Morir por España: Otro combate contra los piratas filipinos (1851) en Calamianes, bajo el mando del Alférez de Navío Claudio Montero

No habían pasado dos meses desde la expedición de castigo contra los piratas de la isla de Joló en febrero de1851, cuando en el mismo escenario, el mar de Joló, algo más al norte, en la provincia española de Calamianes, tuvo lugar otro sangriento encuentro con los piratas que infestaban los mares filipinos y que tantos quebraderos de cabeza dieron a las autoridades de la colonia. La pujanza de la piratería de la zona había hecho que en alguna ocasión Manila llegara a ser sitiada por los piratas, había veces que desde el mar de Mindoro los piratas mandaban más que el capitán general.
La provincia de Calamianes era una de las 35 que componían el archipiélago filipino, era un aparte de las islas llamadas Visayas. De las dificultadas que originaba el control de la zona da idea la necesidad que se tuvo de construir un fuerte en la isla en fecha tan temprana como 1667, el llamado fuerte de la Fuerza de Santa Isabel.
El combate tuvo lugar el día 3 de mayo al amanecer cuando una flotilla de fuerzas sutiles españolas compuesta por cinco falúas de la División de Calamianes, mandadas por el alférez de navío Claudio Montero, al poco de zarpa de la isla de Paragua, divisaron a cuatro pancos a los que interceptaron. El panco es una embarcación filipina de cabotaje que lo mismo se destinaba al comercio que a la piratería.
Como los pancos podían ser piratas dado el gran número hombres que lo tripulaban, los mercantes tenían mucha menos dotación, el jefe de la escuadrilla ordenó zafarrancho de combate. Se la pidió la documentación, respondieron que eran buques de Joló y que no disponían de ella lo que contribuyó a aumentar las sospechas del comandante de la flotilla. Se ordeno que transbordaran a la falúa del alférez de navío a los cuatro capitanes, como se resistían se dio la voz de apunte, cediendo finalmente a ser transbordados tres individuos.
Conociendo que los trasbordados no eran los capitanes, se le intimó a la rendición y como era evidente que se preparaban para combatir, el comandante de la flotilla se adelantó ordenando romper el fuego, siendo respondido inmediatamente por los piratas. El fuego continuó muy vivo durante unos diez minutos produciendo muchos destrozos en el enemigo y tres muertos y varios heridos entre los españoles.
Sin embargo, en ese momento ocurrió lo inesperado, la falúa N.º 2, que era la que había comenzado el fuego, voló por los aires porque un disparo enemigo incendió el repuesto de municiones que, a su vez, se corrió hasta la santabárbara produciendo dos explosiones que produjeron su hundimiento en un breve plazo. Los restos proyectados en llamas pusieron en peligro a la falúa N.º 42 que se incendió. El incendio fue contralado por su tripulación e inmediatamente se pusieron a salvar a los restos de la tripulación del barco hundido que habían caído al agua e intentaban ponerse a salvo.
Estos hechos enardecieron a los piratas al tiempo que irritaron tanto a los españoles que decidieron pasar al abordaje de los pancos. La falúa N.º 25 inició el asalto con su comandante Severo López de Roda y el teniente de infantería José Llobregat a la cabeza, después de una descarga de fusilería que puso fuera de combate a los artilleros del panco, espada en mano saltaron a la cubierta de la embarcación enemiga siendo inmediatamente aislados y rodeados por muchos piratas, consiguieron sostenerse sobre la cubierta apoyándose mutuamente hasta ser rescatados por el resto de la tripulación, aunque ambos resultaros heridos, poco después consiguieron apoderándose del barco enemigo.
El comandante de la flotilla con la falúa N.º 40 procedió a abordar otro de los pancos con el apoyo de la N.º 34. Apenas encontró resistencia pues más de la mitad de los miembros de la tripulación enemiga estaba tendida, muerta o malherida, sobre la cubierta como consecuencia del fuego anterior, el asalto solo costó un herido a las fuerzas españolas.
La N.º 42, después de terminar de recoger a los supervivientes de la embarcación hundida, abordó a otro panco, aunque en este caso el peligro fue mayor, los piratas, viéndose perdidos prendieron fuego a su propia pólvora para llevarse consigo a los atacantes.
El cuarto pango, que era más pequeño y con menos tripulación, siguió la misma suerte que los anteriores. Mientras se combatía en los otros barcos enemigos, un par de piratas de esta última embarcación enemiga se dedicaron a matar y mutilar a los cautivos que transportaban para impedir su liberación por las fuerzas españolas.
La victoria, aunque completa, fue costosa por la voladura de la falúa N.º 2. Se calcularon unos 100 muertos del enemigo, y otros tantos prisioneros, se recuperaron algunos cañones y un panco, el resto de barcos enemigos estaban en tan malas condiciones después del combate que se procedió a incendiarlos y hundirlos. Se consiguió liberar a 13 mujeres y a varios niños cautivos.
Las bajas españolas fueron: 13 muertos, dos oficiales muertos en la voladura de la falúa N.2º, un marinero, siete grumetes, un soldado de Infantería de Marina y dos pajes; 16 heridos, dos oficiales de la falúa N.º 20, un patrón, un marinero, ocho grumetes y cuatro soldados
Después de realizar una búsqueda en las proximidades sin encontrar vestigios de los náufragos de la falúa N. º2, la flotilla se retiró al lugar donde había pernoctado la noche anterior. Los prisioneros hechos en el combate fueron fusilados ya que, debido a la poca capacidad de las falúas, hacía imposible conservarlos a bordo. Solo se pudieron acomodaron a bordo los heridos y los cautivos rescatados.
La relación de los muertos es la siguiente:
Alférez de navío Fermín Otarola Rubalcaba, comandante de la embarcación hundida.
Segundo médico de la Armada José Madrid Sánchez.
Marinero Mamerto Ramírez.
Grumetes: Pedro Dionicio.
Mateo Villanueva.
Binancio Mendoza.
Juan Baza.
Benigno de los Reyes.
Juan Bartolo.
Simón de los Santos.
Granadero de Infantería de Marina Teodoro de la Cruz.
Pajes: Enrique
Hilario
Joaquín de la Santa Cinta
Para saber más:
- Revistas de Historia Naval N.º 44 y $7
- Internet






