La inconsciencia de Tejero no tiene límites: Consideraciones sobre el grave conflicto que se avecina entre la Policía Municipal y el Gobierno de Pozuelo y de imprevisibles consecuencias

No seré yo quien defienda a los sindicatos de la Policía Municipal de Pozuelo ya que ellos han sido, con la anuencia de Adrados y Quislant, los que la han convertido en un cuerpo “blandiblú”. Solo tienen derechos. Muchos. Todo son derechos y los hemos contado muchas veces en este periódico. En un momento dado, dejaron al cuerpo a tres centímetros del Ejército de Pancho Villa… Pero ahora llevan razón.
Más tarde, cuando estaba encauzándose profesionalmente todo, vino Tejero (ay, Paloma Tejero la adanista) y cómo no sabía nada de esta ciudad (y menos de su Policía Municipal) lo primero que hizo fue ningunear al jefe que los estaba metiendo en vereda para que dimitiese, dimitió y ELLA se trajo de Madrid al actual comisario. Supongo que alguien lo recomendó porque no podía haber nombrado a jefe más inútil. Cosas de los partidos políticos. Este solo sirve para figurar y hacerse pajas mentales con drones, pistolas táser y cámaras a lo Gran Hermano en una sala de control de la Señorita Pepis, imitando, a lo pobre, al de la CNN…
Eso sin contar con la torpeza de Tejero de nombrar a una farmacéutica como concejal de seguridad (la mujer, con buen sentido, se fue) y después a un Graduado en Ingeniería sobre Organización Industrial que, con tal de vivir del cuento y siendo una pastilla de chocolate lo más redondo que ha visto en su vida, está pero no está, pero no se sabe donde está ni falta que hace.
Y, claro, los sindicalistas que son unos vivales, pronto se dieron cuenta que aquello era Jauja. Les bastó con esperar los errores del comisario, que han sido muchos, para retomar su “poder” en el cuartelillo de la calle San Juan de la Cruz.
Lo de Tejero, en esto de la Policía Municipal, ha sido gobernar de oca a oca hasta caer en la casilla de la cárcel. Con el nombramiento del actual comisario, echó leña a los rescoldos sindicales y las llamas están a punto de devorarlos a todos…
Y es que, desde hace semanas, los sindicatos de la Policía Municipal de Pozuelo están alertando de una situación gravísima. Falta de agentes, abandono institucional y una jefatura completamente desconectada de la realidad, vamos que se lo han puesto a huevo.
Y, claro, cuando no hay gato, hasta los ratones llevan cascabeles. Y, de pronto, han empezado a denunciar que no hay personal suficiente para garantizar la seguridad ciudadana. Uno de los temas más sensibles de esta ciudad. La seguridad ciudadana fue uno de las cuatro patas en que se sustentó el Pozuelo de Alarcón Moderno. Sin esa seguridad hubiera sido imposible llegar donde ha llegado.
Pero ni la alcaldesa ni su huido concejal ni su estirado comisario sabían de qué iba y les pillaron con el pie cambiado. Porque, con la falta de agentes, la seguridad ciudadana no se está garantizando en esta ciudad por mucho que el trío la vendan retorciendo estadísticas. En la calle hay una gran sensación de inseguridad. Y, además, creo que lo saben pero no saben cómo resolverlo.
Hace ya casi un mes que los sindicatos remitieron un escrito a la alcaldesa Paloma Tejero en el que reclamaban una reestructuración de la plantilla ya que se están delegando funciones en los Oficiales que no les competen, incluso, en policías.
¿Y qué respuesta ha habido a dicho escrito?
Ninguna. Cero. Ni una sola línea. Ni una convocatoria. Nada. La alcaldesa -que parece seguir más preocupada por la propaganda que por la gestión- no ha querido ni recibirles. Posiblemente, porque no sabe qué contestarles y ni el concejal ni el comisario tienen contestación ya que los tres viven en los mundos de Yuppy.
Y ese silencio empieza a ser indignante para los sindicatos.
El comisario, según relatan los sindicatos, llegó a decir en una reunión que “no percibía ningún problema o reclamación por parte de los policías”, porque como nadie se lo había dicho personalmente, entendía que todo estaba bien.
Una estúpida afirmación que roza lo cómico si no fuera trágica.
El convenio se está vulnerando constantemente: Se incumplen los servicios mínimos, no se respetan las 48 horas de descanso, se asignan turnos de manera irregular, las vacaciones de Navidad se gestionan sin transparencia…
Y él, supuestamente, no sabe nada.
La realidad es que la Policía Municipal del Gran Pozuelo de Alarcón está al límite. La falta de personal, la mala organización y la nula previsión están provocando un desgaste que va camino de convertirse en estructural.
Cada unidad y cada turno sufre a su manera, pero todos coinciden en algo: La situación no puede continuar así. La seguridad de Pozuelo no puede depender de una plantilla agotada, ni de una jefatura incapaz, ni de una alcaldesa ausente.
Desde los sindicatos lo tienen claro. Si no hay una reacción inmediata por parte de la alcaldesa, continuarán las movilizaciones. La primera será el próximo 19 de junio. Y no será la última si sigue escondida.
¿Y en qué consistirá esa movilización?
No se sabe aún pero la experiencia dice que les bastará con pasarse un fin de semana por la rotonda de la Iglesia de Caná y poner multas por mal aparcamiento (ya lo han hecho) o pasarse por la Colonia La Cabaña u otra cualquiera de madrugada y hacer lo mismo (también lo han hecho) y, a partir de ahí, la alcaldesa empezará a recibir llamadas que ni se imagina de donde le vienen…
Y todo de imprevisibles consecuencias…
Porque me extrañaría mucho que Tejero sea capaz de aguantar la presión que se le puede venir encima.
Y es que no solo cabrea a los vecinos con la Tasa de Basuras nueva, el Recinto Ferial o el Palacio de Congreso, ahora cabreará específicamente a sus votantes…
En El Correo de Pozuelo lo venimos advirtiendo desde hace tiempo: La soberbia política es la antesala del desastre. Paloma Tejero no sabe de qué va esta ciudad y va no solo de oca a oca sino de puente a puente y, claro, se la terminará de llevar la corriente.
Con los sindicatos de la Policía Municipal de Pozuelo si siembras vientos, recoges tempestades…
Y ELLA, en su adanismo, solo sembró vientos huracanados.
Amén.
El Capitán Possuelo






