Gobernadores de Filipinas (IV): Gonzalo Ronquillo de Peñalosa, un abulense que redujo a los piratas de Tay Fusa en Cagayán, la primera batalla entre españoles y japoneses

Gonzalo Ronquillo de Peñalosa fue nombrado gobernador y capitán general vitalicio de las Filipinas en 1580. Ocupó el cargo hasta su muerte en 1583.
El rey le impuso como condición llevar por su cuenta a 600 españoles al archipiélago.
El hecho más sobresaliente ocurrido durante su mandato fue la incursión del pirata Tayfusu (o Tayfuzu). La primera confrontación entre españoles y japoneses y estos últimos fueron derrotados en Cagayán por Juan Pablo de Carrión.
Gonzalo Ronquillo era segoviano, nacido en Arévalo, sobrino del famoso alcalde de Casa y Corte Rodrigo Ronquillo, personaje famoso durante la Guerra civil contra los Comuneros castellanos.
Gonzalo pasó a Nueva España donde fue alguacil de la Audiencia de Méjico. Hombre delicado de salud, ya mayor cuando embarcó en Panamá para las Filipinas, adonde llegó a primeros de 1580.
En 1581, Seri Lela había sido derrocado por su hermano Saiful Rijal y acudió a Manila a pedir ayuda al gobernador. Recordemos que Sire Lela era vasallo del rey de España quien, en 1578, lo había ayudado para recuperar el sultanato del que había sido desalojado por su hermano.
Ronquillo organizó una expedición compuesta por un galeón y nueve fragatas y puso al mando al capitán Gabriel de Rivera. La expedición fue un éxito, reponiendo a Seri Lela en el trono.
Más importante fue hacerse cargo de los territorios portuguese en el área al haberse producido la incorporación de la Corona de Portugal a la de España.
La incorporación no presentó los mismos problemas en todas partes, el Rey fue fácilmente reconocido por los habitantes de Macao sin que el reconocimiento significara anular las diferencias y rivalidades comerciales existentes entre castellanos y portugueses.
Situación distinta ocurrió en las Molucas (islas conocidas como islas de las Especies, forman un archipiélago al este de Indonesia) donde los portugueses, con permiso del sultán de Ternate se habían asentado y construido una fortaleza y una ciudad, Nuestra Señora del Rosario de Terranate.
Tenate es una pequeña isla del archipiélago de las Molucas situada próxima a la gran isla de Halmahera en la Indonesia actual.
Por entonces, los portugueses habían asesinado el sultán de Tenate lo que dio lugar a una guerra de los nativos contra los portugueses que duró cinco años y que terminó con la expulsión de estos de la isla. Los portugueses se refugiados en la isla de Ambon (una isla más al sur y perteneciente al mismo archipiélago).
Su situación hizo que pidieran socorro a los españoles que enviaron una expedición de socorro al mando de Juan Ronquillo, sobrino del gobernador en 1582. La componían 20 embarcaciones de remos que transportaban 300 españoles y 1.500 nativos.
Las enfermedades y los combates diezmaron a las fuerzas españolas a los pocos días y se vieron obligados a regresar a Manila al surgir un gran problema en Cagayán.
Se trataba de que se habían recibido noticias de que el pirata japonés Tayfuzu (Tay Fusa) se estaba preparando para asentarse en Cagayán (puerto situado en el norte de la isla de Luzón) con una flotilla formada por una docena de buques y dispuesto a construir un fuerte.
Los piratas-mercaderes japoneses (los wokou) llevaban años manteniendo un comercio directo con las Filipinas. Los japoneses viajaban cada año a la isla de Luzón para intercambiar plata por oro. Los puntos de contacto eran los puertos de Cagayán, Lingayen (zona oeste de la isla de Luzón) y Manila, donde había una población de japoneses residentes.
Los japoneses eran unos guerreros fieros y belicosos que, además, estaba armados con artillería, arcabuces que habían copiado a los portugueses, mejorándolos para hacerlos más ligeros y preciso. Poseían armaduras y eran gente de mucho coraje que contrastaba con los nativos con los que se habían encontrado hasta entonces los españoles.
El gobernador Ronquillo envió contra ellos al capitán Juan Pablo de Carrión (en la foto ilustrativa). Carrión, un palentino de Carrión de los Condes, había participado en la expedición de Villalobos de la cual fue uno de los supervivientes que volvieron a la península.
Volvió a Nueva España donde fue nombrado almirante en la expedición de Legazpi y Urdaneta, pero renunció al mando.
En 1577, volvió a Filipinas como general de la Armada y en 1580, siendo un hombre maduro con 70 años, fue puesto al mando de la flota destinada a enfrentarse con los piratas japoneses.
A pesar de su edad era el hombre de máxima confianza del gobernador, tenía experiencia en combates con los nativos y era buen conocedor de las aguas del archipiélago.
La flota estaba compuesta por el galeón San Yusepe, la galera Capitana, además de cinco unidades menores de apoyo. La fuerza embarcada la componían 20 marineros y unos 90 soldados españoles, los menos nacidos en España, otros nacidos en Nueva España e, incluso, algunos indígenas tlaxcaltecas de los 400 guerreros de esta nacionalidad que habían acompañado a Legazpi en su expedición.
Todos ellos soldados experimentaos y bien armados. A ellos se unieron un número no determinado de nativos.
En junio de 1582, la pequeña flota zarpó de Manila rumbo a Cagayán bordeando la isla de Luzón.
En las costas de la isla, en el Mar de la China Meridional, capturó un junco pirata donde embarcó algunos de sus hombres y lo añadió a su flotilla.
Al doblar el Cabo Bojeador (situado en el extremo noroeste de la isla de Luzón) encontraron un junco japón de grandes dimensiones y la galera Capitana lo atacó. La relación de fuerzas embarcadas en ambos navíos era muy superior (10 a 1) a favor de los japoneses, pero la ventaja en el armamento era superior en el lado español.
La artillería española destrozó el junco, produjo una masacre en la tripulación y derribó le palo mayor. Lanzado el abordaje, la superioridad en numero de los japoneses, que además estaban armados con arcabuces y picas, rechazaron el abordaje y los españoles volvieron a la galera.
La situación cambió y fueron los japoneses los que abordaron a la galera haciendo retroceder a los españoles que tuvieron que formar, en la popa, una barrera defensiva de piqueros y arcabuceros que consiguieron recuperar la iniciativa en el combate. Combatiendo cuerpo a cuerpo, los españoles hicieron retroceder a los piratas a su nave.
Mientras tanto, el San Yusepe se había aproximado a los combatientes y entre este y la Capitana acabaron derrotando a los japoneses, que, viéndose perdidos, se lanzaron al mar intentando alcanzar la costa.
Los españoles tuvieron las primeras bajas, pero su mejor instrucción, la calidad de sus armas y de sus protecciones corporales desequilibraron el combate a su favor. La fiereza, tenacidad y obstinación en el combate asombró a los españoles que no estaban a encontrarse soldados como ellos entre los nativos.
Carrión continuó su rumbo hasta la desembocadura del río Tajo (actual río Grande de Cagayán). En la desembocadura encontró a 18 sampanes que estaban saqueando un indefenso pueblo de pescadores. Atacando inmediatamente consiguió causarle 200 bajas.
Al embocar el río, vieron el fortín construido por los hombres de Tay Fusa.
A la vista del fuerte, su considerable guarnición y armamento, la capacidad de combate de los piratas y le daño sufrido por la Capitana en el combate anterior, Carrión decidió combatir en tierra y ordenó a sus hombres desembarcar en un recodo del río y construyó un reducto que artilló con los cañones de la galera.
Poco después del amanecer, los japoneses superiores en número atacaron. Unos 600 japoneses se abalanzaron sobre el reducto, pero sus defensores los rechazaron causándoles múltiples bajas.
Los piratas lanzaron otras dos cargas, en la última, acabada la pólvora, los españoles se vieron obligados a combatir al arma blanca cuerpo a cuerpo. La victoria se decantó por los españoles por su mejor organización, experiencia en combate, protección personal y uso de la táctica que empleaban los Tercios en Europa.
El combate duró 4 horas y los piratas acabaron abandonando el campo y huyeron dejando muertos y heridos en el campo, además de armamento, protecciones y cascos. Las bajas españolas fueron considerables (entre 10 y 20), pero muy inferiores a las japonesas (alrededor de 800).
La derrota supuso la practica desaparición de piratas japoneses en el norte de Luzón, se siguieron produciendo ataques, pero ninguno tan numeroso como el de Tay Fusa.
Los wokou siguieron negociando en el puerto de Lingayen, el puerto japonés.
Gonzalo Ronquillo de Peñalosa murió en marzo de 1583, siendo gobernador de las Filipinas.
Su sucesor provisional fue su sobrino Diego Ronquillo (gobernó desde marzo de 1583 a mayo de 1584
Joaquín de la Santa Cinta
Para saber más:
- Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia.
- Fernández Duro, Cesáreo. Historia de la Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. VII, Expediciones a Ultramar. Instituto de Historia y Cultura Naval.
- Borao, José Eugenio. La colonia de japoneses en Manila en el marco de las relaciones de Filipinas y Japón en los siglos XVI y XVII.
- Sola, Emilio. Historia de un desencuentro. España y Japón, 1580-1614. Archivo de Frontera: Banco de recursos históricos.
- Calleja Leal, Guillermo. Filipinas 1582. La victoria sobre los piratas japoneses de Cagayán. Academia de las Ciencias y las Artes Militares. Sección de Historia Militar.






