Primeras universitarias españolas: Esta es la historia de tres mujeres jóvenes de finales del siglo XIX que lucharon contra viento y marea para conseguir entrar en un mundo masculino

Otro de las muchas barreras derribadas por las mujeres españolas a finales del siglo XIX fue acceder por primera vez a la educación universitaria y conseguir, todo seguido, alcanzar el grado de doctor después del obtenido por María Isidra de Guzmán y de la Cerda 97 años antes.
Esta es la historia de tres mujeres jóvenes que lucharan contra viento y marea para conseguirlo.
Hasta el último tercio del siglo XIX, la Universidad española estaba vetada a las mujeres, era un mundo exclusivamente masculino. Ya se había producido la aceptación de mujeres, en igualdad con los varones, en algunas universidades europeas como la de París, pero en España tuvieron que esperar a los nuevos aires que llegaron al país con el Sexenio Democrático después de la caída y exilio de la reina Isabel II.
No fue un camino de rosas, pero con los aires de libertad que trajo la Revolución de Septiembre de 1868, el rey Amadeo I promulgó una Real Orden (Caceta de Madrid n.º 292 de 19 de octubre de 1871), permitiendo que las mujeres accedieran a las universidades. Inicialmente solo se les permitía estudiar por libre y realizar los exámenes en las Facultades, no se les permitía asistir a clase.
Las tres primeras jóvenes que tuvieron acceso a los estudio lo hicieron en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.
Las pioneras fueron: Elena Massera, Dolores Aleu y Martina Castells. Pertenecían a una clase media alta y las tres obtuvieron sus licenciaturas en Medicina. Noventa y siete años después de la primera doctora en la historia de España, María Isidra de Guzmán y de la Cerda, que consiguió su grado de doctora por la Universidad de Alcalá en 1785, Dolores y Martinas alcanzaron el grado de doctoras.
En un momento en el que tres de cada cuatro mujeres eran analfabetas que tres mujeres decidieran estudiar en la universidad era un hecho insólito para la sociedad de su tiempo, hecho que, por su carácter extraordinario, fue ampliamente recogido en la prensa.
Las dificultades no acabaron con la autorización para estudiar una carrera universitaria. Inicialmente, se les prohibía asistir a las clases presenciales en el recinto universitario, para poder estudiar tenían que hacerlo en sus domicilios con profesores particulares y solicitar un permiso especial al Ministerio de Fomento (ministerio responsable de la educación) para examinarse.
Así fue, el menos en lo concerniente a asistir a clase, hasta 1875 cuando el catedrático de Terapéutica de la Universidad de Barcelona, Narciso Carbón, admitió en su aula a la primera mujer en iniciar los estudios, Elena Masera. No obstante, las convenciones de la época impidieran que se pudiera sentar con sus compañeros, tuvo que ocupar un asiento especial en la tarima junto al profesor.
Cuando acabaron sus estudios, solicitaron el correspondiente permiso al Ministerio para poder realizar el examen de licenciatura. Las autoridades se asustaron, el régimen político que propició la autorización para que pudieran estudiar había cambiado, el Gobierno de la Restauración no estaba por la labor de que las mujeres accedieran a la Universidad y, como no existía un procedimiento específico para conceder el permiso, recurrieron a la práctica habitual cuando una autoridad no quiere, o no considera adecuado, dar una respuesta: el Silencio Administrativo, silencio que duró tres años. La autorización para que las tres pioneras pudieran realizar el examen de licenciatura y de doctorado llegó en 1882, y llegó acompañada de la prohibición de nuevos ingresos de mujeres en la Universidad. Solamente se permitió acabar la carrera a aquellas que ya la estaban cursando cuando se prohibió, nuevamente, el acceso a las mujeres a las Facultades.
Esto ocurrió porque la Real Orden que autorizaba a las tres estudiantes a examinarse de los grados de Licenciatura y de Doctorado se había publicado como una excepción para dar una salida a aquellas mujeres que se habían incorporado a las Universidades, al tiempo que prohibía taxativamente la incorporación de nuevas alumnas a las Facultades españolas.
Esta situación se mantuvo hasta que en 1888 se volvió a admitir a las mujeres en las universidades como alumnas privadas que requerían, nuevamente, de un permiso especial para su inclusión como alumnas oficiales. Esta nueva disposición estuvo en vigor doce años más hasta que en 1910, ya con el nuevo rey Alfonso XIII, el Ministerio de Instrucción Pública publicó una Real Orden autorizando a las mujeres a matricularse en igualdad de condiciones que los hombres sin necesidad de autorizaciones especiales y pudiendo asistir a clase como un alumno más.
Esta es la historia de estas tres pioneras, grandes luchadoras que consiguieron, contra viento y marea, sus objetivos.
María Elena Maseras Ribera nació en 1853 en Vilaseca de Solcina (Tarragona) en una familia de médicos.
Fue la primera mujer en iniciar los estudios de Medicina después de que la Real Orden del rey Amadeo I autorizando los estudios universitarios de las mujeres. Se matriculó en el curso 1872-1873 en la Universidad de Barcelona.
La autorización real le facultaba para estudiar Medicina, pero no para asistir a clases presenciales en la Universidad, en consecuencias tuvo que recibir clases particulares en su domicilio, asistiendo a la Facultad solo para examinarse. Así fue hasta 1875 cuando el catedrático de Terapéutica de la Universidad de Barcelona Narciso Carbón, la admite en su aula, pero no pudo sentarse entre sus condiscípulos, le habilitaron un asiento especial en la tarima al lado del profesor.
Elena también fue la primera mujer en terminar los estudios en 1878 y siguiendo lo legislado, solicitó el permiso correspondiente al Ministerio de Fomento para realizar el examen de licenciatura, la solicitud la curso en febrero de 1879, pero las circunstancias políticas habían cambiado y el ministerio no contestó hasta junio de 1882.
La autorización para examinarse le llegó el 1º de octubre de 1882, tres años y ocho meses después de su solicitud. Autorización que le fue concedida, sin ninguna explicación, más tarde de las respectivas autorizaciones correspondientes a los otras dos pioneras, Dolores Aleu y Martina Castells, a pesar de que estas terminaron sus estudios entre uno y tres años más tarde. Esta circunstancias impidieron que Elena pudiera unir a su ya reconocimiento de ser la primera mujer en iniciar los estudios universitarios en España, la de ser la primera licenciada universitaria del país.
Se examinó el 25 de octubre obteniendo una calificación de sobresaliente.
Durante el tiempo transcurrido entre la terminación de los estudios de Medicina y la autorización para el examen de grado, Elena desanimada por el retraso burocrático y cansada de esperar, terminó los estudios de Magisterio y empezó a trabajar de maestra. Después de obtener la licenciatura de Medicina, Elena no abandonó su trabajo de maestra y nunca practicó la medicina.
Fue la primera mujer en iniciar y terminar los estudios de Medicina, pero la tercera en obtener la licenciatura.
Ejerció la enseñanza en varias localidades. Murió en Mahón en 1905.
Dolores Aleu Riera nació en 1857 en Barcelona en una familia de la burguesía catalana.
Aunque empezó sus estudios de Medicina más tarde que Elena Maseras y acabó sus estudios un año más tarde que esta, consiguió ser autorizada a realizar el examen de licenciatura antes que Elena por lo que logró ser la primera licenciada en Medicina de España y también la primera en obtener el grado de doctora.
Inició sus estudios en el curso 1874-1875 con la edad de 17 años y los acabó en 1879 con un brillante expediente. Durante su carrera tuvo que trasladarse a Valencia por un problema familiar, obtuvo permiso para continuar sus estudios y el curso 1874-1875 lo realizó en la Universidad esta ciudad.
Solicitó el preceptivo permiso para poder examinarse para la licenciatura en junio de 1880, recibió la autorización en abril de 1882 y realizó el correspondiente examen el día 20 del mismo mes. Obtuvo la nota de sobresaliente y consiguió ser la primera mujer licenciada en España.
Había solicitado la autorización para examinarse del doctorado en octubre de 1881, antes de tener la autorización para el examen de licenciada. Recibió, al mismo tiempo, la autorización para el examen de licenciatura y de doctorado.
Se examinó para obtener el grado de Doctor en la Universidad Central de Madrid, única Universidad autorizada a otorgar este grado, el 6 de octubre de 1882. No solo fue la primera doctora española, sino que, durante mucho tiempo, junto con Martina Castells, las dos únicas de España.
Después de una vida dedicada a la profesión médica y a la divulgación orientada a la mejora de la calidad de vida de las mujeres, Dolores murió en Barcelona en 1913.
Martina Castells Ballespí nació en 1852 en Lérida en el seno de una familia de médicos, lo fueron: su abuelo, su padre y dos hermanos.
Empezó sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona el curso 1875-76. Los terminó en 1891. Solicitó la autorización para realizar el examen de licenciatura antes de terminarlos. En la misma fecha que Dolores, recibió la autorización Ministerial y se examinó 5 días más tarde que Dolores, el día 25 de abril de 1882.
Se matriculó en la Universidad Central de Madrid para cursar las asignaturas de doctorado y se examinó, aprobando, tres días más tarde que Dolores, el día 9 de octubre de 1882.
Se especializó en Pediatría, se casó con el médico militar Antonio Constanti, el matrimonio se estableció en Reus, ciudad donde murió con 31 años como consecuencias de los problemas surgidos en su primer embarazo, en enero de 1884.
Joaquín de la Santa Cinta, Autor de «50 héroes españoles olvidados»
Para saber más:
- Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia.
- Col-loquis i sessions cientifiques: Any Doctora Aleu 2013. Col-loqui en col-laboració amb el COMB. Edelmira Domènech LLaberia. Revista de la Real Academia de medicina de Cataluña, Volumen 29, número 2 abril-junio 2014-ISSN: 1133-328666.
- O .de 18 de octubre de 1871. Gaceta de Madrid de 19 de octubre de 1871.
- Aportacio al coneixement de la doctora Dolors Aleu i Riera, Metgessa catalana (1857-1913). Judit Camps i Lasa/ Marta Casasus i Farré.
- La Crónica de Badajoz. núm. 612 de 13 de julio de 1872.
- La Correspondencia de España. Diario Universal de Noticias. Núm. 5339 de 10 de julio de 1872.
- La educación de la mujer según las primeras doctoras en medicina de la universidad española, año 1882. Consuelo Flecha Gracía.
- Castells i Ballespí, Martina. Lleida 1852- Reus 1884. Médico. Galería de Científicos Catalanes.
- 135 Presidentes del Ejecutivo en la decadencia española (1781-1902. Joaquín de la Santa Cinta.
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