Mentiras sobre “productos milagro”

Hoy me resultado interesante leer ciertos artículos donde se pone en duda la eficacia de algunos productos de consumo que, en el mejor de los casos, jamás producen los efectos beneficiosos que anuncian. Comenzando por este último, José Manuel López Nicolás en scientiablog.com ha publicado un trabajo titulado “La verdadera historia del Actimel: ¿Me siento engañado por Danone?” donde se ponen documentadamente en duda las cualidades del producto aunque, es preciso comenzar reconociendo que no causa ningún daño ni efectos nocivos para el organismo.
Pero sí estamos hablando de cosas serias. Según nos informa el autor del blog “Actimel junto a Activia llega a facturar US$ 5.300 millones, aproximadamente el 25% de la facturación total de Danone”. El tema a discusión viene a ser que “la multinacional con sede central en París ha visto como era sancionada por anunciar que el consumo del Actimel ‘activaba nuestras defensas’… hasta tuvo que quitar la famosa palabra “inmunitas” que aparecía después del archiconocido Lactobacillus casei”. Si, porque las pobres bacterias no producen ningún efecto sobre nuestro sistema inmune.
Al parecer, el responsable de ese supuesto incremento de nuestras defensas venía dado según la marca, por esa conocida bacteria, la Lactobacillus casei. La realidad es bien distinta. El autor nos dice que Danone posteriormente añadió a su producto una pequeña cantidad de Vitamina B6. Y resulta que, al consultar la documentación facilitada por la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) se puede leer que es la vitamina B6 la que “contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario”.
Hasta aquí no más podría llegar ese bulo sobre el Actimel. Pero es que además según el autor, la EFSA asegura que “no solamente no hay evidencias de que la ausencia de un aporte externo de vitamina B6 pueda perjudicar el funcionamiento normal del sistema inmunitario, sino que dicha vitamina se puede conseguir sin ningún tipo de problema con una dieta equilibrada”.
¿Acaso sólo se encuentra la vitamina B6 en caros y exóticos alimentos? ¡Qué va! La tenemos en el germen de trigo, la carne, la leche, los huevos, pescado y verduras, legumbres, nueces, etc. El autor del artículo, a modo de comparación, ha elegido un popular alimento como el plátano, que según nos dice, contiene tres veces más de vitamina B6 por unidad de peso que el Actimel, pero a un precio tres veces menor. Así que esta popular fruta que muchas madres incluían en la merienda de sus hijos, bien recomendada está.
El otro producto que este blog cuestiona es un suplemento alimenticio llamado De Memory, que se recomienda como un potenciador de la memoria, especialmente en épocas de estudio intensas o de exámenes.
Los ingredientes que componen este maravilloso producto gracias al cual quizá desaparezcan del mundo los suspensos del pobre alumnado, son: fosfatidilserina, taurina, jalea real, fósforo y vitaminas.
Una vez más José vuelve a echar un jarro de agua fría sobre los aspirantes a igualar a “Funes el Memorioso”. Porque nos cuenta que el informe de la maldita EFSA, “su Panel de Expertos en Nutrición, Alergias y Dietéticos no solamente niega que la fosfatidilserina sirva para mejorar la memoria, la función mental o la cognitiva sino que afirma que tampoco tiene el más mínimo efecto sobre la reducción del estrés ni sobre nada parecido.”
¿Y la taurina? Al menos suena bien… Pues no. La Agencia Europea nos dice que “no está demostrado científicamente que la taurina tenga un efecto positivo sobre la función cognitiva, y que tampoco ayuda a retrasar la aparición de la fatiga tras el ejercicio físico, ni tiene ningún efecto sobre la función normal cardiaca, ni sobre la función muscular, ni sobre nada”.
Pero la jalea real si, ¿no? Es una vieja conocida, y si la fabrican las abejitas para sus delicadas larvas, algún efecto beneficioso tendrá. De eso nada. Nuevo zasca: “no existe la más mínima evidencia científica de que la ingesta de jalea real ayude al sistema inmune, ni al metabolismo, ni a a la función vascular, ni a la salud de la piel”… ni a la memoria, obviamente.
Sólo nos falta ya el fósforo, y ahí sí tenemos probabilidades de triunfar. ¿No nos decían siempre las abuelitas que el fósforo era muy necesario para el cerebro, y que si tomábamos mucho seríamos los más listos de la clase? Pues aunque los estudios científicos no relacionen el fósforo con mejoras en la actividad cerebral, sí es un elemento químico que el cuerpo necesita. Más concretamente, nos dice el artículo, 700 miligramos diarios. ¿Y cuánto contiene De Memory? ¡Glup! Apenas 2 miligramos por cada cápsula. Igual que en el caso del plátano, esta vez José Manuel López Nicolás echa mano de una humilde sardina, que según nos cuenta tiene la misma cantidad de fósforo que 3 cajas de De Memory… Sólo que al irrisorio precio de 45 céntimos de euro en lugar de los 45 euros que nos costaría el supuesto potenciador de la memoria.
Muy bien. Premio para el autor y para su educativo blog. No es que productos como estos nos vayan a matar, pero si nos hacen gastar inútilmente un dinero que necesitamos para otros objetivos más perentorios.
Además de todo, no nos da la gana que nos engañen como a chinos. Aunque yo diría que esa frase era de cuando los chinos se dejaban engañar. Ahora más bien sería al revés…
Abelardo Hernández






