Cuando la política se aleja de la calle: POZCAVIR presenta enmienda a los Presupuestos 2026 para que la partida del Recinto Ferial (8.227.702) se destine a inversiones de utilidad vecinal

La asociación vecinal POZCAVIR (Pozuelo por la Calidad de Vida y Contra el Ruido) ha presentado una enmienda al Proyecto de Presupuestos Municipales de Pozuelo de Alarcón para 2026 solicitando la supresión de la partida destinada a la construcción de un Recinto Ferial, presupuestada en 8.227.702 euros, y su reasignación a inversiones de mayor utilidad para los vecinos.
Es una enmienda que vuelve a poner sobre la mesa un debate tan antiguo como necesario:
¿En qué debe gastar un ayuntamiento el dinero de sus vecinos?
La respuesta, aunque incómoda para algunos gobiernos locales, debería ser sencilla: en aquello que mejora de forma directa y cotidiana la vida de quienes pagan esos impuestos.
La propuesta de destinar más de 8,2 millones de euros a la construcción de un Recinto Ferial resulta, como mínimo, discutible en el contexto actual del municipio. No porque la cultura, el ocio o las fiestas no tengan valor (que lo tienen), sino porque las prioridades no parecen estar bien ordenadas.
Calles con aceras deterioradas, zonas verdes con mantenimiento irregular, problemas de movilidad, centros municipales que necesitan modernización y servicios básicos que requieren inversión son realidades diarias para muchos vecinos de Pozuelo. Frente a eso, un recinto ferial aparece como un proyecto vistoso, pero prescindible.
POZCAVIR acierta al señalar que la utilidad social de una infraestructura no debería medirse por su impacto mediático, sino por su capacidad para resolver problemas reales.
Un recinto ferial se utiliza de forma puntual; una acera en mal estado o una calle mal iluminada afecta todos los días. La política municipal no puede convertirse en una carrera por dejar “grandes obras” como legado, olvidando el mantenimiento silencioso pero imprescindible de la ciudad.
A esta cuestión de prioridades se suma un elemento especialmente preocupante: la inseguridad jurídica.
La ejecución del Recinto Ferial depende de un proyecto de urbanización que actualmente está recurrido y pendiente de resolución. Es decir, se pretende consignar una cantidad millonaria a una actuación cuya viabilidad no está garantizada. En tiempos en los que se exige rigor y prudencia en la gestión pública, inmovilizar fondos en un proyecto condicionado a decisiones judiciales futuras parece una temeridad.
No se trata solo de un riesgo legal, sino de una mala planificación económica. Cada euro bloqueado en una inversión incierta es un euro que no se destina a actuaciones inmediatas, necesarias y perfectamente ejecutables. La gestión responsable del presupuesto municipal debería huir de este tipo de apuestas y centrarse en inversiones seguras, útiles y con retorno social claro.
La enmienda de POZCAVIR no es un “no” al desarrollo ni al ocio, sino un “sí” a la sensatez.
Reclama algo tan básico como escuchar a los vecinos y atender sus necesidades reales antes de embarcarse en proyectos de dudosa prioridad.
En un municipio como Pozuelo, con recursos importantes pero no ilimitados, cada decisión presupuestaria es también una declaración de intenciones.
Quizá ha llegado el momento de que el Ayuntamiento se pregunte qué modelo de ciudad quiere construir:
Uno pensado para lucirse en inauguraciones puntuales o uno diseñado para funcionar bien los 365 días del año.
Reconsiderar la partida del Recinto Ferial y redirigirla a mejoras tangibles sería una buena señal de que la política municipal vuelve a pisar la calle.
Juan Pozuelo, de POZCAVIR




