Ayer tuve un sueño: El irresoluble problema de Vox Pozuelo a causa de la negativa de los tres concejales sancionados a dejar su acta tiene solución si se les habla mirando a Móstoles

Estimado Capitán:
Tras ver el Debate sobre el estado del Municipio y escuchar la contradicción de la alcaldesa de Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero dándole, por un lado, a la portavoz de Vox Pozuelo media hora de tiempo para que interviniese, como si aún siguiese existiendo el Grupo Municipal, y, por otro, acusando a dicha portavoz de haberse quedado sola y sin grupo como la representante de Somos Pozuelo, me he puesto a escribir una líneas con la esperanza de que las publique en El Correo de Pozuelo…
Estaba esperando a ver qué pasaba en este Pleno Extraordinario y, tras comprobar ese mamoneo salomónico, mi preocupación por el estado de descomposición de Vox en nuestro municipio ha aumentado.
Si, además, escucho a la señora Ainhoa García, actual portavoz de Pozuelo, hablar de regeneración política sin taparse la nariz (hubiera sido un gesto muy significativo) por la falta de principios y moralidad en general pero con dos de los tres concejales sancionados detrás de ella, me escandalicé. No tenía sentido ponderar sobre algo que se estaba incumpliendo por su propia gente a menos de 30 centímetros de ella.
Porque, dejémoslo claro, si el Comité de Garantías de Vox ha tomado la tajante decisión de expulsar a Ignacio Fernández, Ángel Fernández y Rocío Domínguez es porque la situación era grave, muy grave, y se hacía necesaria.
Ahora, viendo el pasteleo de la alcaldesa, creo que el Partido Vox debería empezar a tomarse en serio la posibilidad de que, políticamente, estos tres señores dejen sus actas de concejales.
Actas, dicho sea de paso, que le deben al partido.
Es la gran contradicción de la política española: Las listas las presenta el partido (van en ellas quienes quieren los partidos) pero las actas son personales de esos a los que el partido quiso poner.
El caso es que, visto lo visto, se abren varias casuísticas, que deberíamos tratar, o por lo menos valorar…
En un mundo fantástico, dónde los políticos sirvieran de verdad para algo y no para enriquecer su ego y su bolsillo, estos tres concejales sancionados entregarían su acta sin problemas, dado que ya no representan al partido que los puso ni a los vecinos que los votaron porque los proponía el partido… Y deberían volver, a sus quehaceres diarios, en caso de tenerlos… Cuestión que dudo.
Fuera de esta lógica moral, y deseada, es la dantesca situación que nos encontramos hoy y que nos tiene desquiciados a los que aún creemos que Vox Pozuelo tiene solución.
Pero vayamos por partes, como suele decir el director de este periódico…
Y empezaré diciendo que ayer tuve un sueño…
Un sueño que partía de una simple operación matemática. Si a cuatro, le quitamos tres, VOX, segunda fuerza política en este municipio, deja de ser Grupo Municipal para ser un solo elemento aislado, navegando en el mar azul pepero.
Consecuencia de lo anterior es que se cercena la capacidad de representar a los cerca de 8.000 vecinos que votaron a VOX en el Consistorio y sin que puedan presentar mociones de impulso político, ni preguntas orales y una importante limitación en las preguntas escritas.
Otra consecuencia, es que perderán al auxiliar administrativo que contrataron.
Por supuesto, los tres concejales sancionados más la portavoz pasarán a ser concejales no adscritos con la dedicación que la alcaldesa les asigne y, por tanto, limitados salarialmente.
Pero esta no es solución del problema por mucho que a algunos votantes nos sirva para consolar nuestro padecer por las malas acciones de los tres sancionados…
La solución, tras esta anómala situación, la tiene que tomar VOX. El Partido.
Y, en política, es relativamente fácil…
Y en mi sueño, más fácil aún…
Es cierto que VOX se equivocó precipitándose al cargarse de golpe a los tres y que, para evitar romper el grupo municipal, hubiera sido ideal que solo se sancionase al verdadero artífice de esta situación para que los otros dos, viendo sus salarios peligrar, hubieran entrado en razón…
Pero a lo hecho, pecho y ya no se puede volver atrás…
Ahora de lo que se trata es de, por ejemplo, hablar con el “difamado” Fernández y, en esa sencilla conversación, hacerle una propuesta irrechazable mirando a Móstoles…
O, sencillamente, puesto que Fernández es un zopenco que no entiende nada, hablar con su mujer, actual concejal en Móstoles, y hacerle esa misma propuesta irrechazable para que Ignacio deje su acta…
Lógicamente, hablo de política y de sueños…
Y una vez que Ignacio hubiese entregado su acta y haber sido sustituido, hablar con Rocío Domínguez (es la más débil de los tres) para decirle que el Comité de Garantías ha decidido suspender su sanción, tras el recurso que ha hecho) y dejarla de concejal con todos sus derechos si abandona ir por el mundo de María Pita…
Y ya tendríamos tres concejales… Ya habría posibilidad de formar Grupo Municipal… Caso cerrado.
Estoy seguro de que Ángel Hernández también entraría en razón y dejaría su acta. Su soberbia no aguantaría mucho tiempo ser ninguneado como concejal no adscrito…
Y colorín colorado este mal sueño se habría acabado…
Y que nadie se me escandalice ni se la coja con papel de fumar, solo hablo de un sueño político…
Un sueño político que, fácilmente, podría convertirse en realidad…
Juan Pozuelo
Afiliado y votante de Vox Pozuelo






