Esta ciudad (si quiere apoyar la Cultura) no puede permitirse el lujo de hacer cada año una efímera exposición de ‘Mujeres Artistas de Pozuelo de Alarcón’ sin que quede alguna huella

Esto que voy a escribir hoy sobre el Día Internacional de la Mujer y Pozuelo de Alarcón ya lo hemos hecho muchas veces en El Correo de Pozuelo. Muchas. Y este año lo volvemos a hacer porque, al menos, nos han hecho caso en dos recomendaciones y eso anima: Que los actos pertenezcan definitivamente a la concejalía de Cultura y que la exposición de ‘Mujeres Artistas de Pozuelo de Alarcón’ se lleve a cabo en el Centro Cultural MIRA. Algo es algo.
El caso es que, sobre el papel, reúne el talento y la creatividad de nuestras artistas locales. Sin embargo, una vez más y tras más de 15 años de celebración, cabe preguntarse si este evento es un verdadero reconocimiento al arte como homenaje a la mujer o simplemente es un trámite oficialista que el Gobierno despacha para quedar bien y cubrir el expediente.
Y digo para cubrir el expediente porque esta exposición está infra-aprovechada.
Ha nacido y crecido como un acto pasajero, una estrella fugaz que brilla unas semanas y desaparece sin dejar rastro. Con la llegada de Paloma Tejero, una alcaldesa que presumía de querer transformar la ciudad, era el momento propicio para darle una “pensada” a este formato efímero pero no. No pudo ser.
Solo hacía falta imaginación. Y no hace falta mucho dinero, ese que dicen que no tienen para cobrar nuevas tasas y no bajar impuestos mientras proyectan palacios de congresos, esta muestra de pintura podría haberse convertido en un pilar del prestigio de Pozuelo. Pero no ha sido así.
Es cierto que ahora la exposición depende de Cultura y se ubica en el MIRA, lo cual le otorga una dignidad y una importancia espacial que antes no tenía, como hemos pedido muchas veces. La cultura no tiene género, y aunque la filosofía reivindicativa sea loable, el continente no basta si el contenido se evapora a los quince días.
No puede ser una exposición y “a otra cosa, mariposa” que no quede ni rastro del talento local hasta el año siguiente.
La solución es tan sencilla como ambiciosa, una idea que ya propuso en su día la Asociación Pozuelo Prestigio era acabar con la transitoriedad.
El Gobierno de Pozuelo debería adquirir anualmente una de las obras expuestas para que pasara a formar parte de una sala permanente en el MIRA. Una “Sala Homenaje a la Pintora Pozuelera“. Y eso sería importante.
Si se hubiera hecho desde el principio, hoy tendríamos una colección de más de 15 cuadros de gran nivel, ya que por este certamen pasan artistas de enorme renombre.
Hablaríamos, entonces, de una exposición permanente, prestigiosa y con un sentido sociocultural profundo, no de un evento de quita y pon.
Es cuestión de prioridades. A la cultura pozuelera le sobra jiu-jitsu y bailes de salón y le falta CULTURA con mayúsculas.
Una iniciativa así ayudaría a coser ese “sentimiento común” que tanto le falta a Pozuelo, a esa federación de urbanizaciones y a las mil realidades distintas que no termina de encontrarse a sí misma.
Un Pozuelo único se construye con símbolos de permanencia, no con actos de escaparate.
Pero a los gobiernos del “Gran Pozuelo de Alarcón” solo parece preocuparles el postureo y que las alcaldesas de turno se auto-vendan políticamente.
Como están de paso, no les interesa sembrar para el futuro. Prefieren lo efímero, lo que da la foto hoy aunque se olvide mañana.
Convertir el corazón de la ciudad en un aula de prácticas o sus exposiciones en eventos invisibles es la metáfora perfecta de una gestión que prefiere el brillo momentáneo a la huella duradera.
Pozuelo merece más que un par de semanas de cortesía; merece una memoria cultural propia.
Juan Manuel Sánchez






