Obras, obras, obras en Pozuelo o cuando la política municipal está hecha por mediocres que no saben lo qué quieren (salvo gastar) pero ponen en peligro la vida de los peatones

En los últimos tiempos se ha desatado una inexplicable fiebre, que no tiene precedentes por parte del Consistorio de Pozuelo de Alarcón, para hacer obras en multitud de calles de nuestro municipio, da lo mismo la utilidad de las mismas o si son necesarias o no.
En la gran mayoría de los casos se podría prescindir de ellas, pero se han hecho “PORQUE SÍ”, y no encuentro otra razón ya que no quiero pensar mal, pero cada uno, libremente, puede pensar lo que quiera.
Tantas obras absurdas y sin razón de ser hacen recordar el famoso “Plan E”, de tan malos recuerdos para todos y de tan ínfimos resultados obtenidos en un periodo de crisis que era el preámbulo de una recesión. Es como tropezar dos veces en la misma piedra, sin que hayamos aprendido nada.
Un buen ejemplo de estas obras son los recientemente finalizados trabajos de remodelación, o una parte de ellos, del barrio de la Estación, concretamente en la Avenida de Juan Pablo II, donde se han sustituido el asfalto de la calzada y las aceras, por baldosas, todo ello a un mismo nivel.
La experiencia que tenemos en nuestro municipio, que no dista mucho de la realidad de otros lugares, es que tanto las baldosas como los adoquines son muy ruidosos al paso de los coches y terminan despegándose al poco tiempo, quedándose las piezas sueltas, levantándose las esquinas como consecuencia de ello y partiéndose al cabo de pocos meses, sobre todo al tener que soportar el peso de los vehículos, frente a la solución del asfalto, que tiene una vida útil de muchos más años.
En todo el pueblo, no sólo en esta zona, la mayoría de las baldosas están partidas, sobre todo en la zona del casco antiguo es difícil encontrar alguna “sana”.
Además, se han quitado plazas de aparcamiento para sustituirlas por jardineras, que solo sirven para acumular todo tipo de porquería. Es la eterna persecución de los políticos mediocres contra los automóviles, ya sea acribillándoles fiscalmente o impidiendo con todo tipo de trabas la libre circulación y aparcamiento de los mismos. Y esto no es una solución.
En la calle Calvario también se ha prolongado la zona en la que se sustituye la calzada y las aceras por baldosas al mismo nivel. Cualquiera que haya pasado por esta zona puede comprobar fácilmente que los peatones van por el centro de la calle, como si fuera una vía peatonal, pero no lo es, con el consiguiente riesgo de atropello.
Ahora se aumenta esta zona y por consiguiente la percepción de ser zona peatonal. También los vehículos tienen total facilidad para aparcar en la acera, sin nada que se lo impida, ocasionando grandes inconvenientes a los peatones.
El escalón de la acera delimita perfectamente la zona de tráfico rodado y la correspondiente a los peatones, pero al ser sustituida por una línea en el suelo y todo al mismo nivel, ésta no se ve y no se respeta por parte de nadie.
Al final se impondrá la solución de instalar bolardos en todos esos supuestos bordillos de la acera, pero esto tiene grandes inconvenientes para todos, principalmente para los vehículos que aparcan correctamente, les impide abrir la puerta.
La calle Cirilo Palomo también se ha sumado a esta moda de suprimir las aceras y las plazas de aparcamiento, pero en esta vía, al ser tan ancha, va a suponer un serio problema especialmente cuando llueva. A la hora de cruzar la calle, no es lo mismo caminar por un suelo liso y asfaltado, con solución de continuidad, que hacerlo con esas baldosas puntiagudas que terminan estando sueltas, sobresalen y son auténticas trampas para tropezar, especialmente las personas mayores.

Muy distinto es el caso de la calle del Hospital, donde se han modificado las aceras, pero en lugar de limitarse a sustituir el solado de las mismas, también se ha desplazado el bordillo, para “estrechar la calle” hasta casi la mitad de anchura, como si fuera para circulación exclusiva de patinetes, pero además, éstas ahora no están en paralelo a las fachadas de las casas ni al antiguo alineamiento que tenía, sino en oblicuo, por lo que la calle se va estrechando peligrosamente para los vehículos.
Ahora las aceras ya no son paralelas. El concepto básico de paralelismo no lo han aprendido ni en “Barrio Sésamo”.
No hay que olvidar que esta calle tiene mucho tráfico, por ella circulan constantemente multitud de camiones de todo tipo, incluidos los de reparto, los de la basura, vehículos de emergencias como bomberos y hasta circulan por ella los autobuses, incluidos los del transporte escolar, y especialmente cuando no se puede pasar por la calle Luis Béjar, utilizan como alternativa esta vía.
Ahora se verán obligados a subirse a las aceras o se quedarán bloqueados. Para poder ir a La Poza, tendrán que dar un gran rodeo y pasar por la nueva glorieta de Bularas.
Hasta el momento en que han empezado estas obras era suficiente el espacio destinado para la cantidad de viandantes que van por las aceras y los vehículos que circulan por la calzada, habiendo un equilibrio en el espacio destinado a cada uno de ellos.
Ahora las aceras quedan desproporcionadamente grandes y desaprovechadas, mientras que la calzada resulta insuficiente, no se ha tenido en cuenta que por cada peatón que discurre por la acera, circulan más de veinte coches por la calzada, cualquier estudio lo puede confirmar, pero ahora va a quedar un carril casi exclusivamente para patinetes y una acera para jugar al balón.
Hasta en las esquinas han dado un buen mordisco a la calzada, lo que va a suponer un importante problema para numerosos vehículos, al no poder girar convenientemente. El caso es poner todo tipo de trabas a los automóviles, al más puro estilo “carmenita”.
¿Acaso creen que esto es bueno para los comercios y negocios de la zona?
Con todo esto van a conseguir que los coches paren en los “vados”, ocasionando importantes trastornos en la circulación, y especialmente, para la entrada y salida de los garajes.
Ante todo esto, cabe preguntarse ¿no hubiera sido mejor arreglar los numerosos baches que hay en todas las calles y las baldosas sueltas de las aceras? Ya que especialmente cuando llueve, esto se hace más evidente e incómodo. A pesar de llevar años en tan notable deterioro todavía no se han dado cuenta o prefieren ignorarlo.
También es muy importante la poda de los árboles, en algunas aceras no se puede pasar bajo estos si se mide más de metro y medio de estatura, porque parecen los jardines colgantes de Babilonia, entre ellas se encuentra sin ir más lejos la zona renovada de la calle del Hospital.
¿Qué beneficios van a reportar estas obras?
Lo he consultado en múltiples ocasiones y con numerosos vecinos y nadie ha sabido darme ni un solo argumento. Los que pasean perros ahora aprovechan para ir junto al bordillo mientras la mascota va levantando la patita en las fachadas de las casas, pudiendo comprobar toda la extensión que tiene la correa.
A las molestias ocasionadas por las obras, hay que añadir que las jornadas de trabajo duraban más de doce horas la mayoría de los días, descontado el tiempo de la comida, y en plenas olas de calor como hemos tenido este verano, pero eso es un tema que concierne a la contrata.
Administrar el dinero no es gastarlo, sino emplearlo en aquellas cosas que realmente se necesitan y con ello se obtiene una utilidad o un beneficio para todos, cuando no es así, se le llama “derrochar y/o despilfarrar”, y ni en los tiempos que vivimos, ni en ningún otro momento, es conveniente malgastarlo.
Ángel Luis Díaz






