Consideraciones sobre la impropia postura política del Presidente del Gobierno de España respecto a Venezuela y sobre el esfuerzo común de tantos para rescatar a Julen. Sirvan estas letras como mi pequeño homenaje

Hoy quería reflexionar sobre temas importantes que afectan a Pozuelo. La seguridad, la limpieza, los comerciantes. Tu calle, la mía. Las infraestructuras, la cultura. El deporte.
Quería reflexionar sobre lo que hay, lo que debería haber y lo que me gustaría que hubiese en mi municipio. En el que vivo hace más de 15 años y soy feliz junto a mi familia.
Sin embargo he de reconocer que hay dos noticias de gran impacto nacional e internacional que me merecen una mínima reflexión sobre la política y la vida.
Por un lado, Venezuela, ese gran país donde la libertad no existe, donde la democracia es un sueño y donde los españoles miramos con cariño y esperanza para una vida mejor para nuestros hermanos venezolanos.
Venezuela está viviendo una crisis sin igual, que esperamos todos, se resuelva a favor de los venezolanos y la democracia.
Juan Guaidó es el presidente reconocido por la mayoría de estados democráticos del mundo. Al señor Maduro y sus formas antidemocráticas, corruptas y demagógicas de hacer política, le queda muy poco. Y todos nos unimos al grito de libertad para el pueblo venezolano.
Todos junto esperamos ansiosos la libertad de aquellos que fueron encarcelados por sus ideas políticas. Allí hay presos políticos, amigos. Allí si. Aquí, no.
Y, claro, España tenía que posicionarse. Y de izquierdas va la cosa. Venezuela está avanzando y la izquierda de nuestro país ruge. Bueno, unos más que otros. Y el presidente okupa socialista Pedro Sánchez ha vuelto a hacer el ridículo. Primero, poniéndose de perfil. Después exigiéndole a Maduro elecciones en un plazo de ocho días y respondiéndole éste que las convoque Sánchez que perdió en España. Y ahora, parece, que le molestó a Sánchez las palabras del dictador Maduro y quiere ser “más papista que el papa”, llamándole tirano y radicalizando su postura frente a Maduro pero negándose a firmar la demanda contra Nicolás Maduro en la Haya, como sí han hecho otros países.
En definitiva, Pedro Sánchez está usando una crisis internacional que afecta a la libertad de cientos de miles de venezolanos, que afecta a su democracia, a su estabilidad como país y a sus recursos, sólo por imagen.
Si, por imagen. Tenemos un presidente del Gobierno que actúa por imagen. Está tan por los suelos la percepción que tenemos de él que si Pedro Sánchez estuviera actuando en la crisis venezolana, como le pide el cuerpo, saltaría a posicionarse al lado de sus “colegas” de Podemos e iría contra Juan Guaidó.
Este es el gran presidente que okupa su tiempo okupándose de sí mismo y olvidándose de las personas. No me extraña que su señora haya decidido esconderse y no aparecer en los últimos días. ¿50? Normal.
Y aquí tenemos al gran ejemplo de esta nueva política que representaban Pablo Iglesias, Albert Rivera y Pedro Sánchez hace sólo tres años. Esta nueva política que ha llevado incluso al “guay” de Rivera a presentar a los Consejeros andaluces que ha nombrado un Presidente electo. Algo inaudito. Pero muy típico de esta new politics.
Ante este escenario político, uno de postureo constante y otro preocupante por lo que defiende, por lo que calla y por lo que publica.
Como afiliada del Partido Popular, me siento muy orgullosa de que mi partido no hubiera tardado ni medio segundo en posicionarse a favor de la democracia. De la libertad. Y del cambio en Venezuela.
Pero es que unos tienen principios y otros…
Sin embargo, hoy me siento más orgullosa, si cabe, de ser española.
Y con ese orgullo me voy de Moncloa a Totalán. Y miro hacia el Norte. Asturias. Y miro a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Y miro a sus familias. Y a la grandeza de los voluntarios. De los españoles. Un país encogido ante una tragedia que se llevó la corta vida de Julen.
Pero todos los españoles de bien. Nos unimos. Juntos empujábamos esas máquinas, cavábamos los túneles o picábamos piedra.
Qué ejemplo de país, amigos.
Y todos los que creemos en Dios, orábamos por el pequeño Julen. Y a pesar de que pasaban los días, no desfalleció nadie. Aunque, desgraciadamente la realidad nos rompió a todos. Julen voló. Y su familia, amigos, voluntarios… ya no tienen consuelo.
En política es sano reconocer la grandeza de los que actúan movidos por la solidaridad. El Congreso de los Diputados guardó un minuto de silencio el lunes pasado en recuerdo de Julen Roselló. Reconociendo la profesionalidad del equipo de rescate y ensalzando la solidaridad ciudadana.
Y yo, desde mi Rincón. También quiero sumarme a ese sentir y reconocimiento que personificó Ana Pastor como Presidenta del Congreso de los Diputados.
D.E.P. pequeño.
Gracias.
Yolanda Estrada






