Alonso de Saravia, descendiente de dos importantes familias judeoconversa, fue uno de los comuneros que lucharon en Villalar contra Carlos V. Fue detenido y decapitado en Burgos

Alonso de Saravia fue uno de los comuneros de Valladolid, detenido después de Villalar, fue uno de los 293 exceptuados del perdón dictado por Carlos V en 1522 y uno de los 23 ejecutados. Juzgado y ejecutado por decapitación en Burgos en el verano del 1521.
Descendía de familias judeoconversas: los Cartagena de Burgos y los Francos. Ambas familias tenían una gran tradición de servicio a la Corona, en el caso de los Francos con clara orientación militar. Sus dos hermanos mayores, Pedro y Francisco de Cartagena fueron militares y murieron en combate.
Alonso era el hijo menor de García Franco y nieto de Diego Gonzáles de Toledo, conocido como Doctor Toledo, quien fue contador mayor y miembro del Consejo de Enrique IV. García también ocupa idénticos cargos que su padre con los Reyes Católicos.
Los tres hermanos fueron continos reales, con una gratificación anual de 40.000 maravedíes.
Los continos reales eran sirvientes regios. Una especie de funcionarios que eran empleados por los reyes según necesidades y con funciones que abarcaban tanto asuntos administrativos como militares. Los continos integraban las autoridades locales urbanas y fue un medio de elevar la posición social. Ser contino era una estrategia a la que se acudía para mejorar la posición social de la familia. El oficio se desarrolló plenamente durante el reinado de los Reyes Católicos.
Alonso fue regidor de Valladolid, soldado en la guerra de 1503 en el Rosellón, corregidor en Logroño y maestresala del infante Fernando, el hermano menor de Carlos V, nacido en Alcalá de Henares, educado en Castilla y futuro Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como sucesor de su hermano con el nombre de Fernando I.
Su carrera como contino se vio truncad con su participación en la revuelta de las Comunidades Castellanas.
El movimiento comunero surgió en 1920 como respuesta al descontento provocado entre los castellanos por los abusos cometidos por la camarilla flamenca que rodeaba al joven Carlos I. Este había sido educado en Flandes, desconocía el castellano y las costumbres de Castilla por lo que cometió grandes errores al inicio de su reinado.
Carlos necesitaba dinero para pagar los enormes gastos del proceso electoral al Sacro Imperio. Para obtenerlo, convocó Cortes en Valladolid donde no lo consiguió debido al descontento de las ciudades con derecho a nombrar procuradores. Los miembros flamencos de la Corte habían empezado a ocupar los puestos de poder castellano, siendo el más escandaloso el nombramiento del joven Guillermo de Croy como sucesor del gran cardenal Cisneros en el arzobispado de Toledo. Tenía 20 años y sus únicos méritos eran ser sobrino del político y consejero de Carlos I, Monsieur de Chièvres.
Volvió a convocar Cortes en La Coruña donde consiguió que los procuradores, sometidos en grandes presiones, le concedieran un impuesto extraordinario. A continuación, una vez conseguido el dinero, embarcó rumbo al Imperio dejando un regente en sus posesiones españolas.
El movimiento comunero se inició en Toledo. Valladolid solo se incorporó después del incendio de Medina del Campo. Incendio provocado por el jefe del ejército real, Antonio de Fonseca, en agosto de 1520.
Álvaro fue designado procurador a la Santa Junta Comunera en representación de la ciudad.
La Junta, creada inicialmente en Ávila, acabó por asentarse en Valladolid a finales de año después de que el ejército real tomase la cuidad de Tordesillas, su anterior asentamiento.
A principios del año siguiente, Saravia asumió el mando de un contingente del ejército comunero por orden de la Junta.
Pero no se encontraba entre las tropas del ejercito comunero derrotado en las eras de Villalar el 23 de abril, por lo que inicialmente se salvó de la ejecución sumarísima de los tres lideres: Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado.
Conocedor de lo sucedido, trató de huir a Francia, pero fue detenido y llevado a Burgos.
Juzgado por traidor, fue condenado a muerte y ejecutado por decapitación el 19 de agosto de 1521.
Todo su patrimonio familiar le fue arrebatado.
Fue uno de los exceptuados del perdón real y uno de los 23 responsables ejecutados.
Cuando fue ajusticiado dejó viuda con hijos mayores y menores.
Joaquín de la Santa Cinta, autor de «50 héroes españoles olvidados» y “50 mujeres españolas extraordinarias”
Para saber más:
- Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia.
- Diago Hernando, Máximo. Las Comunidades de Castilla (150-1522) como Conflictos Intraurbanos, sus peculiaridades en el contexto político europeo.
- García Alcázar, M.ª Francisca; Martín Romera, M.ª Ángeles. Entre servicio regio y estrategia personal: los continos de Valladolid 1489-1525). Espacio, Tiempo y Forma, 33.
- Páez-Camino Arias, Feliciano. Los comuneros de Castilla: cinco siglos entre el Mito y la Historia.
- Exposición virtual del Archivo General de Simancas. Las sentencias de los comuneros en su contexto.
- Ribot, Luis. Real Academia de la Historia. La Revuelta de las Comunidades de Castilla (1520-1521). Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo CCXVIII; Cuaderno III, septiembre-diciembre 2021.






