¿Es verdad que Tejero, en su desvarío, trata de rehabilitar al inefable Eduardo “El Tenazas de O’Grove” Oria? Es que los que sufrieron su arrogancia y sus mentiras no se lo pueden creer

Llevo unos días que vivo en un sin vivir (parafraseando aquellos versos de Santa Teresa) cada vez que pienso que la alcaldesa Paloma Tejero está rehabilitando al inefable Eduardo “El Tenazas de O`Grove” Oria, y lógicamente, ante tal desafuero, muero porque no muero.
No puede ser verdad.
¿Verdad que no?
Pero lo que parece cierto es que Oria vuelve. Y crecidito. No hubo más que verlo en plan “perdonavidas” en el Pleno de septiembre, de la semana pasada, mintiendo con todo el descaro del mundo y riéndose en la cara de los afectados de la Avenida de Europa por el caprichoso Recinto Ferial…
Nunca se lo perdonaré a Paloma Tejero.
Y es que este singular personaje político, superviviente nato del desastre político vivido en el Gran Pozuelo de Alarcón, que logró medrar en las nefastas legislaturas de Susana Pérez Quislant como su mano derecha (pese a haber venido a Pozuelo de relleno y en el nº11 de la lista de Paloma Adrados) y que, incomprensiblemente, se quedó a cobrar con Paloma Tejero, ahora resulta que, en un acto insólito, pretende rehabilitarle.
Me pincho y no sangro, alcaldesa.
Oria, que en esta legislatura ya fue el protagonista del célebre Vídeo de la Vergüenza, publicado por este periódico, en el que se le veía, impasible el ademán, pasando olímpicamente del Pleno de Presupuestos 2024.
Y mientras la concejala de Hacienda Lucía Molares intentaba, sin éxito, justificar un presupuesto nacido para pagar deudas, este indecente político (67.400,06 €) se entretenía con el móvil, hacía un pago telemático con tarjeta y se pasaba por el arco de triunfo lo que estaba en juego, curiosamente, de lo que había sido corresponsable.
Es la imagen viva de la desvergüenza política.
Y lo más grave es que ni siquiera era la primera vez: ya le pillamos dormido en otro pleno ordinario. Dormido, sí, mientras Pozuelo se hunde en las deudas que él mismo, insisto, ayudó a crear. Poesía política.
Pero que nadie se lleve a engaño. El tipo no es un despistado, es un experto. Un experto en no hacer nada, salvo humillar a los vecinos que pagan su sueldo. Oria encarna esa otra corrupción, la de quienes no se llevan sobres ni bolsas de basura pero sí exprimen el erario público a cambio de absentismo, cinismo y desprecio. Corrupción pasiva, la llamarían los juristas, indecencia política, lo llamamos nosotros.
Lo insólito es que en lugar de apartarle, Paloma Tejero lo mantiene en nómina como concejal de zona. Una delegación ridícula, casi ornamental, en la que no hace nada, pero vive maravillosamente sin pegar chapa.
Y uno se pregunta: ¿Qué miedo le tiene Tejero a este apestado político?
¿Qué sabe Oria para ser intocable?
¿Incluso, es algo tan importante como para que ahora se le intente rehabilitar?
Esperanza Aguirre ya echó de un plumazo a un diputado que dijo que solo iba a cobrar y a “tocarse los huevos”. Exactamente lo mismo que hace Oria en los plenos. Pero aquí nadie mueve un dedo. Ni Gobierno ni Oposición. El silencio cómplice es sonrojante.
Recordemos algunas de las hazañas políticas del ínclito…
–Recordemos que Oria llegó a Pozuelo en 2015 de relleno, colocado en el número 11 de la lista de Paloma Adrados.
–Recordemos que, cuando vino, no conocía Pozuelo más allá de un cartel en la A-6. Que era carne de cuota del PP de Madrid, afiliado en Tetuán, residente en Villalba y con GPS para no perderse por las calles de la ciudad que hoy sigue despreciando.
–Recordemos que, como ya lo publicamos en su día, Eduardo nunca terminó esa licenciatura en Ciencias Matemáticas. De hecho hay quien asegura que no pasó de tercero factorial (asignaturas aprobadas de tercero, segundo y primero sueltas).
–Recordemos que las malas lenguas dicen, además, que en Nuevas Generaciones del PP era conocido como ‘Don Pimpón’, de Barrio Sésamo (hay gente muy mala) por su carácter bonachón y simplista…
(No entiendo cómo sigue sin presentar su título de Licenciado en Ciencias Matemáticas para librarse definitivamente de ese rumor)
–Recordemos que fue el responsable de la Concejalía 2030, aquel engendro que se inventó Quislant para ser modernita. Ni quiera sabía, en su indigencia, de qué iba…

Incluso, Eduardo defendió dicha concejalía, en un Pleno, con ardor propio de comunista (él que es “pepero pata negra”) cosas como estas:

–Recordemos que se le llama “El Tenazas de O Grove” por aquella pillada de la mariscada sindicalista que “se metió entre pecho y espalda”, rememorando el lenguaje de la alcaldesa Quislant…

–Y recordemos, finalmente, su dominio de las Modificaciones de Crédito para contentar los caprichos de Quislant y que la Cámara de Cuentas de la Comunicad de Madrid denunció.
Hay mucho más pero pese a todo, aquí está. Diez años después de vivir maravillosamente del sudor pozuelero, sigue viviendo en Villalba. Con un par.
Lo llaman supervivencia, yo lo llamo parasitismo.
Un político que fue vicealcalde todopoderoso, cómplice necesario de la ruina dejada por Quislant, y que ahora por su sueldo, vague por las fiestas de barrio como un alma en pena, buscando fotos con concejales novatos que ni saben quién es.
Un juguete roto, dicen algunos. No. Un desvergonzado “bon vivant”, más aficionado al buen comer y al buen vivir que al trabajo. El “Tenazas de O Grove” que se zampaba mariscadas mientras Pozuelo se empobrecía y si no que se lo pregunten a Lucía Molares y los Reconocimientos Extrajudiciales de Crédito que se ha tenido que asumir porque durante su vice-alcaldía no se pagaron muchas facturas.
Pozuelo no merece a Eduardo Oria. Y menos que se le rehabilite. Lo que merece es que alguien, de una vez, le mande a freír espárragos a Villalba y a ganarse la vida con el sudor de su frente.
“Si los curas y frailes comieran chinas del río, no estarían tan gordos los tíos jodíos…”
Por eso que ahora, la señora Tejero, lo quiera rehabilitar es como para entrar a miccionar en “Villa Meona” y no echar ni gota ni gota.
Juan Manuel Sánchez






