Presidentes del Consejo de Ministros durante el Reinado de Isabel II: Luis González Bravo y José Gutiérrez de la Concha fueron los últimos

Luis González Bravo (en la foto)
Luis González Bravo y López de Arjona, gaditano, nacido en Cádiz en 1811 y muerto en el exilio en Biarritz (Francia) a los 70 años, en 1871. Periodista e intelectual español, Académico de la Lengua. Político liberal exaltado, líder de la facción extremista y nacionalista del partido progresista, acabo su vida en el exilio habiéndose adherido al carlismo. Capitán de la Milicia tomó parte en los sucesos de 1940 que significaron el fin de la Regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. Como abogado asumió la defensa del general Diego de León. Dos veces Ministro de Gobernación, embajador en Lisboa y Londres, Presidente del Consejo de Ministros durante el reinado de Isabel II en dos ocasiones.
En la segunda ocasión fue nombrado Presidente del Consejo de Ministros el día 23 de abril de 1868, 24 años después de su dimisión en 1844. En esta segunda época, su mandato no llegó a durar 4 meses, acabó el 19 de agosto del mismo año cuando fue destituido por la Revolución de Septiembre que acabo con el reinado de Isabel II.
González Bravo era un hombre duro que había trabajado codo con codo con Narváez como Ministro de Interior. Un civil que empleaba mano dura pero sin el prestigio y la autoridad de la que disfrutaba Narváez. Además, los sucesos de la noche de San Daniel habían acabado con el poco prestigio que le quedaba. Muertos Narváez y O´Donnell, y con los principales generales pasados al progresismo como Prim, Serrano o Dulce, la soledad política de la Reina era total. En ésta tesitura, eligió como nuevo Presidente al Ministro de Gobernación reforzando aún más el giro autoritario del Gobierno.
El Gobierno se presentó en las Cortes como un gobierno de resistencia a todas las tendencias revolucionarias.
Cerró las Cortes el 20 de mayo de 1868 y mandó detener y desterrar a los principales generales del partido unión liberal como: Francisco Serrano, Domingo Dulce, Fernando Fernández de Córdova entre otros.
La respuesta de los coaligados en el pacto de Ostende fue el pacto de Bruselas, de 30 de julio de 1868, en el que se ratificaron los objetivos de Ostende.
En julio de 1868, el Gobierno promulgó un decreto por el que se desterraba de España al duque de Montpensier y a su esposa, la hermana de la Reina, Luisa Fernanda de Borbón. Se sospechaba que aspiraba al trono una vez estuviese vacante por el triunfo del pronunciamiento que se estaba preparando. Era el candidato de los unionistas y la decisión del Gobierno hizo que más militares se unieran al movimiento.
El frente revolucionario ya estaba formado con los progresistas, unionistas y demócratas. Su propósito común era derribar la Monarquía de Isabel II. La coalición no era solida por la desconfianza mutua entre los participantes, pero era necesario el concurso de todos para derribar a la Reina. En frente, el partido moderado estaba destrozado después de las políticas llevadas a cabo por Narváez y por González Bravo, su fracaso significo el fracaso de la monarquía.
El 16 de septiembre llegaba a Cádiz el General Prim procedente de Londres, dos días después, el día 18, se sublevaba el Almirante Juan Bautista Topete al frente de la Armada. Al día siguiente, el día 19, llegó de Canarias, donde estaba desterrado, el General Serrano y el resto de los Generales unionistas comprometidos. En los días siguientes el levantamiento se fue extendiendo por toda España.
El mismo día 19, el Presidente del Consejo de Ministros aconsejó a la Reina Isabel su sustitución por un Presidente militar para hacer más eficaz la lucha armada contra los sublevados. La Reina estaba veraneando en San Sebastián y allí la acompañaba el Presidente del Consejo.
González Bravo dimitió para facilitar la realización de su consejo el mismo día 19 de septiembre de 1868. La Reina nombró, ese mismo día, al General José Gutiérrez de la Concha como Presidente del Consejo de Ministros.
González Bravo acompañó a la Reina en su exilio a Francia, el 30 de septiembre de 1868, fijando su residencia en Biarritz con su familia. Se unió a los carlistas y murió tres años después de enfermedad coronaria.
José Gutiérrez de la Concha
José Gutiérrez de la Concha, Marqués de la Habana, argentino, nacido en Córdoba de Tucumán en 1809 y muerto en Madrid a la edad de 86 años, en 1895. Militar y político. Su padre, Juan Gutiérrez de la Concha, fue fusilado por los independentistas argentinos. Su hermano, Manual Gutiérrez de la Concha, Marqués del Duero, también fue militar.
Fue el último Presidente del Consejo de Ministros de Isabel II por lo que tuvo que exiliarse con la llegada del Sexenio Revolucionario. Volvió a la política después del golpe del General Pavía y fue nombrado senador vitalicio. Combatió en la Primera Guerra Carlista
Además de Ministro de la Guerra, Marina y Ultramar y tres veces Capitán General de la Isla de Cuba, fue nombrado Presidente del Consejo de Ministros por la Reina Isabel el 19 de septiembre de 1868. Su mandato duró unos días hasta el 3 de octubre del mismo año.
En su Gobierno mantuvo a los ministros del gobierno anterior y puso al frente del Ministerio de Gobernación al depuesto Presidente González Bravo.
Organizó un ejército en Madrid que envió a Andalucía a combatir la sublevación al mando del General Manuel Pavía y Lacy, Marqués de Novaliches.
El 28 de septiembre tuvo lugar la batalla decisiva entre las fuerzas sublevadas y las gubernamentales en el puente de Alcolea, provincia de Córdoba. Las tropas sublevadas, mandadas por el General Serrano, fueron las vencedoras. Al día siguiente la sublevación triunfaba en Madrid y el día 30 la Reina Isabel abandonaba España desde San Sebastián.
El Presidente del Consejo de Ministros presentó su dimisión el día 3 de octubre terminando toda resistencia de las fuerzas leales a la Reina. El día 8 de octubre se formaba un Gobierno Provisional presidido por el General Serrano y del que formaban partes el General Prim y el Almirante Topete. Con el triunfo de la Revolución de Septiembre de 1868, llamada La Gloriosa, se pudo fin al reinado de Isabel II después de 35 años y dos Regencias.
La Reina se instaló inicialmente en Pau, sur de Francia, hasta ver en que quedaba la revolución, pero al poco tiempo se fue a Paris. Tenía 38 años.
Antonio Cánovas del Castillo consiguió que renunciara a sus derechos dinásticos a favor de su hijo Alfonso y que renunciara a vivir en España. Murió en Paris a la edad de 71 años en 1904.
Después de su expulsión de España, pagó las canonizaciones de, entre otros: Antonio María Claret, María Micaela de Santísimo Sacramento, José Pignatelli, Joaquina de Vedruna, Soledad Torres Acosta, etc.
Joaquín de la Santa Cinta, Ingeniero aeronáutico, economista e historiador






