¿Sabremos este año cuánto van a costar las Fiestas de Navidad? ¿Por qué Molares y Moreno (concejales de la cosa) no hacen público lo presupuestado? ¿O van como siempre a voleo?

Hoy quiero empezar esta columna con la pregunta tonta del día:
¿Sabremos este año (tras los escándalos de todo tipo del año pasado) cuánto van a costar las Fiestas de Navidad de Pozuelo de Alarcón o tendremos que volver a convertirnos en investigadores amateurs, rastreando la Plataforma de Contratos del Sector Público de Hacienda como si fuésemos detectives de la transparencia municipal?
Y lo pregunto porque la experiencia nos dice que el Gobierno de la alcaldesa Paloma Tejero no lo pone fácil. No lo puso el año pasado. Incluso, borrando la existencia del Fiestón de Nochevieja como si hubiese ejercido sobre ella “el derecho al olvido”.
La información sobre esas entrañables fiestas siempre llega a trozos, tarde o escondida entre pliegos y anexos imposibles de leer cuando los vecinos que pagamos la falla ya deberíamos conocerla.
Y es que se supone que los Tenientes de Alcaldía Lucía Molares (Hacienda) y Manuel Moreno (Varios y Fiestas) ya la deben tener sobre sus mesas y costaría poco, y siempre entendiendo que es un presupuesto, que la conociésemos. Tenemos derecho.
Mira que es fácil. Pero eso de la transparencia es aún una asignatura pendiente para el Gobierno Tejero. Aunque lo mismo no tienen nada presupuestado y van a voleo… Al aligui, que diría Goyito el de la Poza. En Pozuelo todo es posible y la improvisación es filosofía política.
Ya sé que ka cifra debe estar en el Presupuesto 2025 del Ayuntamiento pero de esas cifras calculadas a primeros de año a lo que ahora deben ser tendrán el mismo parecido que un huevo a una castaña…
La respuesta, hoy por hoy, es que no. Que todo volverá a ser oscuro como boca de lobo. Y que el Gobierno del Gran Pozuelo de Alarcón en cuestión de transparencia no da ni la hora.
Aunque debo decir que, mirando con lupa la Plataforma de Contratos del Sector Público de Hacienda, ya podemos saber algunas cosas (y no menores) que iremos desgranando poco a poco porque la cifra empieza a dar miedo.
Pero falta mucho. Y lo que falta no es pequeño. Nadie sabe cuánto se gasta en iluminación, limpieza extraordinaria, seguridad, horas extraordinarias, montaje y desmontaje, ni en los cachés de los grupos musicales o la famosa pista de hielo.
Y este año, además, la fiesta crece. No habrá un solo espacio navideño. Habrá cuatro recintos: el Parque Prado de Torrejón, el aparcamiento del ESIC, el Recinto Ferial y el Centro de Pozuelo, algo pondrán porque la alcaldesa les tiene miedo (incomprensiblemente, les tiene más miedo que a los vecinos de la Avenida de Europa que sí votan PP). Cuatro escenarios, cuatro montajes, cuatro partidas. Multipliquen.
¿Conoceremos algún día la cifra final?
¿O la veremos, como siempre, meses después y escondida entre contratos mayores y cientos de contratos menores?
Porque, si sumamos todo (cabalgata, luces, actuaciones, alquileres, personal, limpieza, seguridad, promoción y cotillón de Nochevieja) la cuenta superará de largo y con toda probabilidad el millón de euros. Y eso es mucho dinero para el aprovechamiento final que da a los vecinos.
Pero en Pozuelo, la transparencia, insisto, es una palabra vacía. Los vecinos no tienen derecho a saber cuánto cuesta exactamente cada evento que pagan con sus impuestos. Ni cuánto se gasta en empresas amigas, ni en contratos que cambian de manos en cada ocasión y que van y vienen a Murcia.
Aquí la información se esconde entre expedientes técnicos y lenguaje administrativo, para que nadie entienda nada. Y menos los que pagarán las facturas en enero.
En fin, Paulita, que volveremos, como el año anterior, a buscar entre los contratos públicos lo que el Gobierno no quiere contar:
¿Cuánto cuesta realmente la fiesta, alcaldesa?
¿Cuánto hay presupuestado de verdad?
Porque aquí la pregunta no es si habrá luces o cabalgata.
La pregunta es si algún día habrá luz también en las cuentas.
Manolo Pérez






