Tejero y Alba convierten el Debate sobre el Municipio en un ejercicio político-terapéutico al golpear a una oposición maniatada. Todo para tapar que la legislatura es ya un fracaso

Cuando terminé de ver el vídeo del Debate sobre el estado del Municipio del viernes pasado en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón (lo vi entero con un par) y pese a todas las notas que tomé, no supe por dónde empezar a escribir esta crónica sin llamar antes a mi abogado. El cuerpo me pedía marcha y eso que era lo habíamos contado en la previa…
Estaba tan indignado ante el espectáculo de ciencia ficción política que había visto que tuve que volver a las “valerianas”, como cuando el Atleti jugó la semifinal de la Champions…
Hacía tiempo que no tenía tantas ganas de repartir estopa…
Qué vergüenza, alcaldesa… Qué vergüenza política.
No estás a la altura política que se exige en esta ciudad…
Careces de la dignidad política que se le supone al cargo…
Pero fui prudente y esperé a que las valerianas hicieran efecto…
Y es que, amigos, hay debates sobre el estado de un municipio y hay debates sobre el estado de ánimo de un gobierno. El celebrado el viernes en Pozuelo de Alarcón pertenece claramente a la segunda categoría. Y, además, mostrando un ánimo perdedor.
La alcaldesa Paloma Tejero compareció ante el Pleno (sin bajarse del estrado porque había que gestualizar quien mandaba allí) como si estuviera cerrando una legislatura de éxitos incontestables hasta convertirlo en un acto de petardeo político en el que intentaba salvar los muebles.
Curiosamente, faltaban 3 concejales del Grupo Municipal Popular pero poco importaba, total no había que votar nada. De lo que se trataba era de humillar a la Oposición.
Una Oposición que cumplió su papel pero que cometió dos errores. La izquierda (PSOE y Más Madrid) atacó a Ayuso y Vox puso al PP de Pozuelo frente a su espejo con lo que facilitaron la justificación de Tejero y Alba a su fracaso político…
Y, como consecuencia, que se dedicaran a defenderse a tres centímetros de las humillaciones personales y, desde luego, jugando a diputados nacionales baratos.
Y es que, después de tres años de mandato, el balance presentado por la alcaldesa sonó más a programa electoral que a rendición de cuentas. Todo fueron anuncios, promesas, proyectos futuros y una larga lista de cosas que, supuestamente, llegarán en los próximos meses.
Resulta sorprendente que, cuando la legislatura entra en su tramo finalísimo, el discurso se centre en lo que se va a hacer y no en lo que se ha hecho.
Más que un Debate sobre el Estado del Municipio pareció un Debate de Investidura celebrado con tres años de retraso.
Tejero, en el colmo de la desvergüenza política, presentó la mini rebaja del IBI casi como una revolución fiscal. Pasaba del 0,425 al 0,40, el mínimo legal permitido, lo que apenas supone una diferencia de 25 décimas pero iba a ser un titular cojonudo…
Qué tomadura de pelo.
Veinticinco décimas de bajada cuando Tejero creó una Tasa de Basuras brutal, que tuvo que corregir por lo escandalosa que era, pero no tuvo lo que hay que tener para reducirla a algo testimonial, ya que era una imposición socialista.
Podía reducirla a testimonial por la autonomía financiera municipal que ostenta pero no lo hizo, sin embargo ahora nos anuncia que bajará el IBI 25 décimas. Un café con un churro. Uno solo.
Esto, por otra parte, alcaldesa solo favorece a los grandes tenedores de las grandes urbanizaciones. Ese 0,25% significa mucho para los grandes tenedores de pisos y chalets de lujo (que alquilan) y cuyo IBI es de mucho dinero. Y hasta aquí puedo escribir. Ya lo hice cuando lo bajó dos veces Susana Pérez Quislant.
Algo parecido ocurre con la eliminación del vado permanente. Una medida incluida en el programa electoral de hace tres años (punto 47) que llega cuando la legislatura prácticamente se está acabando. Es el chocolate del loro también aunque, eso sí, en lugar de bajar 25% como prometió y ahora lo suprime entero.
Es igual, sigue siendo el chocolate del loro y llega demasiado tarde para convertirlo en un gran trofeo de gestión.
Y como gran trofeo lo vendió Tejero en el Debate y, en prensa, lo están vendiendo como si fuese la “rehos…”
Qué poca vergüenza política. Qué poca.
Pero no fue eso solo. La alcaldesa sigue dedicando tiempo y recursos a iniciativas tan discutibles como el sistema de ADN para controlar los excrementos caninos. Proyectos costosos, llamativos y mediáticos que alimentan titulares pero que difícilmente responden a las grandes preocupaciones de una ciudad que sigue esperando respuestas claras sobre movilidad, planificación urbana, presión fiscal o servicios públicos.
En lugar de esta modernez, Tejero podría recuperar aquella “brigada de la caca de perros” que se inventaron Quislant y Oria, seguro que es más barato y eficaz aunque menos chic…
Y a nuestras gobernantas le va lo cursi…
Pero quizá lo más llamativo del debate fue su desconexión con la realidad política de Pozuelo. La alcaldesa evitó entrar en algunos de los asuntos más controvertidos de la legislatura y convirtió una sesión destinada a evaluar la situación del municipio en una sucesión de anuncios de futuro.
Aquí no pasa nada. Aquí no está la legislatura judicializada. Aquí a Tejero no se le han caído sus principales iniciativas. Aquí no ha cumplido son su contrato electoral. Esto es Jauja…
Pero la alcaldesa tuvo los santos bemoles de decir que ha cumplido ya el 90% de su programa electoral y anunciar cosas que tendría que haber solucionado hace 3 años.
Como las mentiras tienen las patas muy cortas, le echaremos cuentas en El Correo de Pozuelo…
Pero si la intervención de Tejero resultó decepcionante en la primera parte, la del portavoz popular Félix Alba estuvo rozando el esperpento todo el tiempo al convertir sus palabras en un ejercicio de boxeo parlamentario, muy cerca del insulto personal…
Eso sí, en plan “Killing Me Softly With His Song”, que diría Macarena Lora y cantaba Roberta Flack…
Lejos de aprovechar la ocasión para explicar la gestión municipal, dedicó su tiempo a atacar a la Oposición de manera inmisericorde y a trasladar el debate pozuelero al terreno de la política nacional.
Una estrategia sorprendente para un político tan experimentado en una sesión donde los vecinos esperaban escuchar hablar de Pozuelo y no de los problemas de Madrid o de España.
De esos problemas, lo saben todo.
La sensación final fue desalentadora. Un gobierno instalado en la autocomplacencia, convencido de que la mejor forma de afrontar el final de la legislatura era repetir que todo va bien mientras evitaba cualquier ejercicio serio de autocrítica.
Lo preocupante es que, después de escuchar a la alcaldesa y a su portavoz durante horas, la respuesta solo fue un ejercicio político-terapéutico golpeando a una oposición maniatada para tapar que la legislatura es ya un fracaso.
Termino. La segunda intervención de la alcaldesa Tejero, venida arriba, en plan graciosita y perdonavidas, fue un espectáculo deprimente…
Eso sí… Aplaudida por unos concejales, a los que desprecia, pero que tienen que empezar a pensar en la lista electoral de 2027.
Al final, más que un Debate sobre el estado del Municipio fue un debate sobre el estado de ánimo que le produce el fracaso político a la alcaldesa…
Y está loca por repetir…
Dios nos coja confesados…
El Capitán Possuelo






