Quislant presume de haber aprobado el nuevo contrato del Servicio municipal de recogida de residuos urbanos y limpieza viaria con una subida del 60% y dejando un reguero maloliente

La alcaldesa de Pozuelo Susana Pérez Quislant ha empezado a presumir, curiosamente, de la aprobación del nuevo contrato del Servicio municipal de recogida de residuos urbanos y limpieza viaria y es, curiosamente, para echarse a temblar.
Lo aprobó la Junta de Gobierno Local del día 1 de septiembre de 2021. Hace 9 días. Se hizo pública la convocatoria de aquella Junta el día 31 de agosto y a todo el mundo pilló tomando el sol. Incluso a mí. Y debo reconocerlo. Me llevó al huerto con esa estupidez de la bajada del IBI a los ricos-ricos de Pozuelo y me la metió doblada. Mea Culpa.
Ante ELLA no se puede bajar la guardia ni un solo día porque, zas, enseguida te mete un gol. Pero como vuelve a mentir con lo de esa bajada de impuesto (he pedido que me analicen esta bajada en relación con la subida del SER) me distraje…
Dicho esto, vayamos por partes, que diría Jack el Destripador…
Y lo primero que debo decir es que la aprobación de este contrato (aún no se sabe a quién se le ha adjudicado aunque personalmente apuesto el bigote por FCC MEDIO AMBIENTE, S.A.U., que es la empresa que está ahora) llega con tres años de retraso.
El contrato caducó en 2018 y entonces, curiosamente, ese contrato era de 10 millones de euros anuales. Desde ese año 2018 venimos arrastrando prórrogas que, dicho sea de paso, nos cuestan una pasta. Los caprichos se pagan. La última prórroga de junio pasado nos costó 5.715.294,42 euros por 6 meses. Nada es gratis en estos macro contratos…
Ahora, tres años más tarde, aquel contrato de 10 millones de euros anuales se ha ido a 16 millones de euros anuales, en palabras de la propia alcaldesa. O sea, el 60% más. Una barbaridad de la que la alcaldesa no debería presumir tanto porque, en estos tres años, la población de Pozuelo no ha subido un 60%.
Por supuesto, cuando la alcaldesa habla de inversión miente porque este nuevo contrato como el viejo corresponden al Capítulo II, que son Gastos en bienes corrientes y servicios y que, si como parece sube hasta los 216 millones de euros para diez años (va a disparar ese Capítulo II) que ya este año asciende al 44% del presupuesto. Un presupuesto que, en teoría será menor, por la bajada del IBI. Política hecha con los pies.
Por otro lado, 216 millones de euros suponen que todos-todos los impuestos que pagamos los pozueleros van a ir íntegramente a ese contrato durante dos años enteros. La pera limonera. Algo inaudito.
Pero no diré más sobre este escándalo y el silencio de la Oposición porque ellos bastante tienen con cobrar a fin de mes…
Dicho esto, creo que es el momento de analizar políticamente por qué se llevaban a cabo las prórrogas de ese macro contrato. Porque lo más extraño de todo es que este macro contrato ya se aprobó el pasado 20 de septiembre de 2020 en Junta de Gobierno Local extraordinaria…

Pero, extrañamente, el 11 de noviembre de 2020, la propia Junta de Gobierno se ciscó en lo aprobado en septiembre y prorrogó el contrato de 2008 que ya venía prorrogado desde entonces…

¿Por qué se aprobó y luego se prorrogó? ¿Es eso legal?
Pero hay más: el 23 de junio de 2021, la Junta de Gobierno lo volvió a prorrogar cuando parecía que todo estaba resuelto… Se iba a volver a aprobar pero resultó que no…

Curiosamente, tras esta nueva prórroga, la alcaldesa Quislant (y sin venir a cuento) hizo una crisis de Gobierno y Francisco Melgarejo (Segundo Teniente de Alcalde y hombre fuerte de Teodoro García Egea en el Gobierno de Pozuelo) dejó la delegación de Medio Ambiente (extrañamente, a esa concejalía pertenece este macro contrato).
Quislant se la quitó y se la dio a David Rodríguez que pasó de ser un mindundi a nada menos que Concejal de Medio Ambiente, Movilidad y Deporte… Toma, castaña.
(David Rodríguez, recientemente, también pertenece a la Junta de Gobierno Local por expreso deseo y capricho de la alcaldesa Quislant ya que David no es miembro nato)
¿Se había negado Melgarejo a firmar este macro contrato de Servicio municipal de recogida de residuos urbanos y limpieza viaria y eso obligó a Quislant a hacer la crisis de Gobierno?
¿La negativa de Francisco Melgarejo había sido por decisión propia o sugerida desde otras altas instancias peperas?
El caso es que a las primeras de cambio y tras aquella crisis de Gobierno e, insisto, hecha de tapadillo, se ha aprobado sin problemas el macro contrato de limpiezas.
¿Ha tenido que ver en ello David Rodríguez como nuevo concejal de Medio Ambiente?
Son preguntas cuyas respuestas, posiblemente, estén en el viento, como decía Dylan en aquel legendario tema de los 60’… Pero que, a ras del suelo, huelen como Dinamarca olía en aquella obra mítica de William Shakespeare…
Amén.
El Capitán Possuelo





