Exploración del Océano Pacifico siglo XVI-XVII (IV): La necesidad de encontrar el ansiado tornaviaje de Filipinas a Nueva España y la labor de Sebastián Rodríguez Cermeño

Después de la expedición de Juan Rodríguez Cabrillo, las tierras de la Alta California dejaron de tener interés para las autoridades virreinales. En las exploraciones llevadas a cabo en los primeros años cuarenta del siglo XVI, no se habían descubiertos civilizaciones importante ni riquezas que merecieran gastar dinero en buscarlas.
Las siguientes expediciones que ordenaron desde la Península fueron encaminadas a encontrar la ruta del tornaviaje.
No obstante, la última expedición en buscarlo fue la que zarpó del puerto de Navidad (puerto del Océano Pacífico en el actual municipio de Cihuatlán, estado de Jalisco, Méjico) en 1542, fue la expedición mandada por Ruy López de Villalobos, cuya historia hemos contado en el capítulo correspondiente de esta serie llamado El Galeón de Manila.
Hubo que esperar hasta 1559 (17 años más tarde), cuando el nuevo rey de España, Felipe II, a penas rey desde tres años antes, ordenara al segundo virrey de Nueva España, Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón, preparar una expedición hacia Poniente y, una vez alcanzadas las islas Filipinas, retornar a Nueva España, es decir encontrar el ansiado tornaviaje de la expedición de Miguel López de Legazpi y Andrés de Urdaneta.
Los preparativos de la expedición llevaron 5 años, pero, por fin, zarparon en 1564, culminando el retorno al puerto de Acapulco (costa del Océano Pacifico, Méjico) un año más tarde, 1565. La ruta del tornaviaje había sido descubierta 38 años después de la llegada de Juan Sebastián Elcano a Sevilla (las cosas de palacio van despacio).
Con el establecimiento de la ruta del Galeón de Manila, las preocupaciones de la Corte fueron la cartografía de la ruta y el aseguramiento y fortificación de los puertos de California.
Estas preocupaciones de la Corte se vieron reforzadas por las andanzas del pirata inglés Francis Drake quien en 1578 había cruzado el Estrecho de Magallanes, capturado navíos españoles en el Pacífico y cartas de navegación por el Océano Pacifico que le sirvieron para cruzarlo.
Navegó por las Costas de la Alta California, llegó a desembarcar en algún lugar que llamó Nueva Albión y tomó posesión de la tierra en nombre de Isabel I (ver el capítulo correspondiente de esta serie titulado Francis Drake, 3. La Vuelta al mundo robando y asaltando).
En 1584, el 6º virrey, Pedro de Moya Contreras (arzobispo de Méjico) ordenó a Francisco Gali dirigir una expedición para cartografiar las costas del Océano Pacifico llegando hasta Japón. Gali era un sevillano afincado Tlacotalpa (estado de Veracruz, Méjico), marino y cartógrafo.
Gali había convencido al virrey de que la mejor manera de aumentar el conocimiento de la ruta del Galeón de Manila era realizar un vieje de ida y vuelta a las Filipinas reconociendo las islas y costas cercanas a Japón.
Preparó el buque San Juan y zarpó de Acapulco en marzo de 1585 rumbo a Manila donde llegó pasada la mitad el junio del mismo año. Llevaba como piloto a Alonso Gómez.
Como se suponía que el estado del buque al llegar a Manila no estaría en buen estado, Gali debería comprar otro barco con el dinero que se le proporcionó.
Se le prohibía recalar en Macao (colonia portuguesa en China) bajo ningún concepto y se le ordenaba regresar directamente buscando las islas de Lequios, Armenio, Rica de Oro y Rica de Plata (islas míticas del norte del Océano Pacífico), dirigirse a la costa oeste de Norteamérica haciendo un reconocimiento detallado de toda la costa hasta Acapulco.
Gali murió en Manila a principios de 1586 y Pedro de Unamuno asumió el mando de acuerdo con las instrucciones recibidas.
Unamuno, con dos barcos, zarpó de Manila en el verano de 1586 y, a pesar de las instrucciones, puso rumbo a Macao donde sus barcos fueron capturados por el gobernador portugués acusándolo de posible corsario.
Se produjo un cambio de gobernador en Macao y Unamuno fue liberado. Pero ahí no acabaron sus problemas, el nuevo gobernador informó de su presencia al gobernador de Filipinas quien envió a una persona con órdenes de detener a Unamuno.
Este logró zafarse de su perseguidor, perdió su barco y tuvo que comprar otro más pequeño, el Nuestra Señora de la Esperanza, con el que zarpó de Macao a mediados de julio de 1587. Llegó a Acapulco el 22 de noviembre. Alonso Gómez seguía siendo su piloto.
Unamuno tuvo mucha suerte pues una densa niebla impidió que se encontrara con el pirata inglés Thomas Cavendish que, por aquel tiempo, navegaba por las aguas de la Baja California.
Distinta suerte tuvo el Santa Ana que, el 14 de noviembre de 1587, fue capturado con un gran cargamento a la altura del Cabo San Lucas en el extremo sur de la Baja California después de un combate de seis horas (ver el capítulo de esta serie dedicado al pirata Thomas Cavendish)
Nueva España tenía un nuevo virrey, el séptimo, Álvaro Manrique de Zúñiga, I marqués de Villamanrique. Este recibió un documento del viaje escrito por Unamuno y por el piloto Alonso Gómez.
El escrito tenía el título de “Viaje, descubrimiento y observaciones desde Acapulco a Filipinas, desde Filipinas a Macao y desde Macao a Acapulco”. El escrito fue publicado en 1638 en holandés por Jan Huygen van Linschoten en su Derrota de las Indias (ver capítulo de esta serie titulado Primeros Holandeses en el Océano Pacifico).
Cuando el 8º virrey, Luis de Velasco y Castilla, I marqués de Salinas del Río Pisuerga, llegó a Nueva España en 1590, el comercio con oriente era de grandes proporciones y absorbía buena aparte del trabajo del virrey. Recordemos que la capitanía y el gobierno de las Islas Filipinas estaba bajo la autoridad y responsabilidad del virrey de Nueva España.
Especial preocupación se centraba en el tornaviaje, un viaje muy largo sin puertos donde hacer escala en caso de necesidad.
En 1593 recibió cédulas de la Corte (despacho real) en el que se le ordenaba hacer un reconocimiento de la ruta, contestó que no podía llevarlo a cabo por falta de fondos.
La respuesta real, un año más tarde, fue autorizarle a ordenar el viaje permitiendo que, el armador que lo llevara a cabo, pudiera transportar mercancías para negociar en los puertos que descubriera.
El virrey compró el navío San Pablo en Manila que puso a las órdenes de Sebastián Rodríguez Cermeño, un piloto portugués con gran experiencia. Además, ordenó al gobernador de las Islas que proporcionara a Cermeño todo aquello que necesitara.
Pero Cermeño no retorno a Acapulco en el San Pedro, sino en otro navío más pequeño, el San Agustín. El gobernador Pérez das Mariñas había acordado con un capitán filipino que este proporcionaría el nuevo barco a cambio de embarcar mercancías en el buque.
Cermeño zarpó de Cavite a primeros de julio de 1594 y, después de un viaje sin incidentes, fondeó en lo que hoy se llama Bahía de Drake los primeros días de noviembre. Afirmó hacer avistado la costa de California al norte del Cabo Mendocino.
La Bahía de Drake (también conocida Puerto de los Reyes) es una pequeña bahía al norte de San Francisco, donde se supone que Francis Drake desembarcó en su vuelta alrededor del mundo en 1579.
A finales de noviembre una fuerte tormenta obligó a desembarcar al personal y el barco acabó perdiéndose. El naufragio costo la muerte de 7 hombres.
Los supervivientes consiguieron construir una embarcación con los restos del buque siniestrado al que llamaron San Buenaventura. Los 80 supervivientes embarcaron el 8 de diciembre y pusieron rumbo al sur siguiendo la costa californiana.
A pesar de disponer de pocos alimentos, Cermeño insistió en seguir reconociendo la costa. Arribaron el puerto mejicano de Chacala (estado de Nayarit) a mediados de enero de 1596.
A la vista de lo sucedido con las incursiones inglesas en el Océano Pacífico, el rey Felipe II ordenó al 9º virrey, Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco, V conde de Monterrey, proteger y defender las Galeones de Filipinas de corsarios y piratas.
Aunque este preparó una expedición de tres navíos en 1596 que alcanzaron el puerto de la Paz, la gran expedición de reconocimiento de la costa de California fue llevada a cabo en 1602 por Sebastián Vizcaino. Este último zarpó con cuatro naves y alcanzó el Cabo Blanco en el Estado de Oregón, al norte del Estado de California. Nombró a la bahía de Monterrey en honor al virrey.
Pero como no se crearon puestos estables, California quedó olvidada durante mucho tiempo salvo para las actividades misioneras.
Solo se impulsó la colonización cuando a la Corte española llegaron informes sobre el avance de los rusos hacía le sur. Entonces ordenaron al virrey Carlos Francisco de Croix (virrey de 1766 a 1771), que preparara una expedición que afirmara la soberanía española de tan extenso territorio.
En 1769, Gaspar de Portolá mandó una expedición a la Alta California de la que fue nombrado gobernador.
En los años posteriores se organizaron las expediciones de Ignacio Arteaga y Juan Francisco de la Bodega y Cuadra con objeto de evaluar la presencia de rusos en Alaska en 1779 y, años más tarde, en 1788, se preparó otra el mando de Esteban José Martínez y Gonzalo López de Haro para buscar evidencias del comercio ruso en la zona.
Todo ello reforzado por la apertura de la ruta terrestre entre la provincia de Sonora y el puerto de Monterrey en la Alta California llevada a cabo por Juan Bautista de Anza y Becerra los años 1774 y 1775.
Joaquín de la Santa Cinta, autor de «50 héroes españoles olvidados» y «135 Presidentes del Ejecutivo español en la Decadencia española (1788 -1905)»
Para saber más:
- Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia.
- Pinzón Ríos, Guadalupe. Descubriendo el Mar del Sur de los puertos novohispanos en las exploraciones del Pacífico. Universidad Nacional Autónoma de México.
- Martínez Ruiz, Enrique. LA NAVEGACIÓN POR EL PACÍFICO De la nao Trinidad al tornaviaje de Urdaneta y sus consecuencias. Universidad Complutense de Madrid.
- Spanish Voyages to the northwest coast in the sixteenth. California Historical Society Quarterly.
- Fernández Duro, Cesáreo. Historia de la Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. VII, Expediciones a Ultramar. Instituto de Historia y Cultura Naval
- Wagner, Henry R. The voyage to Caliornia of SebastíanRodríguez Cermeño en 1595.
- Wagner, Henry R. The voyage of Pedro de Unamuno to California in 1587.






