¿Está Pozuelo perdiendo su nombre y su identidad por culpa de la gestión absurda de las últimas alcaldesas, especialmente Tejero, con su política altiva y ajena a su idiosincrasia?

Durante varias décadas, Pozuelo de Alarcón ha construido una identidad propia asentada en un modelo de ciudad basado en la Calidad de Vida que las ciudades cercanas y no cercanas envidiaban. Sin embargo, en los últimos años y por culpa del PP de Madrid que despreció a sus vecinos al enviarnos a políticos de desecho de tienta se ha ido consolidando una sensación cada vez más extendida entre muchos vecinos.
Y es que la gestión de sus últimas alcaldesas parece estar renunciando progresivamente a aquello que le hacía reconocible.
Parece como si se empeñasen en que Pozuelo se parezca a Madrid cuando esta ciudad se formó con las personas que, precisamente, no querían vivir en Madrid. Toda una paradoja.
La última muestra de esta tendencia la encontramos en el cuestionado sistema municipal de bicicletas. Lo que podría haber sido una oportunidad para reforzar una marca local consolidada, Bicipoz, ha terminado convirtiéndose en una extensión de Bicimad, el servicio impulsado desde Madrid.
Y la decisión tiene una evidente carga simbólica. Desaparece una denominación propia para adoptar una marca ajena.
Esta alcaldesa no puede ser más torpe políticamente.
Lo hace ahora, precisamente, cuando hay empresas tan importantes como la que gestiona el prestigioso Hospital Universitario Quirón Madrid, de la calle Diego Velázquez 1 del Barrio de los Pintores, que ha decidido llamarlo Hospital Universitario Quirón Pozuelo, algo por lo que tanto ha luchado este periódico, dicho sea de paso.
Pero la cuestión no es únicamente el nombre de unas bicicletas. Se trata de una forma extraña de entender la gestión municipal. Cuando una ciudad deja de apostar por sus símbolos, sus proyectos y sus señas de identidad, corre el riesgo de convertirse en un mero apéndice de administraciones más grandes. Y eso es precisamente lo que muchos vecinos creen que está ocurriendo.
En marzo de 2025 ya lo adelantamos en El Correo de Pozuelo en aquel artículo que tanta polémica levantó:
Pozuelo no tiene solución mientras el PP siga mandando gobernantes forasteros: ¿Sería una locura pensar en unirse Madrid como Distrito 22?
Pozuelo de Alarcón, el municipio más rico de España, tiene que pedir ayuda a Madrid para solucionar su gran problema, ese que sus alcaldesas han sido incapaces de solucionar. Hablo de su movilidad, claro. Presente y futura.
El contraste con municipios cercanos resulta especialmente llamativo. Boadilla del Monte, por ejemplo, mantiene su propio sistema de alquiler de bicicletas bajo una identidad claramente vinculada a la localidad. Allí se ha entendido que los servicios públicos no solo cumplen una función práctica, sino también representativa. Cada elemento que lleva el nombre de Boadilla contribuye a reforzar el sentimiento de pertenencia de los vecinos y a proyectar una imagen propia hacia el exterior.
Mientras tanto, en Pozuelo parece imponerse una tendencia opuesta. Se diluyen las referencias locales, se sustituyen proyectos identificados con el municipio por marcas externas y se reduce la visibilidad institucional de la ciudad.
Esto puede parecer un detalle menor pero las ciudades también se construyen a través de sus símbolos.
Por no tener, no tenemos ni museo, ni historia más allá de la han mantenido unos cuantos (por la cuenta que les trae) pero la política de esta alcaldesa eso no le importa ya que quiere convertir esta ciudad en un apéndice de la capital de España intentando utopías faraónicas o poniéndose en mano de instituciones que poco o nada tienen que ver por esta ciudad.
La identidad municipal no es una cuestión de nostalgia ni de marketing. Es un activo estratégico. Los municipios que saben quiénes son y qué quieren representar suelen generar una mayor implicación vecinal y una imagen más sólida.
Por el contrario, cuando se renuncia a los elementos diferenciadores, se corre el riesgo de perder personalidad y capacidad de liderazgo.
Se ha escrito muchas veces en El Correo de Pozuelo. Se ha gritado muchas más. Esta ciudad es una Federación de Urbanizaciones. Sin alma.
Recuerdo aquellas palabras de la alcaldesa Tejero cuando nos vendió la burra de dos ruedas: “Compartimos muchísimas calles con Madrid, casi Aravaca está dentro de Pozuelo, también tenemos la Casa de Campo. Entonces teníamos muchas posibilidades”.
No es de extrañar, y la prueba la tuvimos el jueves pasado, que los vecinos de esta ciudad estén dormidos y aguanten sus cacicadas casi sin inmutarse…
Posiblemente esa sea la filosofía de ciudad que quiera Paloma Tejero y el PP de Madrid. Que los vecinos nunca tengan sentido de pertenecía a la ciudad sino a su urbanización.
Quizá sea momento de que el PP reflexione sobre el modelo de ciudad que está impulsando. Renunciar a una identidad que Pozuelo ha tardado décadas en construir.
Las bicicletas pueden parecer un asunto secundario, insisto. Sin embargo, cuando hasta el nombre de un servicio municipal deja de hacer referencia a la ciudad que lo financia y lo alberga, cuánto tiempo pasará para que pierda su nombre…
¿Cuánto tiempo pasará, señores del PP, para que Pozuelo sea el Distrito 22 de Madrid?
Manuela García




