Hoy, la Medición del Arco de Meridiano y la comprobación de la forma del Globo Terráqueo (1735-1746) por los marinos y científicos españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa (I)

Jorge Juan y Antonio de Ulloa, marinos y científicos españoles, formaron parte de la primera expedición científica hispano –francesa al Virreinato de Perú, a la Real Audiencia de Quito, para medir un grado del arco del meridiano terrestres en la zona ecuatorial y así, poder determinar la forma y dimensiones del Planeta Tierra.
Los griegos concebían la Tierra como un esfera, pero no sabían sus dimensiones. Si la Tierra era un esfera, conocer sus dimensiones de forma matemática resulta ser un problema sencillo, bastaría elegir un meridiano cualquiera y medir el ángulo central correspondiente a la longitud de un arco de dimensión determinada de la circunferencia terrestre. Éste es el método de cálculo que empleo por Eratóstenes de Alejandría el año 240 a.C.
Eratóstenes era natural de Cirene, una ciudad griega situada en la actual Libia. Estudiando en la Biblioteca de Alejandría descubrió un papiro en el que puedo leer que en la ciudad de Siena (actual Asuán, situada muy próxima al Trópico de Cáncer), al mediodía del solsticio de verano (21 de julio en el calendario actual), una vara clavada en la tierra verticalmente no producía sombra.
En cambio, observó que, en Alejandría, el mismo día y a la misma hora, la sombra que proyectaba la torre formaba un ángulo de unos 7º con respecto a la vertical. Asumiendo que el sol estaba muy lejos y que, en consecuencia, sus rayos llegaban a la tierra de forma paralela; si la Tierra fuese plana la sombras proyectadas tendrían que formar ángulos iguales, como no era así, dedujo que la tierra no era plana; es más, como conocía la distancia entre ambas ciudades, pudo, trigonométricamente, calcular la longitud de la circunferencia de la Tierra en unos 250.000 estadios (aproximadamente 40.000 km) y, además, la distancia de ésta al Sol.
Durante el Siglo XVII, los geógrafos europeos empezaron a sospechar que la Tierra no era esférica, que tenía la forma de un elipsoide de revolución. Lo que dio lugar a una polémica entre los estudiosos, disputa que se agudizó en el siglo siguiente.
En 1666, el ministro francés Jean Baptiste Colbert creó la Academia de Ciencias de Paris como foco de saber astronómico y geodésico con el objetivo de conseguir la hegemonía en estos temas.
Las primeras mediciones del arco del meridiano, realizadas a finales del Siglo XVII, confirmron que la Tierra no era una esfera, más bien era un elipsoide. Entonces, la controversia se centró en si era un elipsoide achatado por los polos (teoría defendida por Isaac Newton y la escuela de pensamiento inglesa) o achatado por el ecuador (teoría defendida por Giovani Doménico Cassini y René Descartes y la escuela francesa). El choque entre ambas posiciones acabó contaminando los debates académicos con posiciones nacionalistas.
Para terminar de aclarar la cuestión, la Academia Francesa propuso la realización de dos expediciones para medir la longitud de un grado del meridiano terrestre: una lo haría en las regiones árticas, próximas al polo Norte, y otra en la zona ecuatorial. La primera estaría formada por el francés Pierre Louis Moreau de Maupertuis y el físico sueco Anders Celsius, entre otros matemáticos y astrónomos.
Para la segunda había que elegir un lugar lo más cercano posible al ecuador. Después de descartar lugares de Asia, África y Sudamérica por distintos motivos (zonas muy montañosas y sin caminos; habitadas por pueblos salvajes, etc.), se decidió que el mejor lugar para llevar a cabo la medición era las proximidades de la ciudad de Quito, en el Virreinato de Perú. Como era territorio español, hubo que convencer a la Corte de Madrid para que concediera el pertinente permiso para que accedieran a aquellas zonas coloniales españolas unos extranjeros quienes podían adquirir conocimientos que podían ser útiles para su propio país.
El área elegida era la comprendida entre las ciudades de Quito y Cuenca, situadas respectivamente en las coordenadas: 00 14´S, 78º 30´ W y 2º 53´51´´S, 79º 00´16´´W. Las mediciones se harían siguiendo la dirección norte-sur sobre el meridiano de Cuenca.
Con la aprobación del Consejo de Indias, se concedió la autorización con la condición de que dos científicos españoles participaran en todas las operaciones para facilitarlas, suplir la falta de cualquier académico y, en caso necesario, poder llevarla a cabo ellos solos.
Se ordenó elegir a los dos mejores oficiales de España. El ministro José Patiño decidió nombrar a dos jóvenes cadetes de la prestigiosa Real Academia de Guardias Marinas, Academia que el mismo había creado pocos años antes. Inicialmente fueron elegidos los guardias marinas José García del Postigo y Jorge Juan, pero el primero se hallaba embarcado y fue sustituido por Antonio de Ulloa.
Jorge Juan y Santacilia había nacido en Novelda (Alicante) en 1713. Antonio de Ulloa y de la Torre-Guiral había nacido en Sevilla en 1716. Tenían en el momento de ser elegidos para la expedición 21 y 18 años respectivamente. Ambos eran dos jóvenes cadetes ilustrados expertos en matemáticas y astronomía. En la expedición, Jorge Juan sería el matemático y Antonio de Ulloa el naturalista. Para que no desentonaran con los expertos franceses ambos fueron ascendidos a tenientes de navío, esto significó que promocionaron de golpe cuatro grados en la escala de la Marina (alférez de fragata, alférez de navío, teniente de fragata y teniente de navío).
Su misión era más amplia que su participación en los trabajos propios de la expedición, además, debían vigilar que los componentes franceses no hicieran acciones de espionaje o comercio ilícito, ni que adquirieran datos sensibles que pudieran servir a su Nación en el futuro. Tenían que llevar un diario de viaje con todos los datos que se iban obteniendo en el trayecto: medidas físicas y cálculos astronómicos, estudios botánicos y de minerales, costumbres de los pueblos por donde pasaban y descripciones de los medios físicos y humanos para la defensa del territorio.
(Continuará)
Joaquín de la Santa Cinta, Ingeniero aeronáutico, Economista e Historiador






