Presidentes del Consejo de Ministros durante la regencia de Espartero (III): José Ramón Rodil, Marqués de Rodil

José Ramón Esteban Mateos Méndez Rodil Gayoso, Vizconde de Trobo y Marqués de Rodil, gallego, nacido en Santa María de Trobo (Lugo) en 1789 y muerto en Madrid a la edad de 64 años, en 1853. Militar liberal, combatiente en la Guerra de la Independencia y en la Guerra de la Independencia de Perú formando parte del ejército expedicionario. Siendo comandante militar de las fortalezas del Callao, se negó a aceptar la capitulación después de la derrota de Ayacucho.
Asediado en la fortaleza del Real Felipe del Callao, resistió el sitio casi dos años. Rindió la fortaleza, el 22 de enero de 1826, cuando casi todos sus soldados habían muerto, los supervivientes se alimentaban de ratas y no existían esperanzas de recibir socorro. Obtuvo condiciones honrosas en la capitulación que le permitió llevarse consigo las banderas de sus regimientos. Éstas banderas españolas fueron las últimas en abandonar América del Sur. Con la entrega del Callao desapareció el último ejército español en las colonias sudamericanas. Sus meritos militares le valieron el título de Marqués de Rodil.
Combatiente en la Primera Guerra Carlista, Virrey de Navarra, varias veces Ministro del Ejército y fundador del Cuerpo de Carabineros.
Nombrado Presidente del Consejo de Ministros, en sustitución de Antonio González, el 17 de junio de1842. Su mandato duro casi un año hasta el 9 de mayo de 1843.
El General Rodil no tenía experiencia política y llegaba al gobierno en un momento muy delicado para el Regente después de las sublevaciones que habían tenido lugar el año anterior. Formó el Gobierno con gente poco conocida de entre los miembros del Senado, ignorando las mayorías y al margen de los diputados del Congreso.
El 13 de noviembre de 1842 estalló en Barcelona una insurrección contra Espartero a la que se sumó la Milicia. La causa de la sublevación fue el rumor de que el Gobierno iba a firmar un tratado comercial librecambista con Gran Bretaña que rebajaría, aun más, los aranceles de los productos textiles ingleses lo que supondría la ruina para industria algodonera catalana.
Otro motivo fue la política represiva llevada a cabo por el Capitán General de Van Halen durante los sucesos de finales del año anterior.
Espartero mando a reprimirla al General Martín Zurbano que chocó con las barricadas levantadas por los sublevados y por la Milicia. Los rebeldes estaban mandados por José María Carsy quien formó una Junta y declaró a Barcelona ciudad rebelde hasta que hubiera un gobierno en Madrid proclive a los intereses catalanes. Los enfrentamientos fueron tan duros que obligaron al ejército a retirarse de las calles y refugiarse en los cuarteles y en el Castillo de Montjuich.
Espartero, que había sido recibido en olor de multitud a Barcelona en 1840 al final de la regencia de María Cristina, había perdido todo el apoyo popular en la ciudad. Podía perderlo más si la atacaba, pero sino la atacaba podía perder el poder. La sublevación se estaba extendiendo por otros pueblos de Cataluña y Valencia, por lo que decidió pasar al ataque. Van Halan sitió Barcelona el día 20 y el día 28 llegó Espartero, acompañado del Presidente del Consejo de Ministros el General Rodil, para ponerse al frente de la represión de la sublevación.
Van Halen, siguiendo las órdenes de Espartero, comunicó que Barcelona sería bombardeada desde el Castillo de Montjuich si en 48 horas no se rendían los sublevados.
El día 3 de diciembre de 1842 se inició el bombardeo y, al día siguiente, la ciudad se rendía. Se dispararon más de mil proyectiles que produjeron daños en unas 400 casas además de unos 20 muertos. La represión subsiguiente fue muy dura con unos cien fusilados. Se castigó a la ciudad con una contribución especial para reconstruir la Ciudadela y se disolvió la Asociación de Tejedores.
Francia estaba expandiéndose en las costas del norte de África desde principios de la década de los años 30 del siglo, estaba ocupando zonas de tradicional expansión españolas desde la época de los Reyes Católicos. La primera reacción de España a ésta expansión fue la ocupación de las islas Chafarinas, en 1842. Estas constituyen un archipiélago de tres pequeñas islas situadas a unos tres kilómetros de la costa marroquí. Están deshabitadas salvo por la guarnición militar y los científicos de la estación biológica existente en dichas islas.
Las Cortes seguían funcionando mal, hasta el 1 de agosto de 1842 no aprobaron los presupuestos del Estado de ese año.
El 14 de noviembre de 1842 se inició el segundo período de sesiones de la Cortes elegidas en diciembre de 1841. Empezaron éste segunda etapa como acabaron el período de sesiones anterior, oponiéndose a Espartero. Estaban aliados en su contra los progresistas con los moderados, por lo que a raíz de los sucesos de Barcelona, las Cortes fueron suspendidas y finalmente disueltas el 3 de enero del año siguiente. Así el año 1843 empezó sin presupuesto del Estado al estar las Cortes disueltas.
Se convocaron nuevas Cortes para el 3 de abril. Se señalaron elecciones a finales de febrero y se celebraron en marzo.
El resultado de las elecciones fue contrario a Espartero que no logro la mayoría. Ésta seguía en poder de los progresistas disconformes y los moderados liderados por Isturíz.
Las elecciones vinieron a plasmar el descontento generalizado del país contra Espartero. El ciclo de crecimiento del periodo 1833 – 1843 llegaba a su fin, las exportaciones y las importaciones disminuian, la renta caía y el País entraba en crisis económica.
Si a ello unimos el descontento catalán por el bombardeo de Barcelona y el recrudecimiento del bandolerismo, el conflicto estaba servido.
Espartero solo estaba a poyado por las clases más bajas del país.
En marzo de 1843, se envía a Guinea Ecuatorial a Juan José Llerena y Barry a establecerse en ese territorio. Llerena fundó la ciudad de Santa Isabel en la isla de Fernando Poo y ocupó el resto del territorio formado por el archipiélago de Elobey, las islas de Annobón y Corisco así como la colonia de Rio Muni.
El primer explorador europeo que llegó a la isla de Bioko fue el portugués Fernando Poo que dio nombre a la isla. Las islas de Fernando Poo y de Annobón fueron de soberanía portuguesa desde 1474. Portugal controló éste territorio hasta 1777, año que fueron cedidas a España, junto con los derechos sobre el continente entre los ríos Niger y Ogooué, por los tratados de San Idelfonso (1777) y de El Pardo (1778). El área cedida en los tratados comprendía entre el Cabo Formoso, hoy territorio de la República de Nigeria, y el Cabo López, hoy territorio de la República de Gabón.
El primer intento de sentamiento se hizo desde Montevideo, en 1778, desde donde salió una expedición para tomar posesión del territorio.
La expedición la preparó el Virrey del Virreinato de Rio de la Plata, nuestro conocido Pedro de Cevallos, que designó para el mando al Brigadier Fernando Felipe de los Santos Toro y Freyre, VII Conde de Argelejos, catalán, quien sería el gobernador y jefe militar del territorio. Como segundo de la expedición nombró al Teniente Coronel Joaquín Primo de Rivera y Pérez de Acal, mejicano. A finales de año murió Argelejos de muerte natural quedándose como jefe Primo de Rivera.
Fundaron el poblado de “La Pura y Limpia Concepción” en la Isla de Fernando Poo.
Dos años después, ante la falta de apoyo, las enfermedades y la hostilidad de los nativos, se produjo una rebelión. Los sublevados detuvieron a la máxima autoridad de la colonia, evacuaron la isla dirigiéndose a Santo Tomé donde fueron apresados por los portugueses. Restituido en su cargo el Tte. Coronel, conocieron que la ciudad de Concepción había sido arrasada por los nativos por lo que decidieron regresar a Montevideo.
Desde 1780 hasta 1843, con la llegada de Llerena, no volvieron los españoles a interesarse por sus teóricas posesiones en el Golfo de Guinea.
En éstas fechas, España dominaba en el Océano Pacifico las Islas Filipinas compuestas por un conjunto de más de 7.200 islas; las Islas Marianas, Carolinas y Palaos que contaban con otras 3.000 islas. La extensión de Filipinas era como la mitad de la Península y las islas más alejadas de las Marianas y las Carolinas respecto a Manila eran de más de 5.000 Km, tres veces mayor que la distancia de Cádiz a las Islas Canarias.
Las instrucciones para su gobierno llegaban a través de Méjico. El galeón de Manila llegaba a Acapulco una vez al año y, allí, se intercambiaban las instrucciones y las noticias.
El archipiélago filipino estaba compuesto por 32 provincias con capital en Manila.
Los resultados de las elecciones de marzo hicieron que Rodil dimitiera.
Espartero, después de un intento fallido de nombrar Presidente del Consejo de Ministros al Presidente del Congreso, Manuel Cortina Arenzana, acabó nombrando al progresista puro Joaquín María López el 9 de mayo de 1843.
Joaquín de la Santa Cinta. Ingeniero aeronáutico, economista e historiador






