Crónica de un fracaso anunciado: El capricho de Tejero montando el Recinto Ferial en la Avda de Europa, además de cabrear a los vecinos, lo acabará pagando el PP en las elecciones 2027

La Avenida de Europa, uno de los enclaves residenciales más emblemáticos de Pozuelo de Alarcón, se ha convertido en el campo de pruebas de la última ocurrencia de la alcaldesa Paloma Tejero. El montaje del desangelado recinto ferial, lejos de aportar vida, se ha transformado en fuente de conflicto, molestias y desprestigio para el municipio.
Lo que nació como un supuesto proyecto de dinamización social no es más que un capricho megalómano que los vecinos ya califican como un verdadero tormento.
Porque la realidad es tozuda. Ese recinto solo se llena (y no del todo) los fines de semana por muchas flores que le eche el Gabinete de Prensa de Ayuntamiento. El resto del tiempo es un espacio semi-vacío o vacío del todo, rodeado de basura, con vomitivo olor a alcohol y restos de botellones, que simboliza mejor que nada el fracaso de una gestión que confunde ocio con descontrol.
A cambio, la factura del fracaso la pagan los residentes de la zona que ven cómo su día a día se degrada en nombre de un proyecto que no beneficia a nadie salvo al ego de la alcaldesa.
Esta es la realidad. Lo demás es propaganda política que se volverá en contra del PP en las elecciones municipales de 2027.
Los problemas son múltiples y graves. Atascos insoportables en una de las arterias más transitadas de Pozuelo, imposibilidad de aparcar, ruidos hasta altas horas de la madrugada, vandalismo en urbanizaciones cercanas, botellones que convierten los jardines y accesos residenciales en urinarios improvisados y cristales esparcidos que llegan incluso a provocar lesiones a mascotas.
Y no hablo por hablar, basta con preguntar a los vecinos de la zona o mirar en sus redes sociales para llevarse las manos a la cabeza.
¿Es esta la calidad de vida que corresponde al municipio más rico de España?
¿Para esto pagan los pozueleros sus altos impuestos?
El caso del concierto gratuito de Rafa Sánchez, exvocalista de La Unión, por poner un ejemplo, fue paradigmático: Apenas acudió gente porque era domingo y al día siguiente tocaba trabajar y llevar a los niños al colegio. Pero, aunque el recinto estaba desierto, los vecinos de la Avenida de Europa y calles adyacentes no pudieron descansar.
Esa es la realidad, alcaldesa. Fracaso artístico y éxito asegurado en molestias.
Peor aún, se ha generado un clima de inseguridad preocupante. Jóvenes inconscientes por el alcohol atendidos a medianoche, niños menores bebiendo sin control, ruidos que enloquecen durante nueve días seguidos de fiestas y que amenazan con repetirse cada fin de semana bajo cualquier excusa como pueden ser ferias gastronómicas, conciertos, motos o lo que se le ocurra a los indigentes intelectuales que asesoran a la alcaldesa.
Vamos, una vida imposible para miles de familias que un día eligieron Pozuelo buscando tranquilidad y hoy sienten que deben marcharse para poder recuperarla.
Pero el daño no se limita al descanso. La presencia del recinto junto a viviendas familiares está devaluando el valor de mercado de las viviendas de la zona.
¿Quién va a querer comprar un piso con semejante escándalo a la puerta?
¿Quién invertirá en un barrio convertido en botellódromo por decisión política?
El capricho de Paloma Tejero no solo afecta a la convivencia sino también al patrimonio de sus propios vecinos.
Y como si todo esto no bastara, el Ayuntamiento recurre a la manipulación más burda para tapar el desastre con vídeos editados para hacer creer que la carpa se llena cada noche cuando la realidad es bien distinta.
Una mentira más en la larga lista de engaños de un gobierno municipal que vive de espaldas a los ciudadanos.
Pero lo grave es la prepotencia con la que se ignoran las quejas vecinales. Miles de personas se sienten ninguneadas, tratadas como daños colaterales en una partida de propaganda política. Porque mientras los vecinos protestan, Tejero insiste en consolidar este recinto como permanente, como si la vida de los ciudadanos fuese un estorbo y el ruido, la basura y el vandalismo parte de la “modernidad” que pretende vender desde el balcón municipal.
El Recinto Ferial de la Avenida de Europa es la crónica de un fracaso absoluto y un capricho que Pozuelo no puede permitirse.
La ciudad necesita soluciones reales a sus problemas: movilidad, transporte público, cultura de calidad, seguridad pero no experimentos inútiles que convierten barrios residenciales en vertederos nocturnos.
La responsabilidad de este despropósito tiene nombre y apellidos: Paloma Tejero.
Ella lo impuso, ella lo mantiene y será ella quien tenga que rendir cuentas por haber sembrado malestar, inseguridad y desprestigio en el municipio más rico de España.
Pozuelo no merece una alcaldesa que lo arrastre a la decadencia por pura vanidad.
En cualquier caso, aunque la responsable directa de este desaguisado sea Paloma Tejero, lo pagará el PP de Pozuelo en las elecciones municipales de 2027, como he dicho más arriba, ya que ha cabreado a votantes fieles del susodicho partido.
Consecuencia directa de no conocer la idiosincrasia de la ciudad.
Amén.
El Capitán Possuelo






