Primer escándalo: A los nuevos concejales del Gobierno solo le interesa conocer cuál es el despacho más grande y los móviles y tablets más caros y todo huele a la legislatura anterior

Mira que intento no meterme en “fregaos” y esperar a que el nuevo gobierno de Pozuelo se asiente o, mejor, se entere de qué va la cosa del Ayuntamiento, pero es que no me dejan salida.
Mis amigos del Ayuntamiento me están contando cosas sobre el comportamiento impropio de los nuevos concejales que me está dando mucha pena de Pozuelo y mucha rabia solo de pensar que empezamos a perder una nueva oportunidad.
No hay derecho. NO.
Resulta que esta gente nueva que ha venido y que, en teoría, iba a ser mejor que lo que teníamos, está entrando en el viejo convento como un elefante en una cacharrería y eso no es tolerable.
Rememorando los mejores tiempos de la era de Jesús Sepúlveda, los nuevos concejales del Gobierno de la alcaldesa Tejero están entrando en sus puestos de trabajo como alimañas hambrientas de aparentar que son alguien importante (nuevos ricos, vaya) y solo quieren despachos grandes y teléfonos y tablets caros. De los más caros.
Claro, que echando la vista atrás, alguno hay que vuelve de aquellos tiempos, como el tal Tortosa, que ya dirigió la Empresa Municipal de Vivienda de Pozuelo (SUMPASA se llamaba), y salió de la villa con el rabo entre las piernas cuando se cerró ese chiringuito.
Pareciera que viene con ansias de venganza. Hambriento de venganza, diría yo. Aunque hay quien dice también que está enfadado porque no quería venir a Pozuelo y solo piensa en “joder la marrana”. Que nadie se escandalice porque la palabra ‘marrana’ no se refiere a la hembra del marrano (cerdo), sino al eje de la rueda de la noria, aquel artilugio que se utilizaba para subir el agua de los pozos.
Y “joder la marrana” es venir a sabotear el engranaje de la noria que, en este caso, es sabotear la administración municipal con caprichos y pretensiones estentóreas.
La cosa es que (y no solo el tal Tortosa) han llegado el primer día, han hecho la visita a sus dominios con aires de suficiencia, y su única preocupación es quién va a tener el despacho más grande o el móvil más caro… Y, oiga, eso no es lo que esperábamos con el cambio.
A ver si la Sra. Tejero termina de coger el toro por los cuernos y pone un poco de cordura en este jolgorio.
No creo que sepa lo que está pasando pero es muy grave y apunta a ser el principio de otra nefasta legislatura.
Ponga usted orden, alcaldesa, que esto se le va de las manos.
Goyito el de la Poza






