La Junta de Gobierno Extra. y Urg. del día 22 de enero responde a los recursos de Ecologistas y POZCAVIR en “Administrativés”, nivel experto, o cuando recurrir en Pozuelo es algo decorativo

Ya se ha publicado el Acta de la Junta de Gobierno Local Extraordinaria y Urgente del pasado 22 de enero de 2026. Ha habido que esperar pero yo, hace tiempo, que no tengo prisas.
Aquella Junta, para quien no lo recuerde, se resolvía dos recursos de reposición y una reclamación. Los dos recursos de reposición eran contra el Proyecto de Urbanización del APR 4.3-10 (M-503, Carretera de Aravaca). Uno presentado por Ecologistas en Acción y otro por la asociación vecinal POZCAVIR.
La reclamación era contra el Presupuesto General del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón para el ejercicio 2026, formulada por la Entidad Urbanística Colaboradora responsable del colector-interceptor de aguas pluviales del municipio.
Bien y, como ya anunciamos hace una semana y aún con la seguridad de que tanto los recursos como la reclamación serían rechazadas, daba morbo saber las razones por las que se rechazaban.
Pero, ay amigo, lo que ni siquiera intuíamos es que el Acta traería el texto redactado en “administrativés”, nivel experto, ese dialecto municipal en el que las palabras abundan pero las explicaciones brillan por su ausencia.
En los puntos 2 y 3 del acta se resolvían, como dije más arriba, dos recursos de reposición contra el Proyecto de Urbanización del APR 4.3-10 (M-503, Carretera de Aravaca), presentados por Ecologistas en Acción y por la asociación vecinal POZCAVIR. Dos entidades distintas, dos sensibilidades distintas, dos preocupaciones muy concretas: medio ambiente, ruido, calidad de vida. Dos recursos, además, perfectamente legítimos.
¿La respuesta de la Junta de Gobierno del Gran Pozuelo de Alarcón?
Un ejercicio bochornoso de copia y pega indigno de una ciudad como esta.
Primero, se “admite a trámite” el recurso. Tranquilidad: nadie ha tirado el escrito a la papelera. Después, se “desestima”. Sin sonrojo. Y, por si quedaba alguna duda, se rechaza también la suspensión del proyecto, no vaya a ser que las obras se resfríen mientras alguien pregunta demasiado.
Todo ello “por carecer de fundamento”, “según informes técnicos”, “conforme a informe jurídico” y “por los motivos expuestos ut supra”, esa expresión maravillosa que, en castellano llano, significa: Porque sí, pero más arriba.
Eso sí, esos motivos no se explican en el acta pública. Se supone que existen, pero el vecino no. Se supone que el que paga la falla debe confiar ciegamente. Acto de fe administrativo-pozuelero.
Lo más llamativo no es que se desestimen los recursos. La Junta de Gobierno puede discrepar, y es legítimo. Lo inquietante es la ausencia total de argumentación visible. No se responde a las alegaciones, no se entra en el fondo del asunto, no se explica por qué las preocupaciones ambientales o vecinales no merecen mayor consideración. Simplemente, se despachan.
Y todo ello en una sesión “extraordinaria y urgente”. Urgente, al parecer, para quitar de en medio recursos incómodos y seguir adelante sin ruido. Lo digo, irónicamente.
La unanimidad absoluta con la que se aprueban ambos puntos completa el cuadro. No hay debate reflejado, no hay dudas, no hay matices. Dos recursos distintos reciben exactamente la misma respuesta, con el mismo texto y la misma votación. Democracia administrativa en piloto automático.
Así, el derecho a recurrir queda reducido a un trámite ornamental. Se puede recurrir, sí. Se puede escribir, argumentar, razonar. Pero el resultado parece decidido antes incluso de abrir el sobre. Y cuando recurrir no cambia nada, la participación ciudadana se convierte en una liturgia vacía.
Recurrir en Pozuelo es algo decorativo.
El problema no es jurídico. Es político y democrático. Gobernar no es solo aprobar expedientes, también es explicar decisiones, especialmente cuando afectan al territorio y a la calidad de vida de los vecinos.
Sin explicación no hay transparencia; sin transparencia, lo único que queda es el “administrativés”. Nivel experto, eso sí.
Termino, comentando brevemente, el punto 4 del acta, en el que la Junta de Gobierno Local abordó la resolución de las reclamaciones presentadas contra el Presupuesto General del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón para el ejercicio 2026, así como su aprobación definitiva.
Durante el periodo de información pública solo se registró una reclamación, formulada por la Entidad Urbanística Colaboradora responsable del colector-interceptor de aguas pluviales del municipio. Algo raro ya que yo creo que POZCAVIR había presentado una enmienda también.
Es caso es que la Junta de Gobierno, apoyándose en los informes técnicos y económicos emitidos por el Órgano de Gestión Presupuestaria y por la Dirección General de Urbanismo, Vivienda y Otros Proyectos, considera que dicha reclamación no está suficientemente justificada y procede a informarla desfavorablemente.
En consecuencia, el órgano municipal acuerda desestimar la reclamación presentada y mantener el presupuesto exactamente en los mismos términos en los que fue aprobado inicialmente.
Y eso es to, eso es to…eso es todo, amigos.
¿Cómo se dirá esto en “administrativés”?
El Capitán Possuelo






