El Fantasma de don Agustín, con su habitual retranca, asocia la idea de la ministra de resucitar “El Parte” a una “adoquinera” alcaldesa de Pozuelo y el dinero que ahorraría

Si, es cierto que no deja de ser una ocurrencia de una ministra socialista del gobierno. Iba a decir que, del gobierno de la nación, pero no me atrevo, ya que a estas alturas uno ya no sabe si a eso de la nación española le va quedando ya mucho recorrido, dadas las últimas decisiones que se han tomado.
Ha sido una ocurrencia, que no creo que tenga mayor recorrido. Pero es una ocurrencia, que no deja de tener su importancia al poner en evidencia, de manera clara y meridiana, lo que piensa esa ministra, y el gobierno del que forma parte, de la libertad de prensa y de lo importante que es para un correcto desarrollo de la vida democrática.
Porque esa idea de reservar un espacio en los medios informativos, para que se recoja en él lo que quiere el gobierno que se diga, a uno, que ya tiene cierta edad, le trae a la memoria ciertos tiempos. Tiempos, que consideraba felizmente pasados, en los que todas las emisoras de radio tenían la obligación de conectar con Radio Nacional, a fin de trasmitir lo que de forma coloquial se denominaba “El Parte”.
Y es que, lo de controlar los medios y, por tanto, las informaciones y la opinión que en ellos se transmite, es una aspiración que tiene todo aquel que, en el fondo, no pasa de ser un autócrata, aunque se revista de demócrata de toda la vida.
Por eso, el fondo de la noticia ha debido gustar a más de uno, o de una. En público, estoy convencido de que denostarán la idea, pero también estoy seguro de que, en privado, la aplauden hasta con las orejas, porque lo que realmente quieren no es la información sino la propaganda.
Pero miren, la idea también tiene una parte positiva, porque si se trasladase al ámbito de esta villa, y todos los medios locales estuviesen obligados a transmitir la información de “la Casa”, la revista municipal que se edita desde el ayuntamiento, y que pagan todos los vecinos con sus impuestos, carecería de sentido. Y, de esa manera, la propaganda oficial les saldría gratis a los pozueleros.
Sería una excelente oportunidad para conocer, en tiempo real, el avance de obras que se están llevando a cabo en el municipio. Para saber el número de adoquines que se han colocado cada día y para que la población vaya enterándose de los espacios verdes y árboles que, poco a poco, han ido desapareciendo en combate.
Sería algo así como la crónica de una obra interminable.
Porque esto de las obras está poniendo ya al personal un poco de los nervios, tanto más cuando comprueban su resultado. No me extrañaría que el actual mandato fuera recordado en el futuro como el de los adoquines.
Don Agustín “el Fantasma del Torreón”





