Pozuelo asiste atónito a un nuevo relevo en la cúpula de su Policía Municipal: Un cambio cíclico que evidencia la falta de un proyecto de seguridad a largo plazo de Paloma Tejero

Cuando se acaban de publicar los datos de los delitos del 1er Trimestre de 2026 (que también manda narices lo que los cocinan) con un resultado poco creíble para lo que se respira en la ciudad y con la Memoria 2025 de la Policía Municipal de Pozuelo en el limbo porque, ya con certeza, debe mostrar la inseguridad ciudadana (no tiene sentido pensar otra cosa) que sufre la ciudad, está llegando a su fin (si no ha llegado ya) el plazo de presentación de aspirantes a comisario, tras la jubilación del inefable Antolínez.
No se sabe cuántos aspirantes habrá pero el elegido será, presuntamente, un recomendado por vaya usted a saber quién…
Un cachondeo…
Y eso que estamos hablando de un puesto fundamental en una ciudad que nació precisamente gracias a la seguridad y a la seriedad y cercanía de su Policía Municipal.
Pero nada, en Pozuelo vienen y van como churros…
Y es que, alcaldesa, la llegada del nuevo comisario no debe ser un mero trámite administrativo sino una respuesta urgente a las carencias de seguridad que arrastra el municipio.
¿A quién nos mandarán ahora?
El nuevo responsable de la seguridad local debe cumplir de forma estricta con un perfil de alta cualificación, acreditada experiencia en gestión de plantillas y, sobre todo, un profundo conocimiento de la realidad de la idiosincrasia de Pozuelo.
En esta ciudad, y lo hemos dicho muchas veces, no se atan los perros como longanizas como piensan la mayoría de los forasteros que vienen a trabajar en ella…
Esta es una ciudad muy compleja y no nos sirven los nombramientos a dedo (como quedó claro que fue el del comisario Antolinez) ni los perfiles de despacho. Pozuelo necesita un líder con capacidad de diálogo y firmeza, que para algo sus policías cobran mucho y trabajan poco.
Si será grave la situación que este relevo debe obligar a pedir explicaciones políticas inmediatas sobre el mandato saliente de Lorenzo Antolínez.
Este personaje, preocupado esencialmente por su ego y la tontería unido a su carencia total de empatía, ha dado como resultado el alejamiento de la plantilla de los vecinos y de los propios miembros de la corporación. Todo lo contrario de lo que debió ser…
Su paso por la jefatura se salda con un balance alarmante de escasos logros tangibles para los vecinos.
Lejos de avanzar, la gestión interna y externa de la Policía Municipal ha sembrado la duda en las calles.
¿En qué ha cambiado o mejorado realmente la policía respecto al mandato del anterior jefe?
La respuesta ciudadana es unánime. En nada positivo.
Bueno, sí, que los vecinos pagaremos fastuosos coches BMW para que los agentes patrullen fardando…
Eso lo hacen muy bien.
La realidad actual de Pozuelo contradice los discursos oficiales de tranquilidad.
Hoy se perciben menos patrullas en la calle, menos vigilancia en las urbanizaciones y una menor cercanía con el vecino.
Esta alarmante falta de presencia policial en la vía pública ha venido acompañada de un profundo desánimo y desmotivación en la plantilla de agentes.
Los policías locales, desamparados por la dirección y sin directrices claras, trabajan en un clima de frustración que afecta directamente a la eficacia del servicio.
Y la responsabilidad de esta deriva apunta directamente a la alcaldesa Paloma Tejero. Y no solo por haberse reservado directamente la dirección y coordinación de la Policía Municipal y de los servicios de Seguridad sino porque esa medida acrecentó el abandono. Antolínez ya no tenía siquiera el freno del Concejal de seguridad (si es que lo tuvo alguna vez).
Es intolerable la nefasta política de cambiar de jefe de policía cada tres años (se sabía la edad y la fecha de jubilación de Antolínez pero dio igual) porque eso produce una inestabilidad que impide consolidar cualquier plan de seguridad serio.
Esta rotación constante destruye la cadena de mando, dinamita la moral de la plantilla y demuestra que para el actual equipo de gobierno la seguridad es un tablero de ajedrez político y no una prioridad vecinal.
Pozuelo exige estabilidad, más agentes patrullando y una explicación clara de la alcaldesa ante este evidente fracaso de gestión.
Otro más.
Juan Manuel Sánchez





