La alcaldesa Tejero no tiene pudor: Agobiada por su ‘política de la chuminada’, se refugia en unos indicadores de transparencias poco/nada creíbles para presumir de algo. Como Quislant

Reconozco que me ha sorprendido. No me lo esperaba. Creía que la alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero era seria y que no usaría, por mal que le fuese, argumentos políticos sin credibilidad ninguna. Pero, oiga, esta alcaldesa hace de la necesidad virtud y a alguien de su equipo se le ha ocurrido vender la transparencia de su Gobierno.
Y es que, como la situación de la señora Tejero está marcada por circunstancias difíciles, convierte esas circunstancias en catalizadores para su crecimiento personal y profesional.
(Como hacía Quislant. Incluso, como hace Sánchez. Si la cosa viene mal, como grandes prestidigitadores que son, se sacan de la chistera la solución de sus males)
La alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón tiene las manos atadas presupuestariamente este año. Ya veremos si no las tiene atadas también a lo largo de toda la legislatura. No por su culpa, ya lo sabemos, aunque ella, al no denunciar a nadie, asume eses problemas. Pero es lo que hay, amigo mío. Y cómo lleva un año de Gobierno de chuminada en chuminada, ha tenido que hacer de esa necesidad virtud.
Necesitaba vender algo importante. Lo que fuese. Mi reino por una idea barata. Y, como digo, a alguien se le ha ocurrido hacer lo que hacía Susana Pérez Quislant: Vender que el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón es reconocido por su alto nivel de transparencia… Hala. Somos la repera… Y al que le pese que se joda.
Y, además, lo hace basándose en dos índices absolutamente desprestigiados como son el Sello Infoparticipa de la Universidad Autónoma de Barcelona y de Dyntra, una plataforma colaborativa que, teóricamente, estudia la transparencia en las webs de distintas organizaciones.
Dos organizaciones, dicho sea de paso, nacidas a la sombra de las leyes de Transparencias del Estado o de las Comunidades Autónomas. Negocio. En catalán, “Negoci”. “La pela es la pela”.
El panorama de leyes sobre transparencia ha permitido la creación de asociaciones, empresas y hasta rankings para ayudar a los alcaldes a vender su transparencia.
Pero la realidad es que no investigan la transparencia de esos ayuntamiento sino que, como en el caso de Dyntra (Dynamic Transparency Index) son los propios consistorios los que suben y actualizan sus indicadores, para así ir mejorando su puntuación y posición en el ranking o clasificación… Un camelo.
“El que apunta y pierde es porque quiere”, decían los viejos jugadores de dominó en mi pueblo. Y si el que aporta los datos a Dyntra es el Gobierno de Pozuelo, ya me contarán qué datos terminarán saliendo.
Este es el Manual-de-Usuario-Dyntra por si alguien quiere entrar y votar…
Esto, señora mía, carece de credibilidad. Y no lo digo yo solo. Lo dicen los expertos. “La oficialidad la dan los participantes en la encuesta”, manda güevos…
Qué la alcaldesa Tejero presuma de transparencia del Consistorio de Pozuelo ha subido 23 puestos, pasando del puesto 31 en 2022 al octavo lugar en 2024, es una broma. De muy mal gusto.
Tan de broma es la cosa que da al Ayuntamiento un presupuesto de 110 millones, que corresponden al año 2020…

Es acojonante. No me extraña que Tejero esté perdiendo credibilidad por un tubo…
Pasa lo mismo con los del Sello Infoparticipa de la Universidad Autónoma de Barcelona (qué gente más lista llamándole Sello) aunque, en este caso, la milonga está basada en 52 indicadores específicos, mediante los que se recaban datos personales y profesionales de los alcaldes y miembros de las corporaciones locales; información de las actas de los plenos; de los acuerdos alcanzados en las Juntas de Gobierno e información sobre el patrimonio y los concursos públicos de los ayuntamientos, entre otros.
Vamos, cosas sencillitas que aparecen obligatoriamente en todas las web municipales. Estaría bueno que no estuviesen… Pero todo superficialmente. Muy superficialmente. Espumeando. Y todo, además, pillado con mecanismos telemáticos. Programados.
Este “sello” que los catalanes le han dado al Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón y que ha recogido el “enriquito” concejal de Administración Digital (y otras yerbas) Manuel Moreno encima es ridículo…
Si observan la foto ilustrativa, verán que el reconocimiento al Ayuntamiento pozuelero corresponde a 2023… Para mear y no echar gota. En 2023, medio año fue de Quislant y los catalanes no debieron ir a la información presupuestaria del año 2022, cuya liquidación se ha aprobado en 2024… La tenían escondido en la boca de un lobo y la pasta es la base de toda transparencia.
Y no le cuento, amigo lector, lo que pasó en el otro medio año de 2023 que fue de Tejero con los Reconocimientos extrajudiciales de créditos… Un escándalo que ya veremos cómo se las maravillarán Lucy Molares y Menchu Miralles o el Sr. Lobo para liquidar el presupuesto, precisamente, de 2023.

Un escándalo es poco. Es un ridículo de aurora boreal.
Y el problema es que esto no es gratis… A los catalanes creo que los trajo el Gordo Oria. Pagando, claro. Supongo que a Dyntra también. Aunque, a veces, lo caro no es el dinero que cuesta sino el uso de los datos o del nombre de Pozuelo de Alarcón que, muchas veces, rinde económicamente más que el dinero.
¿Qué necesidad tenías, Paloma, de publicar esto?
¿Quién te quiere tan mal como para aconsejarte esta barbaridad política?
¿Tan perdida estás como para ponerte en ridículo?
En fin, Paulita…
Disfrutemos lo votado…
Amén.
El Capitán Possuelo






