Tejero vende suelo y, por casualidad o por causalidad, se produce una carambola en el Lote 13(D) y, tras quedar desierto, las parcelas terminan en iKasa que construye en esa zona

La Real Academia Española (RAE) define la casualidad como una “combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar“.
Lo contrario de la casualidad es la causalidad que la Real Academia Española (RAE) define “como la causa, origen o principio de algo”. La relación entre una causa y su efecto, vamos…
Traigo esto a colación porque si bien, hay ciudades donde el urbanismo avanza paso a paso, resulta que en Pozuelo, a veces, ese urbanismo parece moverse por jugadas de billar a tres bandas que, casualmente, siempre terminan en la misma cooperativa.
Debe ser casualidad pero como soy tan pejiguero no hago más que preguntarme por la causalidad… Y no es un juego de palabras.
Y es que el Acta de la Junta de Gobierno Local del 28 de enero pasado, que se publicó ayer nos ha sorprendido mucho aunque ya, en la previa de esa Junta que publicamos entonces, empezamos a sospechar qué nos sorprendería…
Y nos sorprende de golpe porque, según nos enteramos ahora del texto completo de su punto número 3 “Adjudicación del lote 13 (d), compuesto por 19 parcelas, del expediente de enajenación mediante subasta de un total de 68 parcelas agrupadas en lotes pertenecientes al patrimonio municipal del suelo. expte. 2024/PA/034, la adjudicación directa de ese Lote 13 (D) de las 19 parcelas municipales ha sido a Residencial Canavalia, S. Coop.
¿Y quién es Residencial Canavalia, S. Coop?
Pues resulta ser una entidad que, por cosas de la vida, opera bajo la órbita estratégica de la gran empresa iKasa, que tanto hace por esta ciudad.
Todo perfectamente legal, por supuesto. Todo con informes favorables. Todo dentro del procedimiento. Y, aun así, todo muy curioso.
¿Casualidad?
¿Causalidad?
Y cómo soy tan curioso, he buscado información. Nada. Bagatelas.
Pero la historia merece detenerse un momento:
En noviembre de 2024, el Gobierno de Pozuelo de Alarcón, con una justificación peregrina del Director General Juan José de Gracia (el Señor Lobo), ya que presentó esta brutal operación de esquilmación patrimonial de los vecino como “una apuesta sin precedentes” para impulsar la política de vivienda en el municipio.
Explicación homérica, sin duda, porque en esta ciudad se está desarrollando tal cantidad de vivienda en Pozuelo que nos van a salir por las orejas…
Es más, nos van a crear un problema de Movilidad que terminará con las existencia de lexatin en las farmacias.
El caso es que el Gobierno Tejero, con esa apuesta sin precedentes, sacó a subasta 68 parcelas del Patrimonio Municipal del Suelo. Suelo público. Suelo de todos. Suelo en el municipio con mayor renta de España. Suelo caro. Carísimo, dicen las estadísticas. Se lo quitarían de las manos al Gobierno. Y, sin embargo, algo inesperado ocurrió: El Lote 13 quedó desierto.
¿Desierto?
¿En Pozuelo?
¿Suelo residencial sin compradores?
Imposible.
O, por lo menos, raro.
Muy raro.
Porque, además, Lote 13 (Lote D) del expediente 2024/PA/034 se encuentra ubicado en La Colonia de los Ángeles, que ahora es una de las “niñas bonitas” de Pozuelo para construir…
¿Qué ha pasado?
Tranquilidad. Donde el mercado no llega, llega la providencia administrativa. La ley permite entonces la venta directa durante el año siguiente. Y ahí, como quien no quiere la cosa, aparece una cooperativa conocida. Muy conocida. Tan conocida que ya está construyendo a escasos metros en esa Colonia de Los Ángeles.
Hablo, claro está, de Residencial Canavalia. La empresa de iKasa.
Residencial Canavalia presenta su oferta:
9,7 millones sin IVA. 11,7 millones con IVA.
Papeles en regla. Garantía presentada. Informes favorables.
Adjudicación aprobada por unanimidad.
Y aquí es donde empieza la verdadera pregunta sobre las casualidades o causalidades, esa que no aparece en los expedientes pero sí en las conversaciones de la máquina de café del Ayuntamiento o en el Suri de la Plaza Mayor:
¿De verdad nadie quiso ese suelo salvo quien ya domina la zona?
¿De verdad fue simple casualidad o fue causalidad que nadie se presentase?
¿O estamos ante esa extraña magia pozuelera donde los lotes se quedan vacíos hasta que llega el comprador adecuado?
Porque Residencial Canavalia no llega a terreno desconocido. Llega a continuar un terreno que ya controla.
¿A cerrar un perímetro? ¿A completar un tablero?
¿A transformar suelo público en chalets de alta gama como ya está haciendo iKasaClass Lantana?
iKasaClass Lantana es el nombre comercial del proyecto residencial que está desarrollando ya, precisamente, la cooperativa Residencial Canavalia, S. Coop. bajo la gestión, insisto, de iKasa.
Nada ilegal.
Nada irregular sobre el papel.
Pero todo extraordinariamente oportuno y casual.
¿O no?
Pozuelo ingresa 11,7 millones, sí. Liquidez inmediata. Titular contable impecable.
Pero la pregunta es otra:
¿A qué precio estratégico?
Porque el Patrimonio Municipal del Suelo no es un solar cualquiera. Es la herramienta que permite decidir el futuro de una ciudad: vivienda asequible, equipamientos, equilibrio urbano. Cuando se vende, no vuelve. Nunca.
¿Era imprescindible vender?
¿No había otra opción?
¿O simplemente era la salida más cómoda?
Algunos dirán que es gestión eficaz.
Otros hablarán de liquidación silenciosa del patrimonio común.
Y luego está Pozuelo, donde las coincidencias urbanísticas suelen repetirse con una precisión casi matemática.
La Junta ha aprobado. La cooperativa tiene un mes para firmar. El dinero entrará. Los chalets llegarán.
Y el suelo público desaparecerá discretamente del mapa municipal.
Todo normal.
Todo legal.
Todo… casual.
¿O quizá no tanto y fue causal?
No hay más preguntas, señoría.
Manolo Pérez






