Quislant tiene una flor en el culo: Cuando había ‘muerto’, Ayuso la pone de Secretaria de la Mesa en la Asamblea con lo que, de entrada, ofende gravemente a los pozueleros que la sufrieron

Dice el gran Manuel Seco en su magnífico «Diccionario fraseológico» que ‘tener una flor en el culo’ equivale a decir que una persona tiene suerte o que ha nacido de pie.
Y Susana Pérez Quislant debe tener una flor en el culo. Mejor dicho, la tiene. No la he visto pero la tiene. Lo prometo. No puede ser de otra forma que, solo en Pozuelo, estando al borde de su muerte política en varias ocasiones, por un extraño mecanismo planetario (o vaya usted a saber si exotérico) salga vivita y coleando…
Cuando no era nadie, Adrados se fue (por ahora hace 8 años) y a ELLA la nombraron alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón sin mérito ninguno y, por supuesto, sin explicación alguna a los votantes del PP… Tuvo que ser cosa, sin duda, de la flor que lleva en el culo… Era 2015.
Hizo una legislatura penosa. Hasta el punto de que el PP estuvo a punto de montarle una moción de censura. El propio PP, haciéndole una moción de censura… Como sería la cosa que Cristina Cifuentes la condenó a galeras…
Pero, ay amigo, cuando peor lo tenía, la flor del culo puso en marcha su sortilegio y un aceitunero impresentable, en una matanza, la nombró candidata a la alcaldía. Era 2019. Su candidatura fue un fracaso y, por primera vez, el PP no logró la mayoría absoluta pero daba igual… Se trataba de seguir y siguió.
Al perder la mayoría absoluta, Quislant quedaba a merced de la Oposición. Pero de nuevo la flor de su culo obró el milagro. Y la Oposición pasó a ser Oposiamigos, diluyéndose entre buenos sueldos como un azucarillo en el café. Y primero Vox y después Ciudadanos se le entregaron en cuerpo y alma… De aquellos polvos, estos lodos.
La legislatura 2019-2023 ha sido un caos. Ruina total. Desprestigio. Y lógicamente, todo el mundo volvió a dar a la alcaldesa por muerta, políticamente hablando. Pero la flor del culo, incomprensiblemente, la colocó en el puesto número 40 de la lista de Isabel Díaz Ayuso. Acojonante. Cuando parecía que Ayuso la llevaría al 65, la puso en el 40. Qué poderío de flor y de culo.
Pero el efecto de la flor no terminaba ahí: Increíblemente, cuando había ‘muerto’ Ayuso la colocó en la Secretaría de la Mesa de la Asamblea de Madrid, con lo que, para empezar, la señora se mete en la dirección del Grupo Popular.
Mucha gente dice que no mandará nada ya que solo hará labores administrativas. Pero a ELLA le da igual. Lo que quiere (y siempre ha querido) es aparentar y en ese puesto aparenta.
Mucha gente dice que la han puesto ahí para humillarla. En ese puesto no intervendrá en ningún debate. Pero a ELLA le da igual. Lo que quiere son los mil y pico euros que le darán al mes como suplemento.
A ELLA todo esto le da igual. Porque lo más importante de todo es que le servirá para intercambiar cromos y colocar a su mochila.
Lo de esta señora es una historia de novela. Negra, pero novela. No me extrañaría que un día lo comente Iker Jiménez en Cuarto Milenio y termine dándonos alguna explicación.
Pero, bromas aparte, ¿qué significa este nombramiento para los vecinos de Pozuelo de Alarcón que la ha sufrido durante 8 años como alcaldesa?
Y cuando hablo de sufrir, lo digo en toda la extensión de la palabra y no solo políticamente. Porque, aparte de arruinar al Ayuntamiento con una gestión caprichosa y antojadiza, ha hecho padecer mucho al personal trabajador de ese Ayuntamiento. A muchos, incluso, los hizo llorar o tener que tomar pastillas.
Y es que Susana Pérez Quislant, aparte de indigente política y cultural, es mala persona y ha causado mucho sufrimiento a mucha gente. Y Ayuso lo sabe. Y el PP de Madrid lo sabe también. No se entiende, por tanto, que le hayan dado un cargo.
Y eso, insisto, en que ese cargo, no es nada.
Según el artículo 57 del Reglamento de la Asamblea, las Secretarias de la Mesa solo son para “autorizar, bajo la supervisión de la Presidencia, las actas de las sesiones del Pleno, de la Mesa y de la Junta de Portavoces, así como las certificaciones de sus acuerdos”. Pero para los vecinos de Pozuelo que han sufrido su despotismo y su opresión es una ofensa grave.
No esperaban eso de Isabel Díaz Ayuso.
Yo tampoco.
Amén.
El Capitán Possuelo






