La gran Lucía Molares tiene montado en su Área un “cacao maravillao” de tres pares: Tras convocar en julio 3 procesos selectivos con X nº de plazas, ahora es X+Y o vaya usted a saber

Hay espectáculos que merecen entrada y palomitas. Y luego está el que ofrece el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón, especialmente en el Área de Economía, Hacienda y Digitalización, donde la forastera Lucía Molares parece empeñada en convertir la gestión municipal en un circo improvisado.
Lo último, digno de aplauso (irónico, claro) fue en el pasado julio. Entonces convocó tres procesos selectivos para cubrir unas plazas en la Administración local. Todo correcto, todo muy serio, todo muy “ordenado”. Pero ahora, dos meses después, según recoge el BOCM nº 217 de 11 de septiembre de 2025 (ayer mismo), nos hemos enterado que el día 1 de septiembre se dio cuenta de que había convocado pocas plazas. Que necesitaba más.
(¿En qué estaría pensando la señora Molares en julio aunque me lo imagino?)
Pero en el Ayuntamiento de Pozuelo nunca pasa nada. Y si ahora se necesita aumentar las plazas, se aumentan. Así de fácil. Como quien se acuerda de que olvidó comprar leche en el supermercado y se acerca a la tiendecita de al lado.
Y, como todo da igual, de repente, el Boletín Oficial nos informa de que, lo que antes eran unas plazas, ahora son más. Y lo que se presentó en julio como una convocatoria cerrada y definitiva resulta ser una especie de borrador chapucero y se ha corregido sobre la marcha.
Es el “cacao-maravillao” en estado puro. Un ejemplo perfecto de cómo improvisar sin rubor, de cómo jugar con los tiempos y las expectativas de los aspirantes, y de cómo poner en ridículo a una institución municipal que debería ser seria y ejemplar.
Y es que si, en julio, sabían que las necesidades eran X plazas, ¿cómo es posible que ahora resulten ser X+Y?
¿Y mañana serán X+Y+Z?
Nadie lo sabe. Ni siquiera, sospecho, que lo sepa la propia concejala. Ella está a otra cosa.
Pero lo ciento es Lucía Molares ha logrado algo difícil. Inaudito. El Área de Economía y Hacienda de Pozuelo, que debería ser un templo de rigor y planificación, se parezca ahora más a un mercadillo de oportunidades de última hora.
Ayer se sacan tres plazas, mañana cinco más, pasado ya veremos. Todo aderezado con la excusa de la modernísima “Digitalización” que lleva en su tarjeta de visita, pero que en la práctica no ha servido para evitar que el área funcione como una tómbola.
Y lo más grave es el desprestigio institucional que arrastra este sainete. Y es que no hablamos de una errata en un cartel de fiestas sino de procesos de selección que afectan a la vida profesional de personas que confían en la seriedad del Ayuntamiento. Esa gente que se prepara, que estudia, que organiza su vida en torno a unas convocatorias que luego resultan ser papel mojado, fruto de la improvisación y de la incapacidad política.
Pero lo triste es que no es un caso aislado sino la norma. En Hacienda reina la confusión, en Economía la improvisación y en Digitalización la parálisis. Todo bajo el mando de la gran Lucía Molares, esa genial mujer que está creando el estilo de gobierno del desorden.
Insisto, un “cacao-maravillao” de manual, digno de tratados de lo que no debe hacerse en política municipal.
Y mientras tanto, Pozuelo, el municipio más rico de España, vuelve a quedar en evidencia.
Y mira, no. Ya vale. Un pueblo que presume de excelencia y calidad de vida no puede permitirse semejante espectáculo tercermundista en su ayuntamiento.
En fin, Paulita, que en Pozuelo ya no se gobierna. Se improvisa o “al más o menos”.
–Necesitamos más o menos 7 u 8 nuevos funcionarios…
Incluso la firma de estas rectificaciones en el BOCM es impropia. Lo hace, con mucho desparpajo, María Aránzazu Miralles Romero como la Titular del Órgano de Apoyo a la Junta de Gobierno Local y no lo es.
Aranchita es Jefa de Departamento de Servicios Sociales (que está muy bien y es muy importante) y, solo por sustitución, Titular del Órgano de Apoyo a la Junta de Gobierno Local…
Lo dicho un cacao de tres pares. Sin seriedad.
Manolo Pérez







Bueno, podría estar justificada la ampliación de plazas si DESPUÉS de convocar surgen vacantes (muchas casualidad sería, eso sí). Lo sí que no es en modo alguno aceptable es que se haga sin abrir plazo y dar posibilidad de presentarse personas que, como yo, al principio lo descartamos por no ser un número de plazas atractivo. Actuando así se da muchas más opciones a los ya presentados, que tocan a más plazas por opositor, vamos, un auténtico fraude que debería ser impugnado.
Muchas gracias por su participación. Saludos