La donación de médula ósea puede salvar muchas vidas pero su importancia no es muy difundida y es necesario que se haga el esfuerzo de divulgarla. Un artículo del doctor Juan José Granizo

Antes de que el popular tenor José Carreras enfermara de leucemia, la donación de médula ósea era una completa desconocida en España para el gran público.
Fue entonces cuando descubrimos que una enfermedad mortal como la leucemia podía tener cura gracias a un tratamiento casi milagroso: el trasplante de médula ósea, técnicamente llamado trasplante de precursores hematopoyéticos.
Aunque han pasado 30 años desde la recuperación de Carreras, lo cierto es que la donación de médula ósea sigue siendo la hermana pobre de los programas de donación en España.
La médula ósea es un órgano vital: ni más ni menos que es la encargada de producir las tres estirpes celulares que componen la sangre: los glóbulos rojos, las plaquetas y los glóbulos blancos o leucocitos. Estas tres familias celulares se originan de los mismos precursores hematopoyéticos.
Su nombre se debe a que se encuentra situada en el interior esponjoso de los grandes huesos del organismo, en especial en los huesos de la pelvis, los huesos largos, vértebras y costillas.
Al amparo de esta sólida protección se fabrican las células que nos defienden de las infecciones, las que nos permiten coagular la sangre y las que transportan el oxígeno a los tejidos.
Es un órgano extraordinariamente activo y muy sensible a los tóxicos, especialmente a algunos fármacos como los quimioterápicos.
No debe confundirse la médula ósea con la médula espinal, que es el tejido nervioso que conecta el cerebro con el organismo y que está alojada en un canal dentro de la columna vertebral.
Algunas de las enfermedades de la médula ósea son potencialmente mortales en un corto periodo de tiempo: es el caso de las leucemias, los linfomas, el mieloma, los síndromes mielodisplásicos y algunas inmunodeficiencias congénitas.
Por la vulnerabilidad del tejido original a la quimioterapia, también algunas de éstas enfermedades son tratables con quimioterapia, aunque el riesgo de que la enfermedad rebrotara era muy alto.
Lo cierto es que el trasplante de médula se ensayó por primera vez en 1957 y aunque resultó un completo fracaso por el rechazo a un tejido extraño, el potencial curativo que demostró sirvió para que a partir de los 70 se iniciara una nueva era en el trasplante que ha demostrado ser un rotundo éxito para la medicina moderna.
En esencia, el tratamiento consiste en la destrucción completa de la médula ósea enferma del paciente empleando dosis contundentes de quimioterapia para luego transfundir en la sangre estos precursores hematopoyéticos que anidan en la médula e inician de nuevo la producción de células sanguíneas.
Dicho así, parece fácil, pero no lo es.
Buena parte del éxito depende de que la nueva médula ósea sea compatible con el receptor, ya que a partir de ese momento la inmunidad, toda defensa contra la infección, depende de la médula donada.
Aproximadamente el 75 % de los pacientes que necesitan un trasplante de médula no tienen un familiar compatible y su única esperanza de supervivencia consiste en encontrar un donante compatible.
Cuando se detectó la leucemia de Carreras, el sistema de donaciones de médula en España era inexistente, de ahí que el tenor necesitaría buscar un donante donde la red ya estaba implantada.
Pero el ejemplo de Carreras demuestra como el procedimiento puede salvar la vida del paciente, con una excelente calidad de vida y supuso el inicio de los primeros bancos de donantes impulsados por la Fundación que el barcelonés creó tras su recuperación.
El sistema de donaciones español es de ámbito nacional, de acceso gratuito y equitativo para los ciudadanos que necesiten una donación, pero descansa en la voluntariedad de la donación.
Para donar médula hay que hacer una extracción de sangre donde se identifica su compatibilidad con los potenciales receptores y firmar un consentimiento de donación, que puede ser revocado en cualquier momento.
Si su médula fuera necesaria para un receptor compatible, el banco de donantes de su Comunidad Autónoma se pondrá en contacto con usted para proceder a la extracción de la médula en un hospital.
Según el tipo de donación que necesite el enfermo, la extracción de los precursores hematopoyéticos se puede hacer de dos maneras: mediante la introducción de una aguja en la médula ósea de la pelvis, lo que se hace con anestesia local o bien extrayendo sangre tras haber inyectado unos días antes un medicamento que estimula la producción de las células precursoras.
Pueden ser donantes de médula ósea todas las personas sanas de 18 a 55 años, que firmen un consentimiento.
Si quieren consultar más información pueden dirigirse a esta dirección web
http://www.comunidad.madrid/servicios/salud/donacion-medula-osea.
El trasplante de médula ha conseguido resultados milagrosos. Pero depende de personas altruistas y generosas que quieran seguir donando unas pocas células que son capaces de salvar una vida.
La de un tenor de fama mundial, o la suya.
Juanjo Granizo, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública






