Pregunta tonta del día: ¿Alguien sabe si la policía municipal de Pozuelo tiene capacidad para diferenciar cuando hay que sancionar y cuando hay que perdonar la sanción?

Cuando me entero de alguna actuación anómala de la policía municipal me siento incómodo. Y no porque yo tenga relación alguna con ella sino porque durante la época en la que fue alcalde el doctor arquitecto don José Martín-Crespo, por mi condición de profesor, formé parte en varias ocasiones del tribunal de oposición para ingreso en dicho servicio. Y cuando me hablan de alguna conducta rara de la poli municipal me pregunto si hicimos bien o mal la selección.
Hoy domingo, 31 de enero, es uno de esos días. Me informan de lo que hicieron ayer unos municipales.
A las 16:30 dirigieron la retirada por la grúa de un coche que estaba aparcado en una plaza reservada a minusválidos frente el número 15 de la calle Mártires Oblatos. Delante o detrás de esa plaza había otras libres para cualquier otro usuario.
El propietario del vehículo, septuagenario, tiene licencia municipal para usar ese tipo de aparcamiento. Pero, bien sea por la edad o por el maldito coronavirus no la renovó antes de su fecha de caducidad.
Los polis, que acaso sean minusválidos porque nunca recorren las calles de la villa a pie sino en un vehículo -en lugar de ir a ver si se estaba jugando el campeonato de fútbol infantil en cualquiera de las plazas de la villa- iban tranquilamente por la calle citada. Vieron el coche aparcado, que estaba solo, y se pararon a ver si era de algún caradura para darle un mal fin de semana. Miraron la tarjeta-licencia para poder aparcar. Como puede que anden mal de las piernas, pero no de la vista vieron que la licencia había caducado y llamaron a la grúa.
Cuando la grúa estaba cargando el coche un vecino sintió las voces de los gruistas y de los polis. Les dijo que el propietario vivía enfrente y les rogó que esperaran un momento para que pudiera avisarlo. No le hicieron ni p… caso y se marcharon a toda prisa de allí.
El minusválido cuando vio que le habían retirado el coche no tuvo más remedio que pedir a una persona de su entorno que lo llevara al correspondiente depósito y pagar.
Ante esa situación, de claro menosprecio para un ciudadano minusválido, se nos ocurren unas preguntas:
1ª. ¿No tiene el ayuntamiento capacidad -e incluso obligación- para avisar a personas como él dueño del vehículo de que es necesario que renueven la tarjeta de aparcamiento para evitar cometer infracciones?
Si no tiene capacidad nuestro ayuntamiento para enviar ese aviso ha de admitir que está anticuado y sí la tiene y no la usa es muestra de su desinterés por el bienestar de los ciudadanos.
2ª.¿Le van a poner alguna multa por aparcamiento indebido?
Si así es los gerifaltes debieran pensarlo.
3ª. ¿Por qué los policías no esperaron -un minuto- a que llegara el propietario del vehículo y solucionar el problema de forma directa?
No queremos creer lo que comentan algunas personas: Los polis son muy amigos de llamar a la grúa porque llevan comisión de lo que se les cobra a los acusados de infracción. No, no lo creemos, pero ellos debieran dar muestras de que tienen corazón y que la gente mal pensada está equivocada.
Situaciones desagradables y anómalas como la citada se vienen dando con harta frecuencia.
Los polis deberían recordar las palabras que el doctor Martín-Crespo les decía a quienes aprobaban la oposición:
-Les felicito porque han demostrado ustedes una buena preparación. Pero, me gustaría que no olvidaran nunca que están para servir y no para perseguir al ciudadano.
Me consta que tanto el anterior concejal de seguridad don Gerardo Sampedro como el actual don Pablo Gil piensan lo mismo. Mas, creo que los polis no hacen caso.
Domingo Domené




