El Pueblo Existe critica con dureza unas fiestas que no estuvieron a la altura de Pozuelo y exige que las contrataciones taurinas y musicales se hagan directamente por el Gobierno del Ayto

La feria taurina y los conciertos de las fiestas patronales de Pozuelo de Alarcón deberían ser un motivo de orgullo colectivo. Sin embargo, la realidad es bien distinta: El nivel que estamos viendo en la programación taurina resulta, sencillamente, bochornoso, con carteles pobres, sin figuras de primer orden y con una calidad artística que nada tiene que ver con el prestigio y la historia de la tauromaquia en esta ciudad.
En paralelo, la programación musical tampoco está exenta de polémica. Se están pagando sobre-cachés alarmantes a artistas que, en muchos casos, no justifican las cifras invertidas.
Este sobrecoste no solo es una mala gestión económica, sino que transmite la sensación de que el dinero público se utiliza sin el rigor y la responsabilidad que exige un municipio como Pozuelo.
El problema tiene un origen claro: La externalización a través de un pliego público que entrega a empresas privadas la llave de las fiestas. Estas adjudicatarias, lógicamente, buscan su beneficio económico, aunque ello suponga reducir la calidad de la feria taurina o inflar los cachés de los conciertos.
El resultado lo pagan los vecinos: Menos nivel, menos transparencia y más gasto.
La alternativa es evidente, que el ayuntamiento asuma la contratación directa de los espectáculos.
Esta fórmula no solo eliminaría intermediarios y ahorraría costes, sino que devolvería el control a la institución más cercana al ciudadano. El consistorio podría elegir directamente a los artistas taurinos y musicales en función de criterios de calidad, prestigio y demanda vecinal, y no en función de la rentabilidad de una empresa.
Además, al contratar directamente, cada euro invertido estaría claramente identificado, garantizando que no se repitan prácticas como los sobre-cachés actuales. Y lo más importante: se podría recuperar la ilusión de unas fiestas patronales con carteles dignos, que reflejen la categoría de Pozuelo y respondan a lo que la ciudadanía merece.
Las fiestas no son un mero trámite administrativo ni un negocio para terceros, son un escaparate de la identidad de un pueblo.
Y mientras la feria taurina siga en este nivel vergonzante y los conciertos se paguen a precio de oro, los vecinos seguirán sintiendo que su dinero se malgasta. Es hora de que el Gobierno del Ayuntamiento dé un paso al frente, rompa con la inercia del pliego y apueste por una gestión directa, transparente y ambiciosa.
Porque Pozuelo de Alarcón no puede conformarse con unas fiestas mediocres.
Juan Pozuelo, de El Pueblo Existe




