“El Consejo de jubilosos de Pozuelo” quiere saber si la supresión de aparcamiento en las calles pretende financiar los que hay bajo las plazas o aumentar los ingresos por multas

Han pasado unos días desde que EL CORREO DE POZUELO publicó un escrito de Ángel Luis Díaz -pozuelero de cien generaciones- quien criticaba las obras innecesarias, y posiblemente inútiles, que últimamente se están llevando a cabo en calles de nuestra villa. El grupo de amigos, que los días de mucho calor solemos reunirnos para refrescarnos con algo de cerveza madrileña, lo examinó cuidadosamente y le añadió nuevas conclusiones. Ahí van.
Hace no mucho tiempo una parte importante de Pozuelo-Estación entró en agonía como consecuencia de unas obras, sin sentido, en algunas calles: ampliación de aceras y supresión de plazas de aparcamiento.
El resultado fue, es, que parte de esas calles peatonalizadas al no poder aparcar los coches junto a los muchos comercios y algunos servicios públicos que hay en ellas estos perdieron clientes y si no han cerrado la tienda ya están a punto de hacerlo. Los caciques locales dicen que esa dificultad no es tan grave, que los presuntos clientes siempre podrán dejar sus coches en los aparcamientos públicos y que aparcar a ambos lados de la calle no es aconsejable.
En Pozuelo-Pueblo se han hecho -y se siguen haciendo- más obras inútiles y sin sentido que en la Estación.
Quienes vivimos en él nos preguntamos: ¿también Pozuelo-Pueblo está agonizando?.
La respuesta indiscutible es que sí: a las calles Sagunto, Cirilo Palomo, Hospital, Martín Holgado, etc. se las ha dotado de amplísimas aceras que impiden el aparcamiento de quienes viven allí o quieren ir a comprar.
A ello debe unirse el asolamiento del paseo central de la avenida de Europa donde se están eliminando las plantas que hay en él para sustituirlas por mosaicos sin sentido.
Alguno de nosotros culpó a los políticos locales de esas anomalías que van totalmente en contra de la política de urbanismo iniciada hace años por el doctor arquitecto y gran alcalde Pozuelo que fue don José Martín Crespo.
Otros dicen que los políticos locales actuales no son responsables porque carecen de conocimientos de urbanismo, que los responsables son los técnicos municipales especialistas en servicios públicos.
El hecho cierto es que las autoridades pozueleras han querido imitar la acertada iniciativa que se hizo en Londres (1762) y que ya se había hecho en Pompeya siglos antes: reservar espacio en las calles (es decir: construir aceras) para que los viandantes pudieran andar por ellas sin el peligro de ser atropellados por los vehículos de entonces aunque en Pozuelo se ha practicado en ocasiones la memez de eliminar algunas aceras aunque lo más corriente es que se haya hecho lo contrario: duplicar, e incluso triplicar su anchura, estrechando la calzada para que los peatones puedan ser más patosos.
El resultado es que las calles más céntricas, de amplias aceras, se han convertido en espacios preferentes para bicicletas y monopatines y que las dos plazas de Pozuelo-Pueblo (plaza del padre Vallet y Plaza Mayor en las que hay un cartel que prohíbe jugar con balones y montar en bicicleta) hoy son campos de entrenamiento de futbito de equipos afroamericanos y que a la caída del sol es peligroso pasar por ellas porque la posibilidad de que recibas un balonazo o te rompan las gafas es muy grande. Hemos visto varios casos.
Además del peligro de que si pasas por esas plazas te sacudan hay otro gran inconveniente: los niños que infringen las dos prohibiciones señaladas en el cartel se están maleducando para cuando sean adultos. Están aprendiendo que si se infringe una norma y como nadie les dice nada cuando alcancen mayoría de edad podrán seguir obrando igual.
¿No podría la poli municipal vigilar o esos niños ciclistas y futboleros por doquier?
La eliminación de plazas de aparcamiento en las calles puede ser que pretenda financiar los aparcamientos subterráneos de ambas plazas o aumentar los ingresos por multas a quienes estacionen su vehículo en zonas prohibidas o limitadas en el tiempo.
En la plaza Mayor se ha montado una oficina, regida por una sociedad privada, encargada de cobrar dichas sanciones.
Cuando los cerveceros ya habíamos puesto a parir más a los técnicos que a los caciques del ayuntamiento uno de ellos comenzó a hablar de la política penitenciaria de Pe.ro Sánchez con sus indultos a los separatistas, a los criminales etarras e incluso a los políticos de su partido que han malgastado los dineros públicos.
Acabó haciendo dos nuevas preguntas.
Primera: ¿por qué el Pe.ro Sánchez no indulta a Jesús Sepúlveda, alcalde de Pozuelo, que fue condenado por corrupción sin pruebas convincentes?
Si en lugar de ser militante de un partido de derechas lo hubiera sido de otro que colaborase con el sanchismo ya estaría en la calle; pero como no fue así que se resigne y siga en la cárcel de Soto del Real.
Segunda: ¿el tal Sánchez va de bis-rey y acaso sea una reencarnación de Sanchuelo?
Si la política de éste facilitó que pocos años después de su muerte el califato de Córdoba ser rompiese en la conocida treintena de los reinos de taifas ¿no sucederá otro tanto por la actitud de Sanchuelo con los dirigentes cataluñeros y vasqueros?
(El sufijo “-ero” no denota origen sino profesión. Buscar Sanchuelo en wikipedia).
Al margen de que los culpables sean unos o otros, el hecho cierto es que la acera, una reinvención del siglo XVIII.
¡¡¡Que la Virgen de la Consolación cumpla como alcaldesa y nos proteja!!!
Amén.
Juan el Pozuelero





