ataque, la posición quedó sitiada y aislada de las demás.
En los combates librados los días 18 y 22 de agosto para liberar la posición cayeron en combate los héroes:
- Capitán de Infantería (fallecido) Sebastián Vilá Olaria, del Tercio, se hizo acreedor a ingresar en la Real y Militar Orden de San Fernando (R.O. de 29 de febrero de 1927, D.O. n.º 49 de 1 de marzo de 1927), por sus méritos en el combate del día 18 de agosto de 1923, en las proximidades de Sidi Mesaud.
En dicho día, con motivo del intento de llevar un convoy a Tifaruin, y en que agotadas físicamente nuestras tropas por la gran resistencia y acometividad del enemigo, unido al calor excesivo y a la escabrosidad del terreno, el capitán Vila, que mandaba la 14ª compañía del Tercio, y que tenía instrucciones de reforzar la quinta, tuvo necesidad de desplegar sus fuerzas desde el primer momento del fuego y asaltar unas lomas desde las que numerosos enemigos, que en ellas se habían hecho fuertes dificultando la operación, nos causaban numerosas bajas.
El capitán Vilá, al frente de dos secciones, avanzó a la bayoneta, y durante la carga recibió un balazo en un muslo, con orificio de salida y grandísima hemorragia, y al intentar retirarlo al puesto de socorro se resistió a ello tenazmente hasta que un cuarto de hora más tarde, coronada ya las alturas y debilitado extraordinariamente por la sangre vertida, pudo ser evacuado a Sidi Mesaud en donde falleció a los pocos momentos a consecuencias de la herida, gravísima desde el primer momento, que le produjo la muerte por anemia debido a la pérdida de sangre antes de llegar al puesto de socorro.

Había nacido en Palma de Mallorca en 1896, en el seno de una familia militar. En 1912 ingresa como alumno en la Academia de Infantería (D.O. n.º 188 de 23 de agosto de 1912). Tres años más tarde, completado sus estudios, es nombrado segundo teniente (D.O. n.º 266 de 26 de noviembre de 1915) y destinado al Regimiento de infantería de Navarra n.º 25, pasando pocos meses después al Regimiento de Infantería Inca n.º 62.
En 1917 (D.O. n.º 14 de 18 de enero de 1917) es destinado al Regimiento de Infantería África n.º 68 de guarnición en Melilla y comienza su andadura en los duros servicios que este destino conlleva. Ese mismo año es promovido al empleo de primer teniente (D.O. n.º 262 de fecha 21 de noviembre de 1917). Por su actuación durante la campaña en África fue condecorado con la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo (D.O. n.º 278 de 10 de diciembre de 1920).
Destinado a mediados de 1919 a la Península, sirvió en distintos regimientos hasta su vuelta al Regimiento de África n.º 68 en marzo de 1921 (D.O. n.º 68 de 21 de marzo de 1921), dos días más tarde es destinado al Tercio de Extranjeros (D.O. n.º 70 de 31 de marzo de 1921). Se incorpora a la 1ª Bandera.
Con motivo del Desastre de Annual, a finales de julio de 1921 se deslaza con su Bandera a la Comandancia General de Melilla donde participa en todos los combates en los que intervino su unidad. El día 8 de septiembre, en la acción de Casabona, el teniente Vilá es gravemente herido de dos balazos en ambos brazos y de metralla en el rostro, a pesar de las heridas continuó el combate hasta que la acción se dio por finaliza. Es trasladado para su curación a Málaga y a Palma, una vez recuperado se incorpora al servicio activo en su bandera a mediados de noviembre del mismo año. Por los méritos contraídos en este período es nuevamente condecorado con una segunda Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo (D.O. n.º 109 del 20 de mayo de 1923) y con la Medalla de sufrimiento por la Partía por sus heridas.
Es promovido al empleo de capitán (D.O. n.º 250 de 8 de noviembre de 1922) y destinado a un Regimiento en la Península hasta su nueva reincorporación al Tercio de Extranjeros a mediados del año 1923. Se incorpora a la 2ª Bandera, 14ª compañía, en la que servirá hasta encontrar su muerte gloriosa el 18 de agosto de 1923 en Sidi Mesaud. En 1925 fue ascendido a capitán por méritos de guerra con antigüedad de 31 de enero de 1922 (D.O. n.º 136 de 21 de junio de 1925). Sus restos fueron inicialmente sepultados en Sidi Mesaud, pero fueron trasladados en 1928 al Cementerio de Melilla donde fueron depositados en el Panteón de Héroes. Fue ascendido a título póstumo al empleo superior, a comandante de Infantería.
- Teniente de Infantería (fallecido) Alfredo Costell Medina, del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas n.º 5, se hizo acreedor a ingresar en la Real y Militar Orden de San Fernando (R.O. de 17 de septiembre de 1925, D.O. n.º 208 de 18 de septiembre de 1925), por sus méritos en el combate sostenido el 22 de agosto de 1923 entre las pistas nueva y antigua de Farha (Melilla).
El mencionado día, encargado de la misión de proteger un flanco de la columna, fue atacado vigorosamente por numeroso enemigo que, valiéndose del terreno, se había acercado a la guerrilla, conservando la tropa su puesto alentada por el heroico ejemplo de su teniente. Reforzada la línea por el resto de compañía, se presentó el enemigo en avalancha tratando de romper nuestro frente con fuego intensísimo y efecto del ímpetu del choque y por la sorpresa del mismo, la fuerza de Costell empezó a retroceder perdiendo terreno por lo que reorganizó la guerrilla y poniéndose al frente se lanzó al contrataque logrando rechazar al enemigo, que era muy superior en número, y ocupar nuevamente su primitiva posición, cayendo entonces mortalmente herido, dando su heroico rasgo de valor ánimos a sus tropas, infundiéndoles un gran espíritu de acometividad en el momento oportuno y evitando que su vacilación hubiera transcendido al resto de las tropas llevándolas al desastre consiguiente.
Se concede al teniente de Infantería (fallecido) Alfredo Costell Medina la Cruz Laureada de San Fernando por su heroico comportamiento en el combate sostenido el día 22 de agosto de 1923 entre las pistas nueva y antigua de Farha (Melilla).

Nacido en Palma de Mallorca en 1902. Soldado del Regimiento de Infantería Granada 31, Ingresó en la Academia de Infantería en 1918 (D.O. n.º 166 de 13 de julio de 1918), al acabar sus estudios fue ascendido al empleo de alférez de Infantería (D.O. n.º 149 de 8 de julio de 1921) y destinado al Regimiento de Infantería de Badajoz, con cuyo Batallón Expedicionario se incorporó a la Zona Occidental, instalándose en el campamento del Rincón de Medik (Ceuta). Al año siguiente pasó a ingresar en el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas n.º 5. En julio de 1922 es ascendido al empleo de teniente manteniendo el mismo destino (D.O. n.º 145 de 4 de julio de 1923). Poco más de un mes más tarde encontró la muerte gloriosa en el combate del día 22 de agosto protegiendo un convoya Tifaruin. Sus restos reposan en el Panteón de Regulares de Alhucemas, en el cementerio de Melilla.
- Alférez de Infantería (fallecido) Luis Cué Vidaña, se hizo acreedor a ingresar en la Real y Militar Orden de San Femando (R.O. de 26 de marzo de 1931, D. O. n.º 70 de 27 de marzo de 1931), por su heroico comportamiento mandando la sección de la tercera compañía Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas núm. 5 en el combate del día 22 de agosto de 1923 para levantar el asedio a la posición de Tífaruin (Melilla).
Cercada dicha posición por numeroso enemigo, fuertemente atrincherado y con elevada moral por haber impedido el avance a las columnas que intentaron socorrerla , se dispuso, como preliminar a un nuevo avance, atacar los atrincheramientos, a cuyo efecto desplegaron sucesivamente dos compañías, que descubrieron al enemigo y tomaron rápidamente posiciones dominantes apoyadas por otra de ametralladoras, así, advertidos de la maniobra numerosos contingentes enemigos salieron de sus atrincheramientos y colocándose a muy corta distancia de nuestras fuerzas, amenazaron todo el frente, más intensamente el de una de las compañías y el de las ametralladoras, lo que exigió que otro tabor entrara en combate con órdenes de contener la avalancha enemiga, lo que se consiguió en parte, pues no pudo evitarse que una de las compañías más intensamente atacadas se viera obligada a replegarse.
Dispuesto por el Mando que dos compañías contraatacasen, el alférez D. Luis Cué, que mandaba una de las secciones, con extraordinaria decisión y arrojo, avanzó en cabeza de ella, contiene al enemigo en choque al arma blanca, recibe grave herida y, negándose a ser retirado del campo, sigue al frente del resto de su sección, cuya fuerza habían reducido notablemente las bajas sufridas, y recupera la posición perdida, continuado el avance y rechazando al enemigo, muriendo, después de este brillante episodio, en las mismas guerrillas.
Se concede al alférez de Infantería, fallecido, D. Luis Cué Vidaña, la Cruz Laureada de la Real y Militar Orden de Sn Fernando por su heroico comportamiento mandando una sección de la tercera compañía del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas número 5, en el combate del día 22 de agosto de 1923, para levantar el asedio a la posición de Tifaruin.

Luis Cué nació en Logroño en 1901. Ingresó en la Academia de Infantería y al termino de sus estudios fue promovido al empleo de alférez(D.O. n.º 254 de 15 de noviembre de 1921), se incorporó al Regimiento de Infantería de Sevilla n.º 33 (D.O. n.º 265 de 27 de noviembre de 1921) y al año siguiente fue destinado al Grupo de Fuerzas Regulares de Alhucemas n.º 5 con el que combatió en el territorio de la Comandancia General de Melilla con las que encontró la muerte gloriosa el día 22 de agosto de 1923 cuando formaba la vanguardia de las fuerzas de protección de un convoy a la posición de Tifaruin. Sus restos reposan en el Panteón de Regulares de Alhucemas, en el cementerio de Melilla. Condecorado a título póstumo con la Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo rojo (D.O. n.º 229 de 10 de octubre de 1926).
Al día 17 de agosto, el enemigo atacó Tifaruin con una gran masa de hombres, llegó hasta las alambradas, fue rechazado por el valor y el arrojo de la guarnición, pero, a partir del ataque, la posición quedó sitiada y aislada de las demás
Para tratar de corregir la situación, ese mismo día, se puso en marcha una columna manada por el teniente coronel Pintado que, ante la dura resistencia del enemigo y a pesar del empuje de las fuerzas componentes de la columna, no pudo cumplir con el objetivo de llegar a la posición cercada.
Visto el resultado de la columna del teniente coronel Pintado, se prepararon, para el día 18, tres columnas para llevar víveres, municiones y material sanitario a la posición cercada. En la columna de la izquierda, mandada por el teniente coronel Pintado, formaban la 1ª y la 2ª Banderas del Tercio, los Batallones de Toledo y de San Fernando. Sus objetivos eran avanzar por las colinas que unen Sidi Mesaud con Tifisuin y proteger el planco izquierdo de la columna central.
A media mañana, la situación de la columna central era muy delicada, se había visto obligada a detenerse ante la presión del enemigo, que fuertemente parapetado, producía graves bajas y obligaba a abandonar las posiciones inicialmente ocupadas. En esos momentos, la columna de la izquierda luchaba en inferioridad aplastante con el enemigo, aunque consiguió apoderarse al asalto de una loma, tuvo que abandonarla y replegarse rápidamente a la posición de Sidi Mesaud debido al acoso del adversario.
La situación era critica, las enormes bajas de las fuerzas españolas donde se incluían la mayor parte de los mandos de las unidades de choque, los enfermos por insolación, el agotamiento físico de las tropas debido al excesivo calor y la fatiga producida por haber tenido que moverse por terreno tan abrupto y el tormento de la sed bajo un sol de justicia, hizo que el mando responsable de las operaciones, el general Fernández Pérez, ordenara el repliegue de las columnas y suspender nuevas acciones para los días sucesivos hasta que se pudiera contar con los medios precisos para llevarla a cabo.
En estas circunstancias se produjo la muerte de nuestro héroe, el capitán Vilá, cuando intentando retirar a uno de sus hombres abatido lo cargó sobre su espalda para llevarlo a lugar seguro. Atacados, ambos fueron heridos antes de poder ser auxiliados por el resto de los legionarios. El legionario herido fue evacuado, pero el capitán se negó a ello y continuó al mando de sus tropas hasta conseguir el coronar la loma, momento que fue evacuado con gran pérdida de sangre.
De la dureza con que se combatió durante el día 18 dan fe el gran número de muertos, heridos y desaparecidos que tuvieron las tropas españolas:
Muertos: un total noventa y uno, de ellos un jefe, once oficiales europeos, un oficial moro y setenta y ocho de tropa.
Heridos: un total de doscientos cuarenta y tres, de ellos dos jefes 60, catorce oficiales europeos, un oficial moro y doscientos veintiséis de tropa.
Desaparecidos: un total de nueve, todos ellos de tropa.
Los días siguientes el fuego enemigo sobre la posición cercada continuó haciéndole muchas bajas, a pesar de ello, todos los ataques fueron rechazados. Ante la falta de suministros, las raciones de alimentos y agua fueron reducidas a la mitad para sí poder atender preferentemente a los heridos y enfermos que aumentaban día a día. Por acuerdo unánime de los oficiales se transmitió al mando un mensaje que decía: “Resistiremos hasta el último momento; primero muertos que rendidos. Si es necesario, volaremos la posición antes de entregarla”.
Tres días después a la última tentativa de socorrer a la heroica posición de Tifaruin, se llevó a cabo la operación que, en combinación fuerzas de tierra, mar y aire, dio la victoria a las tropas españolas y proporcionó un fuerte castigo al enemigo.
Como preparación para el combate del día 22, el día anterior se llevó a cabo una demostración de desembarco en Alhucemas con una acción conjunta de la aviación, la Artillería del Peñón y de la Armada sobre las cabilas enemigas de Tesaman y Beni Urriagel.
Para la operación se organizaron ocho columnas, una de ellas desembarco el día anterior en Afrau, que partieron de tres lugares diferentes y contaron con el apoyo de ocho navíos de la Armada, entre ellos dos acorazados y un crucero.
Aunque el enemigo se opuso tenazmente al avance de las tropas españolas apoyado en las dificultades del terreno que, con sus barrancas y cimas, servía de valiosa defensa al enemigo, fue desalojado de estos puntos fuertes con briosas cargas a la bayoneta de nuestras tropas de choque.
Una vez expulsado de la posesión de aquellos reductos, pudo iniciarse, con ciertas ventajas, un ataque a fondo, para lo cual, después de varios asaltos, el Tercio y Regulares de Melilla tomaron de flanco las posiciones enemigas. Al propio tiempo,las fuerzas de Regulares de Alhucemas, pertenecientes a la columna de la izquierda, realizaban hechos heroicos de los que fueron protagonistas el teniente Costell y el alférez Cué y ocupaban de frente, al arma blanca, las fortificaciones del adversario.
Sobre las dos y media de la tarde, rota totalmente la resistencia del enemigo, entraba en Tifaruin la sección del Grupo de Regulares de Melilla que mandaba el teniente de Infantería don Clemente Lerdo de Tejada, primeras fuerzas liberadoras, siendo recibidas por sus defensores con vítores a España.
Más tarde, a los valientes defensores de Tifarauin, con su jefe capitán don Pedro Rodríguez Almeida al frente, se les rendían honores a su paso por todas las tropas que formaban las columnas como tributo de admiración y respeto.
Las pérdidas españolas del día 22 de agosto fueron de cuatrocientos treinta y siete entre muertos y heridos:
Muertos: ciento veinte de ellos doce oficiales y ciento ocho de tropa.
Heridos: trescientos diez y siete de ellos veintitrés oficiales europeos, dos moros y doscientos noventa y dos de tropa.
Entre los caídos en los combate de los días 18 y 22 están:
- Combate del día 18:
Teniente coronel de Infantería Gumersindo Pintado Cabrero. Regimiento de Infantería de Toledo n.º 35.
Capitán de Infantería Joaquín Sánchez Hervás. Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla n.º 2.
Capitán de Infantería José Gallegos Alfaro. Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla n.º 2.
Capitán de Infantería Pedro Ibarra Eguía. Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla n.º 2.
Capitán de Infantería Sebastián Vilá Olaria. Tercio de Extranjeros.
Teniente de Infantería Julián Santamaria Zunda. Tercio de Extranjeros.
Teniente de Infantería Alfonso Martínez Mateo. Tercio de Extranjeros.
Teniente de Infantería Miguel Fernández Espinosa. Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla n.º 2.
Teniente de Infantería Fernando Boix Pascual. Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla n.º 2.
Alférez de Infantería Luis Avilés Martínez. Regimiento de Infantería de Galicia 19.
Alférez de Infantería Julio Alonso Delgado. Regimiento de Infantería de Toledo n.º 35.
Oficial moro de 2ª de Infantería Si Mohamed Ben El Hassen. Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla n.º 2.
Setenta y ocho hombres de tropa.
- Combate del día 22:
Capitán de Infantería Pedro Jareño y Hernández Vaquero. Tercio de Extranjeros.
Capitán de Infantería Andrés Sáenz de Buruaga Polanco. Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla n.º 2.
Teniente de Infantería Alfredo Costell Medina. Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas n.º 5.
Teniente de Infantería Bernardo Salgado Fernández de Villa Abrille. Servicio de Aviación.
Teniente de Infantería José Tuya García. Regimiento de San Fernando n.º 11.
Teniente de Infantería Francisco Imperial García. Regimiento de Álava n.º 56.
Teniente de Infantería Fernando Francés Medita. Regimiento Wad Ras n.º 50.
Teniente de Caballería Luis Villa Eleta. Servicio de Aviación.
Alférez de Infantería Luis Rodríguez y Díaz de Lecea. Mehal-la Jalifiana de Tafersit n.º 5.
Alférez de Infantería Luis Cué Vidaña. Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas n.º 5.
Alférez de Infantería Damián Gabarrón Zambrano. Regimiento de Álava n.º 56.
Ciento ocho soldados de Tropa.
Joaquín de la Santa Cinta, ingeniero aeronáutico, economista e historiador
Para saber más:
- O. números: 188 de 23 de agosto de 1912; 266 de 26 de noviembre de 1915; 144 de 29 de junio de 1016; 14 de 18 de marzo de 1917; 262 de 21 de noviembre de 1917; 278 de 10 de diciembre de 1920; 68 de 29 de marzo de 1921; 70 de 31 de marzo de 1921; 149 de 8 de marzo de 1921; 250 de 8 de noviembre de 1922; 109 de 20 de mayo de 1923; 145 de 4 de julio de 1923; 207 de 19 de septiembre de 1923; 208 de 18 de septiembre de 1925; 49 de 7 de marzo de 1927; 8de10 de abril de 1917 y 70 de 27 de marzo de 1931.
- ABC de los días 18,19, 22, 23 y 24 de agosto de 1923.
- El Imparcial del día 19, 23 y 24 de agosto de 1923.
- La Época del día 20, 22, 23 y 24 de agosto de 1923.
- Historia de las Campañas de Marruecos. Servicio Histórico Militar.
- Revista Estela, n.º 3.
- Internet





