Lo que le faltaba a Pozuelo para la ruina total: Ayuso insta a los Aytos de la Región a bajar el impuesto de plusvalía y a la nueva concejala de Hacienda Lucía Molares la pilla en deshabillé

Esta es la noticia:
“Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid en funciones, ha anunciado este miércoles que instará a los ayuntamientos de la autonomía a que apliquen una rebaja en el impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, conocido como impuesto de plusvalía.
Ayuso pretende, desde el Ejecutivo autonómico, hacer un llamamiento a los 179 municipios madrileños para efectuar dicha rebaja y que, además, será de «obligado cumplimiento» para aquellos ayuntamientos que estén gobernados por el Partido Popular.
Desde el PP mantienen que esta medida beneficiaría el «ahorro» de miles de familias «impulsando tanto el consumo como la inversión».
Cae la última excusa de los Ayuntamientos para no devolver la plusvalía municipal que anuló el Tribunal Constitucional (TC) el 26 de octubre de 2021.
Es más, ya el Tribunal Supremo (TS), como avanzamos en El Correo de Pozuelo citando un artículo de Vozpópuli, en abril de este año, ha dictado que la doctrina del TC también alcanza a quienes impugnaron el impuesto aunque no hubiera incremento de valor”
“Mátame, camión”, dicen que se le oyó decir a Lucía Molares, la nueva y todopoderosa concejala de Economía, Hacienda, Digitalización, Seguridad Ciudadana y otras yerbas, cuando supo de la propuesta de la presidenta…
La había pillado en deshabillé…
Ella contaba con esa pasta para poder llegar a cubrir el Presupuesto 2023 de 131 millones del Ayuntamiento de Pozuelo (la última gracieta de dúo Quislant-Oria y al que Miralles no quiere mirar porque aún no ha liquidado el de 2022) pero ahora, con esta bajada ayusera de obligado cumplimiento, a la Molares no le va a quedar más remedio que hacerse el haraquiri, apuntarse a la Legión Extranjera o pedirle, como tantas veces hemos dicho, a la alcaldesa Tejero que convoque ya (aunque parezca una broma) una cuestión de confianza y proponer una reforma a la baja (a mucha baja) de ese presupuesto 2023 del Ayuntamiento.
Cosa, por otra parte, complicada con el ensanchamiento del Gobierno que la alcaldesa Tejero ha montado. Un Gobierno, dicho sea de paso, contrario a la idea restrictiva de la propia Ayuso y del mismo Feijóo. O lo hace o el déficit de este año será de aurora boreal…
Ya dijimos que ese presupuesto brutal era la trampa saducea que Quislant-Oria dejaba en herencia…
La muy descarada decía que se conseguiría ese dinero fácilmente “por la incorporación al padrón del impuesto de bienes inmuebles de las parcelas de los desarrollos urbanísticos de Montegancedo y ARPO tras la aprobación definitiva de los proyectos de reparcelación y por la mejora de la previsión de ingresos por la facturación de las empresas de servicios, luz, gas o telefonía, en nuestra ciudad, junto con los ingresos por licencias, ICIO y la inspección de tributos, que mejoraran tras la ejecución de importantes promociones inmobiliarias en Pozuelo, como la residencia de la zona de los Ángeles, el desarrollo de Casablanca o el laboratorio de radioterapia de protones (Grupo Quirón), inversiones todas ellas de gran cuantía”.
No se puede ser más atrevida… Y, encima, Ayuso la premia con una secretaría en la Mesa de la Asamblea de Madrid…
Un contradiós, ea.
Juan Manuel Sánchez






